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DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


martes, 28 de marzo de 2017

SEGUNDA LISTA DE DIFUSIÓN

      

      El 17 de Marzo empecé a difundir por Whatsapp, un audio de 3 minutos sobre temas de la vida espiritual. Ya se va completando la segunda lista de difusión, se ve que algo de interés tiene.

      Varias personas me dicen que lo reenvían... Lo agradezco. Pero, si quieren ahorrarse el trabajo de hacerlo diariamente, envíenme nombre y número de celular a fuejaime@gmail.com y los incorporo a la segunda lista.

       

lunes, 27 de marzo de 2017

CONFIDENCIAS CON EL PAPA

           

           Ayer tuve el privilegio de estar un largo rato rezando, en la capilla del obispado, delante de la reliquia de la sangre de San Juan Pablo II. La impresión ha sido grande, y espero que se mantenga en mi recuerdo por mucho tiempo.
            El día anterior, Sábado 25 de marzo, en la Catedral de Minas celebramos de forma extraordinaria la fiesta de la Anunciación del Señor: desde las diez de la mañana estuvo expuesta a la veneración esa preciosa reliquia de primer grado (se llaman así las del cuerpo de un santo), que las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María trajeron desde Roma.

            Durante todo el día, sin interrupción, hasta la Misa de las 7 de la tarde, no soy capaz de contar cuántas personas se acercaron a besar al Papa santo, a contarle sus cuitas, a pedirle, a agradecerle… Las Hermanas –hay que decirlo- actuaron como verdaderas madres: escuchando confidencias, animando a pasar rosarios y estampas por la ampolla que, después de 12 años, contiene viva la sangre de San Juan Pablo II, como si la hubieran extraído ahora mismo.
         


Cuando pude estar a solas con ella, confieso que la oración de petición (¡cantidad de peticiones!, también por los lectores de este blog y de Twitter y por los escuchadores de los audios) salió tan fácil y espontánea que me sorprende hasta hoy. Comentando esto con la Madre Adela Galindo, Fundadora de las Siervas, que trae y lleva la reliquia por el mundo con una veneración extraordinaria y tiene hilo directo con San Juan Pablo II, me dijo más o menos:
- Mientras estuvo en la tierra, el Papa tenía un don extraordinario, que Dios da a pocas personas: aunque se encontrara con una multitud, para él cada uno era importante… Y aunque pasara un instante por delante de alguien, ese hombre o esa mujer se sentían mirados. Ahora, ya en el Cielo, tiene multiplicado su don; y el que se acerca a sus restos, a su reliquia, o a su tumba, en Roma, comprende a la perfección que está siendo escuchado, mirado…
            Es verdad, tiene razón. En 1992, un niño de 10 años le escribió una carta que yo tuve el privilegio de entregarle en mano a Juan Pablo II.
Decía en ella:
            Querido Papa: tengo 10 años, soy uruguayo y vivo en Montevideo su capital, nací el 6 de diciembre de 1981.Yo te fui a ver cuando vinistes e incluso lo tengo grabado. No me voy a olvidar nunca cuando vinistes la primera vez yo era muy chico y estaba lloviendo. El Papamóvil se detuvo y tú me mirastes detenidamente porque era chico estaba debajo de la lluvia y me vendecistes. Te pido que me escribas cartas mutuamente.
            Hoy el Papa santo se encuentra en Melo; mañana irá a Florida y el miércoles y jueves
estará en Montevideo. Cartas, no; pero confidencias mutuamente sí, cantidad.