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DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


viernes, 22 de diciembre de 2017

MENSAJE DE NAVIDAD 2017


El divino misterio de la maternidad

         El nacimiento de Jesús, nuestro Redentor, de una mujer llamada  María, a la que veneramos y queremos como nuestra Madre del cielo, nos impulsa a mirar con asombro agradecido el misterio de la maternidad.



         ¡Qué alegría tan singular provoca siempre la noticia de que una mujer va a ser madre! Ella, la portadora del misterio, durante nueve meses vivirá pensando e imaginando al hijo que crece en su vientre. Quizás no lo esperaba, tal vez la noticia de su llegada ha sido un motivo de agobio… No obstante, este sentimiento se disuelve al contacto con el hecho magnífico de su próxima maternidad.

         Quisiera, en esta Navidad, animar a todas las mujeres que serán madres, a encomendarse a la Santísima Virgen –¡nuestra Virgen del Verdún!-, en primer lugar para vivir con madurez la divina capacidad de dar la vida. Que sea una maternidad ejercida responsablemente, tanto por la madre como por el padre de la criatura: tener un hijo no es un juego de  adolescentes. El hijo que nace tiene derecho a vivir en un hogar, en el que recibirá de sus padres, unidos por el sacramento del matrimonio, cariño, buen ejemplo, educación…

         Al mismo tiempo, quiero pedir a todos los miembros de la Iglesia Católica, que hagan lo máximo para ayudar a las futuras madres. Por difícil que pudiera ser un embarazo inesperado, que ninguna mujer caiga en la tentación de recurrir al aborto: terminar con la vida de una criatura que está creciendo en su vientre, además de un grave pecado es un gravísimo error, del que la mujer se arrepentirá durante toda su vida.

         Es mi deseo que esta Navidad sea para todos la celebración, llena de alegría, del nacimiento del Niño Dios: Jesús, Hijo eterno del Padre, se ha hecho uno de nosotros para que seamos hijos de Dios.

         Reciban una bendición con todo afecto,
                    
                                                                 + Jaime Fuentes
                                                                  Obispo de Minas


Minas, Navidad de 2017

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