Páginas

DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


lunes, 31 de julio de 2017

¿POLÍTICAMENTE CORRECTO?

Hoy es la fiesta de San Ignacio de Loyola, que nació en 1491 y falleció el 31 de julio de 1556 y es el fundador de la Compañía de Jesús, los jesuitas. Uno de ellos es Jorge Bergoglio, el Papa Francisco. Es un día, el de hoy, para encomendarlo particularmente a san Ignacio de Loyola. El Papa pide constantemente que recemos por él.

Y es también un día muy adecuado para pensar en el lema que adoptó san Ignacio para él y su Compañía: Ad maiorem Dei gloriam, abreviado en el conocido AMDG: PARA LA MAYOR GLORIA DE DIOS. ¿Qué quiere decir? La respuesta, por contraste, la encontramos en el evangelio de san Juan, cuando se refiere a las reacciones que provocó Jesús: “creyeron en él incluso muchos de los judíos principales, pero no lo confesaban a causa de los fariseos, para no ser expulsados de la sinagoga, porque amaron más la gloria de los hombres que la gloria de Dios” (11, 42s).



Creo que no hace falta dar más explicaciones. Todos entendemos qué es la “gloria”: la aprobación, el aplauso, el prestigio, la fama… Y pienso también que todos vivimos expuestos a dejarnos llevar por esa búsqueda de la aprobación, el aplauso, etcétera,  de los demás, sin tener en cuenta qué es lo que a Dios le agrada: podemos llegar, de hecho, a la misma negación de la fe en Jesucristo, por el miedo al que dirán…

Hoy se habla con frecuencia de lo que es “políticamente correcto”. Le pregunté al Dr. Google qué significa exactamente eso y me respondió lo políticamente correcto es un concepto utilizado para describir lenguaje, ideas políticas o comportamientos con los que se procura minimizar la posibilidad de ofensa hacia grupos étnicos, culturales o religiosos. Pienso que es una definición que habría que matizar bastante. Piensen ustedes en esos matices…

En todo caso, nos importa mucho subrayar la obligación que tenemos, en conciencia, de buscar en primerísimo lugar y siempre y en todo, la gloria de Dios, la mayor gloria de Dios. La razón es muy sencilla: somos hijos de Dios, no nos pertenecemos. Le pregunto a san Pablo, que sabe mucho más que el Dr. Google, y él me dice: “Tanto si comen como si beben, háganlo todo para gloria de Dios” (1 Cor 10, 31).

Por eso, qué bueno es empezar cada día ofreciéndolo a Dios, y renovar ese ofrecimiento de amor al empezar un trabajo, al terminarlo…


No hay comentarios: