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DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


jueves, 28 de diciembre de 2017

LOS SANTOS URUGUAYITOS INOCENTES

Hoy es 28 de diciembre y, en estos días de Navidad, nos encontramos frente a un suceso misterioso y doloroso, del que habla solamente el evangelio de san Mateo: Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos” (Mt 2, 13ss).

Herodes era un loco, que pasó a la historia por su crueldad; esta fue una demostración más. Tenía miedo de que “el rey de los judíos” que acababa de nacer, según le habían dicho los Reyes Magos, pudiera hacerle sombra de alguna manera.

Es un misterio el hecho en sí: desde su nacimiento, Jesús es un signo de contradicción. Fue verdaderamente “una gran alegría”, como el ángel le dijo a los pastores. Pero ahora, ¿por qué este dolor de esos niños inocentes, de sus madres?...

Es lo de menos cuántos fueron: se piensa que unos 20 o 25, según los cálculos sobre la población que había en Belén y sus alrededores. Pero si miramos lo que ocurre HOY, 21 siglos después de la primera Navidad, ¿no les parece que es muy necesario el recuerdo de los “santos inocentes” que mueren todos los días porque son abortados legalmente?

El año pasado, por estas fechas, conocimos las cifras, desde que fue legalizado en Uruguay en 2012. En 2013, 5.113 abortos; en 2014, 6.329; en 2015: 6.986; en 2016: 9.719.
Es algo verdaderamente tremendo, a lo que no podemos acostumbrarnos. Es necesario ayudar a toda mujer que espera un hijo, a traerlo al mundo; si no puede tenerlo, que lo dé en adopción, pero que no cometa ese crimen del que se va a arrepentir toda la vida. Es necesario despertar la conciencia moral de hombres y mujeres, de manera que caigan en la cuenta de que el acto del aborto es un asesinato.
Madre Teresa de Calcuta, en un discurso en Wasihgton, en 1994, decía. “El mayor destructor de la paz hoy en día es el aborto, porque es la guerra contra los niños, el asesinato directo de los inocentes, el asesinato de la madre en contra de sí misma.
Si nosotros aceptamos que una madre asesine a su propio hijo, ¿cómo entonces podemos decirle a otros que no se maten entre sí? Y con el aborto, al padre se le dice que no tiene que tener responsabilidad alguna por el niño que ha traído a la vida. El padre es capaz de poner a otras mujeres en la misma circunstancia. Por lo tanto, el aborto sólo lleva a más abortos. Cualquier país que acepte el aborto, no le enseña a su gente a amar, sino a utilizar la violencia para conseguir lo que quieren. Por esto el mayor  destructor del amor y de la paz es el aborto”.

¿Seguiremos horrorizándonos por  los niveles de violencia que sufrimos, mientras cerramos los ojos frente a este crimen legal, el más injusto y violento de todos?

martes, 26 de diciembre de 2017

NAVIDAD, SONRISAS Y LÁGRIMAS


Es poco el tiempo que dura la alegría... No, no piensen que me pasó algo doloroso… Lo que quiero decir es que ser hijos de Dios en la Iglesia trae consigo un gran realismo. Al día siguiente de celebrar con alegría desbordante el nacimiento de Jesús, desde tiempo inmemorial hoy celebramos en la Iglesia el martirio de san Esteban, el primero que dio la vida por Jesucristo.

Es importante que seamos educados en el realismo de la vida. Hoy está tan extendido el miedo al dolor, a lo que hace sufrir; son tantas las personas que buscan con ansia no sufrir, evitan lo que pueda causar malestar… No saben o pretenden pasar por alto que la vida son sonrisas y lágrimas.

En la lectura del evangelio de hoy están presentes las advertencias de Jesús: Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará (Mt 10, 17ss).

El relato de lo que ocurrió con Esteban se encuentra en el libro de los Hechos de los Apóstoles, que deberíamos conocer bien. Es apasionante conocer cómo, después de la llegada del Espíritu Santo, se fue abriendo camino la fe cristiana. Al principio hubo conversiones de a varios miles de personas, pero enseguida empiezan a perseguir a los cristianos; muchos de ellos tuvieron que irse de Jerusalén y sucedió lo mismo que si uno pretende apagar un fuego dándole patadas a las astillas… Es lo que pasó con los cristianos: a patadas los sacaron y en cada sitio al que llegaban prendían fuego en los corazones.

“El que persevere hasta el fin…” Esto es lo que podemos encomendarle a san Esteban. Y en el sitio donde nos encontremos ahora, muchos empezando unos días de descanso veraniego, que ninguno se aísle…

(Agradezco a todos los que me han enviado videos navideños. Un Oficial del Ejército uruguayo, destacado en Misión de Paz en el Congo, me manda estas imágenes de la Misa del Gallo en la Catedral de Kananga. ¡Hay que ver cómo festejan la llegada de Jesús!...)






viernes, 22 de diciembre de 2017

MENSAJE DE NAVIDAD 2017


El divino misterio de la maternidad

         El nacimiento de Jesús, nuestro Redentor, de una mujer llamada  María, a la que veneramos y queremos como nuestra Madre del cielo, nos impulsa a mirar con asombro agradecido el misterio de la maternidad.



         ¡Qué alegría tan singular provoca siempre la noticia de que una mujer va a ser madre! Ella, la portadora del misterio, durante nueve meses vivirá pensando e imaginando al hijo que crece en su vientre. Quizás no lo esperaba, tal vez la noticia de su llegada ha sido un motivo de agobio… No obstante, este sentimiento se disuelve al contacto con el hecho magnífico de su próxima maternidad.

         Quisiera, en esta Navidad, animar a todas las mujeres que serán madres, a encomendarse a la Santísima Virgen –¡nuestra Virgen del Verdún!-, en primer lugar para vivir con madurez la divina capacidad de dar la vida. Que sea una maternidad ejercida responsablemente, tanto por la madre como por el padre de la criatura: tener un hijo no es un juego de  adolescentes. El hijo que nace tiene derecho a vivir en un hogar, en el que recibirá de sus padres, unidos por el sacramento del matrimonio, cariño, buen ejemplo, educación…

         Al mismo tiempo, quiero pedir a todos los miembros de la Iglesia Católica, que hagan lo máximo para ayudar a las futuras madres. Por difícil que pudiera ser un embarazo inesperado, que ninguna mujer caiga en la tentación de recurrir al aborto: terminar con la vida de una criatura que está creciendo en su vientre, además de un grave pecado es un gravísimo error, del que la mujer se arrepentirá durante toda su vida.

         Es mi deseo que esta Navidad sea para todos la celebración, llena de alegría, del nacimiento del Niño Dios: Jesús, Hijo eterno del Padre, se ha hecho uno de nosotros para que seamos hijos de Dios.

         Reciban una bendición con todo afecto,
                    
                                                                 + Jaime Fuentes
                                                                  Obispo de Minas


Minas, Navidad de 2017

miércoles, 20 de diciembre de 2017

FELIZ NAVIDAD Y 2018 EN MINAS

Comparto con ustedes el orgullo de nuestra flamante Plaza Libertad, en Minas, inaugurada el sábado pasado. Luce ahora una fuente extraordinaria y una Catedral que... bueno, ya la verán.

Con el deseo de que tengan una muy Feliz Navidad, va una invitación para que en 2018 se acerquen a ella a contemplar las pinturas del genial Murillo, en los 400 años de su nacimiento. Es invitación a contemplar rezando o, si se prefiere, a rezar contemplando.


martes, 12 de diciembre de 2017

COATLALLOPE, GUADALUPE

El 12 de diciembre nos llena de alegría: celebramos a la Virgen de Guadalupe, Patrona de América, como la proclamó el Papa San Pío X.

En junio de este año tuve la inmensa suerte de ir por primera vez al Santuario de la Virgen de Guadalupe en la ciudad de México, y lo cierto es que me hubiera quedado allí mucho tiempo, solamente mirando la imagen milagrosa que la Virgen misma estampó en 1531, apenas unos años después del descubrimiento de América, en el poncho (tilma, en mexicano), de san Juan Diego.


 Se han hecho infinidad de reproducciones de esta imagen (sin ir más lejos, hace una semana estuve celebrando Misa en una capilla dedicada a Ella, presidida por un cuadro que es copia fiel del original, y del mismo tamaño).  Pero es muy distinto lo que se siente al estar delante del regalo que la Virgen quiso dejar para siempre  sus hijos mexicanos y a todos: yo diría que en él la Virgen está viva, y créanme que no soy nada aficionado a los milagros o a las cosas extraordinarias.

Por lo demás, ¿a quién no le conmueve y fomenta su confianza en la Virgen, escuchar el diálogo que mantuvo la Madre con Juan Diego? Oye y ten entendido, hijo mío, el más pequeño, que es nada lo que te asiste y aflige, no se turbe tu corazón. ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo?

En Internet se encuentran videos y estudios sobre la historia de la imagen de la Virgen de Guadalupe. Por cierto, su nombre proviene de  que Ella hablaba con Juan Diego en la lengua indígena, el nahuatl. Al decir quién era, usó la palabra “coatlallope”, formada por coatl, serpiente, la preposición a, y llope, aplastar. Ella es la que aplasta la serpiente. A los frailes franciscanos que la escucharon les sonó a GUADALUPE, y así relacionaron el milagro de Juan Diego con la advocación muy querida en España desde que en 1340, Alfonso XI construyó una Basílica en su honor. En todo caso, la Guadalupe mexicana es original. Pero es importante tener en cuenta que la Virgen se comunicó de manera que la entendieran tanto los indios como los españoles.

Decía que en Internet hay muchos estudios y videos sobre la milagrosa imagen de la Virgen: qué veían sus ojos, cómo están ordenadas las estrellas de su manto, cuál es la composición de la pintura, cómo se ha conocido que la Virgen aparece embarazada… Todo es motivo de asombro y gratitud.

Cuando faltan doce días para el nacimiento de Jesús, la fiesta de hoy nos acerca aún más a la gruta de Belén.


sábado, 9 de diciembre de 2017

ORGULLOSA ARROGANCIA...

Ayer el Papa fue a rezar delante de la imagen de la Inmaculada Concepción, que está al lado de la Piazza Spagna. Aquí están sus palabras. Llama la atención, en particular, la referencia a Alfonso Ratisbonne, famoso judío converso. Es evidente que Francisco está más allá de lo “políticamente correcto”. Asimismo, hablando de los “anticuerpos” que necesitamos para defendernos de los virus que nos acechan, para mí que la "orgullosa arrogancia” tiene nombre propio: no sirvió de nada que le pidiera "sensatez y prudencia".


                                                  Alfonso Ratisbonne: de judío ateo a jesuita

Madre Inmaculada,
Por quinta vez vengo a tus pies como Obispo de Roma,
a rendirte homenaje en nombre de todos los habitantes de esta ciudad.
Queremos darte las gracias por los cuidados constantes
con los que nos acompañas en nuestro camino,
el camino de las familias, de las parroquias, de las comunidades religiosas;
el camino de cuantos cada día, a veces con fatiga,
atraviesan Roma para ir al trabajo;
de los enfermos, de los ancianos, de todos los pobres,
de tantas personas inmigrantes de tierras de guerra y de hambre.

Gracias porque, en cuanto te dirigimos un pensamiento
o una mirada, o un Avemaría fugaz,
siempre sentimos tu presencia materna, tierna y fuerte.
Oh, Madre. Ayuda a esta ciudad a desarrollar los ‘anticuerpos’
contra algunos virus de nuestro tiempo:
la indiferencia, que dice: ‘No me preocupa’;
la mala educación cívica que desprecia el bien común;
el miedo al diferente, al extranjero;
el conformismo disfrazado de transgresión;
la hipocresía de acusar a los demás mientras se hacen las mismas cosas;
la resignación ante la degradación ambiental y ética;
la explotación de tantos hombres y mujeres.
Ayúdanos a rechazar estos y otros virus
con los anticuerpos que vienen del Evangelio.
Haz que adoptemos el buen hábito
de leer cada día un pasaje del Evangelio
y, con tu ejemplo, custodiar en el corazón la Palabra,
para que, como una buena semilla, de fruto en nuestra vida.
Virgen Inmaculada, hace 175 años, a poca distancia de aquí,
en la iglesia de Sant’Andrea delle Fratte,
tocaste el corazón de Alfonso Ratisbonne, y en aquel momento
de ateo y enemigo de la Iglesia, se convirtió en cristiano.

A él te mostraste como Madre de gracia y de misericordia.
Concédenos también a nosotros, especialmente en las pruebas y en las tentaciones,
fijar la mirada en tus manos abiertas,
que dejan descender sobre la tierra la gracia del Señor
para librarnos de toda orgullosa arrogancia,
para reconocernos como verdaderamente somos:
pequeños y pobres pecadores, pero siempre hijos tuyos.
Y así meter nuestras manos entre las tuyas
para dejarnos llevar a Jesús, nuestro hermano y salvador,
y al Padre celestial, que no se cansa nunca de esperarnos
y de perdonarnos cuando regresamos a Él.
¡Gracias, oh, Madre, porque siempre nos escuchas!
Bendice a la Iglesia que está en Roma,
bendice a esta ciudad y al mundo entero.
Amén.



viernes, 8 de diciembre de 2017

AVE MARÍA PURÍSIMA...

Este 8 de diciembre, en el que celebramos la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen, Patrona de nuestra diócesis de Minas, quiero desearle a todos muchas felicidades. Nuestra Catedral está presidida por una preciosa imagen de la Virgen Inmaculada y alrededor de ella se encuentra esta invocación: AVE MARÍA PURISIMA, SIN PECADO CONCEBIDA: que la Purísima Madre de Jesús y Madre nuestra, concebida sin mancha de pecado original y querida por Dios toda santa desde antes de crear el mundo, los llene de alegría y de paz y los proteja con su amor de madre ahora y siempre, hasta la hora en que Dios nos llame a su presencia.



Esta mañana, rezando el Oficio divino, leía algo que escribió san Anselmo, allá, por el siglo XII, sobre la Santísima Virgen. Es una oración llena de amor y de admiración por Ella, volcada en expresiones audaces y exactas, fruto de la meditación de ese gran teólogo y gran santo.

¡Oh mujer llena de gracia, sobreabundante de gracia, cuya plenitud desborda a la creación entera y la hace reverdecer! ¡Oh Virgen bendita, bendita por encima de todo; por tu bendición queda bendita toda criatura; no sólo la creación por el Creador, sino también el Creador por la criatura!

Dios entregó a María su propio hijo, el único igual a Él, a quien engendra de su corazón como amándose a sí mismo. Valiéndose de María, hizo Dios un hijo, no distinto, sino el mismo, para que realmente fuese uno y el mismo, el Hijo de Dios y de María. Todo lo que nace es criatura de Dios, y Dios nace de María. Dios creó todas las cosas, y María engendró a Dios. Dios, que hizo todas las cosas, se hizo a sí mismo mediante María; y, de este modo, volvió a hacer todo lo que había hecho. El que pudo hacer todas las cosas de la nada, no quiso rehacer sin María lo que había sido manchado.--- Dios es, pues, el padre de las cosas creadas; y María es la madre de las cosas recreadas. Dios es el padre a quien se debe la constitución del mundo; y María es la madre a quien se debe su restauración, pues Dios engendró a aquel por quien todo fue hecho; y María dio a luz a aquel por quien todo fue salvado. Dios engendró a aquel sin el cual nada existe; y María dio a luz a aquel sin el cual nada subsiste.


Que la Virgen Inmaculada, que es sobre todo Madre que se preocupa por cada uno de sus hijos, los proteja y los aliente en sus dificultades. Que por su intercesión materna, la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias, ahora y siempre. Amén.

jueves, 7 de diciembre de 2017

NO ERA PARA USTED...

Estamos en la víspera de la fiesta grande de la Virgen. Dije el otro día que no por ser la santidad en persona, la “llena de gracia” –este es su nombre propio- María Santísima vivió en un mundo aparte. Por el contrario, precisamente por su santidad plena, ella tuvo y tiene una sensibilidad extraordinaria para todo lo que es humano: quiero decir, para lo que alegra la vida de los hombres y mujeres, y para lo que la entristece: todo le llega, le afecta, y, como es esencialmente Madre, vive pensando en cómo ayudar a sus hijos.

¿Se acuerdan de su intervención espontánea en el casamiento que tuvo lugar en Caná de Galilea, cuando Jesús hizo su primer milagro? ¿Por qué lo hizo? Porque su madre le expuso el problema de los novios –no era suyo el problema; dice “no tienen vino”- , con la certeza de que de alguna manera Jesús los ayudaría.

Y, en efecto, Jesús intervino a lo grande, a lo divino: les regaló 600 litros de un vino excelente. María no aparece para nada; vio el problema y lo expuso a Jesús; intervino Jesús y Ella desapareció. ¿Verdad que es una demostración de elegancia humana y sobrenatural, de humildad? Mirando a la Virgen podemos aprender todo.

En estos días estoy recibiendo mucho videítos de tema navideño; todos, sin excepción, son muy buenos. El nacimiento de Jesús en Belén es una fuente inagotable de inspiración. Y anteayer me llegó uno que, de entrada, me pareció que no era para mí… Lo comprobé enseguida por la disculpa de la remitente: PERDÓN PADRE, NO ERA PARA USTED.

Creo que fue una equivocación afortunada, porque me enseñó algo más del “genio femenino”, del que tanto habló san Juan Pablo II,  y cómo con un detalle se puede hacer de un almuerzo o una cena (ahora, que tanto se piensa en la cena de Navidad) algo diferente.

Me dio la impresión de que se trataba de un pequeño “milagro”… Pienso que tenemos necesidad de “levantar el nivel” en la convivencia. Y esto no es cuestión de dinero, sino de amor ingenioso, que disfruta con alegría fabricando detalles que alegran a los demás y ayudan a nuestra educación.

Aquí está el videíto. Estoy seguro que la Virgen Santísima, mujer, esposa y madre, lo bendice con sus dos manos.






LA NECESARIA PREPARACIÓN

Faltan solamente dos días para la fiesta grande la Inmaculada Concepción, que es la fecha en que colocamos en todas las casas el Nacimiento, el pesebre. Este año, la idea del arzobispo de Montevideo, de celebrar la NAVIDAD CON JESÚS preparándonos para la fiesta de la Inmaculada y colocando la balconera, se ha extendido por todo el país. En la Diócesis de Minas hay ya varios centenares vendidas y a partir de pasado mañana se colocarán en los balcones de tantas casas. Será formidable.



Esta preparación visible para la Navidad, es obvio que debe ir acompañada por la preparación interior, la del alma. No es solamente un modo de decir, JESÚS QUIERE NACER EN TU CORAZÓN, sino una realidad tan verdadera como misteriosa, a ver si consigo explicarme.

El lenguaje del Evangelio es un lenguaje divino, que es necesario entender bien. Cuando relata que en la Nochebuena unos ángeles se aparecieron a los pastores que estaban cuidando sus rebaños y les dicen: “les traigo una gran alegría, HOY les ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor”, ese HOY permanece en el tiempo hasta nosotros. La misión de Jesús no estuvo dirigida solamente a los hombres y mujeres con los que Él convivió, sino que miraba a los que íbamos a celebrar su nacimiento de su Madre Inmaculada el 25 de diciembre del año 2017.

Si ustedes y yo nos preparamos para la fiesta de la Virgen, dentro de este Adviento que se nos va volando, es porque creemos firmemente que Jesús quiere nacer y vivir en cada uno de nosotros.

Cuando llega la Navidad cantamos villancicos. Uno de ellos, argentino, dice en una de sus estrofas: EL NIÑITO SANTO a la tierra llegó y vino del cielo por la voluntad de Dios, a dejar en las almas gloria, con la fe y el perdón.

Prepararnos para el nacimiento de Jesús y, antes, para la Inmaculada Concepción de María, se concreta, de un modo muy particular, en reconocer con humildad que yo necesito ser perdonado por Dios. ¡Qué profunda alegría, qué paz saber que por medio del sacerdote es Dios mismo quien me está diciendo: “Feliz Navidad”!


Los animo a prepararse para una buena Confesión. Si alguno hace mucho tiempo que no lo hace, repase SALIGEP, soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza. Será muy fácil… 

miércoles, 6 de diciembre de 2017

MAESTRA DE LOS PRIMEROS PASOS

Hoy es 5 de Diciembre. Ayer terminábamos nuestro encuentro con el comienzo de una oración de Saint Exupéry:  No pido milagros y visiones, Señor, pido la fuerza para la vida diaria. Enséñame el arte de los pequeños pasos. Faltando apenas tres días para la fiesta grande de la Virgen, esta es una excelente petición, ¿no creen?

María nunca pidió ni visiones ni explicaciones, y motivos tuvo en cantidad para hacerlo. Desde el lugar en el que tuvo que dar a luz a su Hijo, hasta la muerte tremenda de Jesús, pasando por el silencio incomprensible durante los treinta años que duró su  vida oculta, María tuvo “razones” para pedir a Dios alguna explicación: "¿por qué?"... Pero no lo hizo.  Pienso que la Virgen es maestra en el arte de enseñar “los pequeños pasos” -los de la aceptación de los planes de Dios- y esto sí que nosotros podemos pedirlo a Ella.

La oración sigue así: Ayúdame a hacer cada cosa de mi presente lo mejor posible, y a reconocer que esta hora es la más importante. Finalmente, tenemos el portón nuevo en la Catedral de Minas. Está muy bien hecho, abre y cierra a la perfección. Y algo que no les dije: el herrero no quiso cobrar nada por su trabajo: ¿por qué?  Porque es para la Catedral, obviamente, porque es para Dios.



Continúa la oración: Hazme hábil y creativo para notar a tiempo, en la multiplicidad y variedad de lo cotidiano, los conocimientos y experiencias que me atañen personalmente.
Ayúdame a distribuir correctamente mi tiempo: dame la capacidad de distinguir lo esencial de lo secundario.
Te pido fuerza, auto-control y equilibrio para no dejarme llevar por la vida y organizar sabiamente el curso del día.
Guárdame de la ingenua creencia de que en la vida todo debe salir bien. Otórgame la lucidez de reconocer que las dificultades, las derrotas y los fracasos son oportunidades en la vida para crecer y madurar.
Envíame en el momento justo a alguien que tenga el valor de decirme la verdad con amor.
Haz de mí un ser humano que se sienta unido a los que sufren. Permíteme entregarles en el momento preciso un instante de bondad, con o sin palabras.
No me des lo que yo pido, sino lo que necesito. En tus manos me entrego.
¡Enséñame el arte de los pequeños pasos!

Los dejo por hoy. La Virgen, insisto, es la maestra de los pequeños pasos... 

martes, 5 de diciembre de 2017

EL ARTE DE LOS PRIMEROS PASOS

 Estamos pasando el ecuador de nuestra Novena de preparación para la fiesta grande de la Inmaculada Concepción, que en Minas celebraremos de modo especial porque es la patrona de nuestra diócesis. A ella, la Purísima Concepción de Minas, está dedicada la Catedral y en la solemnidad de la Virgen sacaremos en procesión su imagen, una antigua talla preciosa que durante el año está en un salón de la parroquia: el Salón de la Purísima.



Estoy contento porque desde hace dos días tenemos instalado el nuevo portón de la Catedral. Cuando pintamos toda la fachada hubo que sacarlo y cortar un poco el muro, para que pudiera entrar la máquina, de esto hace ya unos cuantos meses.

Se ve que no fue fácil el trabajo y supongo que el herrero tenía mucho trabajo, porque tardó bastante en entregar el portón nuevo, pero ahora ya está instalado. Cuando el P. Pablo, párroco de la Catedral, le preguntaba cómo iba el trabajo, contestaba “va marchando, va marchando”…

¿Por qué les cuento estas cosa doméstica? Por la cercanía del 8 de Diciembre. La fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen podría, equivocadamente, hacer pensar a alguien que ella fue una mujer excepcional, que apenas rozaba la vida ordinaria, con todo lo que trae consigo. Sería un error grande: María fue la llena de gracia desde el primer instante de su existencia, lo cual quiere decir que tuvo una perfecta santidad y no conoció la inclinación al pecado con la que todos venimos al mundo.

Pero Ella, como nosotros, fue creciendo en su fe. San Juan Pablo II enseñaba: “María era la primera en la peregrinación de la fe, era la más iluminada, pero también la más sometida a la prueba en la aceptación del misterio. A ella le tocaba aceptar el plan divino, adorado y meditado en el silencio de su corazón.

Por aquí tenemos que ir, ¿no les parece? Hay una oración que en un tiempo especialmente difícil de su vida compuso Saint Exupéry, el famoso autor de El Principito, que empieza así: “No pido milagros y visiones, Señor, pido la fuerza para la vida diaria. Enséñame el arte de los pequeños pasos”. La oración sigue, pero hoy nos quedamos aquí. Seguiremos.




sábado, 2 de diciembre de 2017

LA PREGUNTA MÁS CORTA DEL MUNDO

Una mujer está de ocho meses de embarazo. Sabe que espera un varón y tiene todo preparado para cuando llegue. La pregunta de parientes y amigos –de las mujeres, sobre todo- tiene una sola letra:
-         ¿Y?...

La que va a ser madre sonríe y responde: - En cualquier momento; cuando Dios quiera…

Todos sabemos quién es esa madre; aún más, sabemos bien quién es el hijo que nacerá de ella. Y año tras año, con mayor ilusión conforme pasa el tiempo, queremos prepararnos para la celebración de la Navidad.

Mañana empezamos a disponer nuestro corazón para el nacimiento de Jesús. No es un acontecimiento que forme solamente parte de la Historia. El Papa Benedicto XVI hacía notar algo importante siguiendo al profeta Isaías: "Anuncien a todos los pueblos y díganles:  Miren, Dios viene, nuestro Salvador" (...). Comentaba el Papa emérito: no usa el pasado —Dios ha venido— ni el futuro, —Dios vendrá—, sino el presente: "Dios viene". Se trata de una acción que se realiza siempre: está ocurriendo, ocurre ahora y ocurrirá también en el futuro. En todo momento "Dios viene".
Bueno, yo diría que durante el tiempo del Adviento (es decir, del advenimiento, de preparación para la llegada de Jesús), ya no se trata de que nosotros le preguntemos a la Madre: ¿Y?... Es Dios mismo, seguramente por medio de Ella, quien me dice a mí con todo cariño: ¿Y?... En esa sola pregunta está contenido el sentido de mi existencia: en esta Navidad, la de 2017, ¿qué lugar ocupará mi Hijo en tu vida?
El papa Benedicto continuaba: El Adviento invita a los creyentes a tomar conciencia de esta verdad y a actuar coherentemente. Resuena como un llamamiento saludable que se repite con el paso de los días, de las semanas, de los meses: Despierta. Recuerda que Dios viene. No ayer, no mañana, sino hoy, ahora.
Ahora es muy fácil acercarse. ¿Quién no se conmueve ante el nacimiento de un Niño-Dios que, sin necesidad de nada ni de nadie,  necesita todo? La Madre nos mira y nos pregunta: ¿Y?...


jueves, 12 de octubre de 2017

VIRGEN DEL PILAR, RUEGA POR ESPAÑA

 12 de octubre es hoy, Día de la Raza, dice el calendario, pero sobre cualquier otra advocación, pienso que tenemos que tener muy presente que hoy celebra España a su Patrona, ¡nada menos!, la Virgen del Pilar.
Por las circunstancias tan difíciles que está viviendo por la pretendida declaración de independencia de Cataluña, quiero invitarlos a rezar hoy el Santo Rosario rogándole a la Virgen, en este día de fiesta, que las cosas se arreglen serenamente. Ella sabe cómo hacerlo.
Les conté que el Domingo pasado estuve en Illescas, una población al sur de Madrid, en la provincia de Toledo. Y me llamó la atención el aviso que dio el párroco al terminar las dos Misas que concelebró conmigo. Dijo que en este año, precisamente por el momento que se está viviendo, hoy no tendrían la Misa en el cuartel de la Guardia Civil, sino que la Guardia Civil vendría a Misa a la parroquia. Corporativamente, la Guardia Civil tiene por Patrona a la Virgen del Pilar.
Le pregunté cómo era eso, y me dijo que todos los años, el 12 de octubre, el párroco va al cuartel de la Guardia Civil para celebrar la Misa en honor de  la Virgen del Pilar, pero que en esta ocasión había una orden superior de no hacerlo, ya que las cosas no están para fiestas.


Más allá de esta circunstancia, la fiesta de hoy nos lleva a los primerísimos tiempos de la extensión del cristianismo. Dice una fuerte tradición que en el año 40 el apóstol Santiago estaba evangelizando aquellas tierras y, pasando por Asturias, a través de Galicia y de Castilla llegó hasta Aragón, el territorio que se llamaba Celtiberia, donde está situada la ciudad que se llamaba Cesaraugusta, que conocemos hoy como Zaragoza.
Cuenta la tradición que el 2 de enero del año 40 se encontraba Santiago con 8 discípulos junto al río Ebro, cuando escuchó voces de ángeles que cantaban Ave Maria, gratia plena y vio aparecer a la Virgen sobre un pilar de mármol. La Virgen, que aún vivía, le pidió al apóstol que allí levantara una capilla, con el altar en torno al pilar donde ella estaba de pie. Ese fue el origen de la fantástica Basílica del Pilar, en la que se venera desde entonces la imagen de la Santísima Virgen. Que esta tradición es antigua lo muestra el sarcófago de Santa Engracia, que se conserva en Zaragoza desde el siglo IV, en el que un bajorrelieve representa el descenso de la Virgen apareciéndose al apóstol Santiago.
Por lo demás, Colón llegó por primera vez al continente americano el 12 de octubre de 1492. Fue un descubrimiento que cambió la historia. El Papa Juan Pablo II dijo que la Virgen del Pilar es la “patrona de la hispanidad”. En síntesis, recemos a la Virgen. Está muy reciente la consagración de Montevideo a la Virgen que hizo el arzobispo delante de miles de fieles: a Ella le confiamos hoy, de modo especial, que el proceso que está viviendo España termine en paz

miércoles, 11 de octubre de 2017

UNA FECHA PARA LA HISTORIA

 Hoy es 11 de octubre, una fecha de especial importancia. Hoy celebramos en la Iglesia al papa san Juan XXIII y lo celebramos hoy porque él fue quien inauguró hoy, en 1962, el mayor acontecimiento que ha vivido la Iglesia en el siglo XX: el Concilio ecuménico Vaticano II. El Papa quiso hacerlo hoy porque en aquel tiempo se celebraba el 11 de octubre la Maternidad Divina de María, que más adelante fue trasladada al 1 de enero.



Han pasado 55 años desde aquel día. Juan XXIII dijo en el discurso de la solemne inauguración: El gran problema planteado al mundo, desde hace casi dos mil años, subsiste inmutable. Cristo, radiante siempre en el centro de la historia y de la vida; los hombres, o están con El y con su Iglesia, y en tal caso gozan de la luz, de la bondad, del orden y de la paz, o bien están sin El o contra El, y deliberadamente contra su Iglesia: se tornan motivos de confusión, causando asperezas en las relaciones humanas, y persistentes peligros de guerras fratricidas.

Más adelante añadió: El supremo interés del Concilio Ecuménico es que el sagrado depósito de la doctrina cristiana sea custodiado y enseñado en forma cada vez más eficaz. Doctrina, que comprende al hombre entero, compuesto de alma y cuerpo; y que, a nosotros, peregrinos sobre esta tierra, nos manda dirigirnos hacia la patria celestial. Esto demuestra cómo ha de ordenarse nuestra vida mortal de suerte que cumplamos nuestros deberes de ciudadanos de la tierra y del cielo, y así consigamos el fin establecido por Dios.

Habría mucho para comentar… Pero creo que lo más interesante es recordar y actualizar lo que ocurrió otro 11 de octubre pero de 1992: el Papa san Juan Pablo II entregó a la Iglesia un fruto extraordinario del Concilio: el Catecismo de la Iglesia Católica. Digo fruto del Concilio, porque, en efecto, fueron los Obispos de todo el mundo, por medio de sus representantes, los que pidieron al papa, en 1985, que se compusiera un catecismo, es decir un compendio de la enseñanza de la Iglesia, en el que se la presentara de manera accesible al hombre de hoy. Duró 6 años la preparación de este Catecismo, que es una maravilla.

Lo que me propongo ahora es ir presentando, según el Catecismo de la Iglesia Católica, algunos temas que me parece que tienen especial interés en nuestro momento. Serán bienvenidas las sugerencias.


viernes, 29 de septiembre de 2017

UN MOTIVO PARA LA SOBRIEDAD (La Templanza y 5)

Hoy, 29 de septiembre, celebramos en la Iglesia a los tres Arcángeles que aparecen en la Sagrada Escritura con su nombre propio: San Miguel, San Gabriel y San Rafael. ¡Qué importante conocerlos, pedirles ayuda, tener amistad con ellos! A ellos les encomiendo de modo especial que las consideraciones que venimos haciendo sobre la virtud de la templanza, la sobriedad, tan necesaria siempre y más en este tiempo nuestro de consumismo fomentado por tantos medios, encuentren eco en ustedes y sepamos cada uno vivir esta preciosa virtud  y enseñar a vivirla, en primer lugar, a los hijos. Sé que no es fácil, pero hay poner los medios.



Educar a los hijos en la sobriedad reclama en primer lugar, como es obvio, que la pauta de sobriedad esté marcada por los padres. No se me olvida algo del primer tiempo de mi sacerdocio, recién ordenado y viviendo en Madrid. Un chico que hablaba conmigo (16 años) me contó un día que se habían mudado de apartamento, y que estaban mejor (era una familia numerosa), no tan apretados como antes. Y agregó: - Bueno, por ahora estamos comiendo sobre unos cajones, porque no tenemos mesa en el comedor. - ¿Y eso?... - ¡Uy, usted no sabe!  Hasta que mi madre se decida por una podemos pasar un mes: ella mira, consulta precios, va a subastas, habla con mi padre y después concreta la compra.

Me lo contaba con naturalidad, como algo normal. Y me consta que el padre tenía un muy buen trabajo y que ganaba bien… Y sé también que en su casa sólo había Coca-Cola los días de fiesta; y que la ropa pasaba de un hermano a otro… En fin, ¿se entiende por dónde va la educación de la sobriedad en los hijos? David Isaacs dice algo importante: hay una finalidad más importante que debería regir el modo de actuar de cada uno. Cada persona debe responsabilizarse de su propia vida, de tal modo que utilice bien lo que posee, al servicio de Dios y de los demás. No sólo se trata de no hacer daño, sino también de hacer bien. No se trata de gastar el dinero y el tiempo propios para el propio placer sino para el propio bien y el bien de los demás. Esto es justicia consigo mismo y con los demás.

Por otra parte, ¿cómo no tener presentes las palabras de Jesús, tan exigentes y liberadoras? Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas (Mt 6, 24s). Y en otro momento nos dijo que la puerta para entrar en el Cielo es angosta y que hay que exigirse para entrar por ella: es obvio que no se trata sólo de adelgazar…, aunque no podemos olvidar que un problema muy serio que tenemos en Uruguay es el de la obesidad.

En fin, cuando Juan Pablo II habló de la sobriedad, dijo al final de su catequesis: Es necesario que termine aquí, aunque estoy convencido de que el tema queda interrumpido, más bien que agotado. Yo me apropio de estas palabras y termino aquí.


jueves, 28 de septiembre de 2017

SAL SIN SABOR (La templanza-4)

Estamos tratando de la templanza, de la sobriedad, y pienso que no pocas personas quisieran encontrar una especie de catálogo de normas, de prohibiciones a las cuales atenerse en esta materia. Lo siento, pero ese prontuario no existe. En cambio, sí existen unos principios generales que cada uno –especialmente pienso en los padres y madres de familia- tiene que ver cómo los lleva a la práctica.



Uno de esos principios es que somos nosotros, los cristianos, los que debemos ser sal de la tierra. Y hay que estar vigilantes, porque es tal la cantidad de mundanidad que respiramos, que es muy fácil disolver la sal y que se vuelva insípida. Si nos dejamos llevar por lo que “está de moda” y, por ejemplo, se hacen gastos desproporcionados para descansar; si uno percibe su inquietud porque acaba de salir el último modelo de celular y no para hasta que lo consigue; si no tenemos control en la bebida o en la comida, con sus lógicas consecuencias de pérdida del dominio de uno mismo; etcétera, etcétera, todos estos y otros muchos más son modos de ir disolviendo nuestra sal.

Otro principio o criterio es que vivimos en sociedad, con otras personas, y que no puede resultarme indiferente cómo viven, especialmente las que tengo más cerca: empleados o que de algún modo dependen de mí. ¿Qué tienen, qué no tienen, cómo podría ayudarlos más allá de lo que es “justo según la ley”?... Esto es así, sencillamente, porque somos cristianos, hijos de Dios, nada más y nada menos que por eso.

Otras referencias, muy profundas, las presentaba el Papa San Juan Pablo II hablando de la templanza. Decía: esta virtud exige de cada uno de nosotros una humildad específica en relación con los dones que Dios ha puesto en nuestra naturaleza humana. Yo diría la “humildad del cuerpo” y la “del corazón”. Esta humildad es condición imprescindible para la “armonía” interior del hombre, para la belleza “interior” del hombre. Reflexionemos bien sobre ello todos, y en particular los jóvenes y, más aún, las jóvenes en la edad en que hay tanto afán de ser hermosos o hermosas para agradar a los otros. Acordémonos de que el hombre debe ser hermoso sobre todo interiormente. Sin esta belleza, todos los esfuerzos encaminados al cuerpo no harán —ni de él, ni de ella— una persona verdaderamente hermosa.

Por otra parte, se preguntaba, ¿no es precisamente el cuerpo el que padece perjuicios sensibles y con frecuencia graves para la salud, si al hombre le falta la virtud de la templanza, de la sobriedad? A este propósito podrían decir mucho las estadísticas y las fichas clínicas de todos los hospitales del mundo. También tienen gran experiencia de ello los médicos que trabajan en consultorios a los que acuden esposos, novios y jóvenes. Es verdad que no podemos juzgar la virtud basándonos exclusivamente en criterios de la salud psico-física; pero sin embargo, hay pruebas abundantes de que la falta de virtud, de templanza, de sobriedad, perjudica a la salud.

Es todo muy práctico, ¿no les parece? Ojalá nuestro “termómetro interior” funcione bien, para saber discernir lo que es bueno y mejor para mí y para mi familia en relación con la sobriedad. Qué importante, en esta materia en particular, el diálogo entre los esposos y, más en concreto todavía, el diálogo para discernir cómo educar a los hijos en la sobriedad. 



miércoles, 27 de septiembre de 2017

COMO BUCÉFALO (La templanza-3)

Es miércoles 27 de septiembre y tengo bien presente hoy al Beato Álvaro del Portillo. Hace tres años, en Madrid, fue una fiesta inolvidable su beatificación. A él me encomiendo y los encomiendo a todos.

Estamos tratando de la templanza, a la que también llamamos sobriedad. ¿Verdad que nos suena una palabra parecida? Ebrio. Sobrio, en su origen, significaba lo contrario de ebrio: el que es moderado en el vino. Después se extendió a la moderación en todos los aspectos de la vida.

Fíjense cómo lo explicaba Juan Pablo II: A esta virtud se la llama también “sobriedad”. Es verdaderamente acertado que sea así. Pues, en efecto, para poder dominar las propias pasiones (los impulsos espontáneos de la SALIGEP, ¿se acuerdan?, sobre todo por lo que hace a la lujuria y a la gula, pero también a la ira, a la soberbia, a la envidia…), no debemos ir más allá del límite justo en relación con nosotros mismos y nuestro “yo inferior”. Si no respetamos este justo límite, no seremos capaces de dominarnos.


El Papa salía al cruce de un equívoco: esto no quiere decir, explicaba, que el hombre virtuoso, sobrio, no pueda ser “espontáneo”, ni pueda gozar, ni pueda llorar, ni pueda expresar los propios sentimientos; es decir, no significa que deba hacerse insensible, “indiferente”, como si fuera de hielo o de piedra. ¡No! ¡De ninguna manera! Es suficiente mirar a Jesús para convencerse de ello.

Y agregó: Jamás se ha identificado la moral cristiana con la estoica (la moral estoica decía un rotundo NO a las pasiones, que perturban la razón). Al contrario, considerando toda la riqueza de afectos y la emotividad de que todos los hombres están dotados —si bien de modo distinto: de un modo el hombre y de otro la mujer, a causa de la propia sensibilidad—, hay que reconocer que el hombre no puede alcanzar esta espontaneidad madura, si no es a través de un serio trabajo sobre sí mismo y una “vigilancia” particular sobre todo su comportamiento. En esto consiste, por tanto, la virtud de la “sobriedad”.

Quisiera subrayar lo de “un serio trabajo sobre sí mismocomo condición para alcanzar una espontaneidad madura. ¿Cómo explicarlo? No sé si conocen la historia del caballo de Alejandro Magno, Bucéfalo. Era un animal sumamente nervioso, nadie había podido montarlo. Alejandro lo consiguió. Mandó que lo sostuvieran mirando al sol: es que se asustaba de su propia sombra el bicho… Y lo mantuvo a rienda corta… Se fue calmando y lo sirvió en todas sus batallas con gran nobleza y valentía. Su “espontaneidad” se hizo madura…


También nosotros, los hombres, necesitamos domarnos. La tendencia al placer, a lo fácil, a lo que me gusta, al yo-mi-me-conmigo es muy fuerte. Es necesario ejercitarse permanentemente, en todos los ámbitos, para tener dominio sobre uno mismo. Educar a los hijos en este nivel no es fácil, pero es bien posible. Seguiremos.

martes, 26 de septiembre de 2017

SI NO LE HAGO MAL A NADIE (Templanza-2)

Hoy es martes 26 de septiembre. Ayer empezamos a introducirnos en la templanza, virtud por demás importante que, no obstante, despierta  muy poco interés, sobre todo entre la gente joven pero no sólo en ellos.

¿En qué se nota?... Bueno, está por ejemplo el cuento del señor que llega a la fiesta y, cuando el mozo se acerca y le ofrece algo para beber -¿vino, cerveza, whisky?...- el señor contesta seriamente: - Está bien, sí, en ese orden. No resulta fácil explicar la necesidad de la sobriedad, de la moderación, de la templanza, porque uno puede encontrarse con justificaciones como estas: ¿qué hay de malo en pasarla bien? Si yo no le hago mal a nadie… ¿Por qué no puedo gastarme el dinero en lo que quiero y puedo comprar?



Por otro lado, si fumar marihuana da placer y es legal; si, en general, cada vez hay más cosas, más lindas y más baratas, ¿por qué me voy a controlar? O, desde otro ángulo, recuerdo que antes de Semana Santa les pregunté a los chicos de sexto año de un colegio, en Minas, qué iban a hacer durante esos días, y me respondieron: - Me voy a Miami, me voy a Punta Cana, me voy a Disneylandia y a otros sitios… ¿Será que los tiempos han cambiado tanto y esto resulta normal? Pero, ¿es bueno esto? Bueno para que los chicos lleguen a tener una vida buena?

Tengo bien presente, a su vez, lo que me contó hace ya muchos años, el profesor de un colegio de Montevideo. – Fíjese: en la última reunión de padres les dije, “ustedes no pueden darle a sus hijos 500 pesos para que los gasten el fin de semana” (era mucha plata 500 pesos), y uno de los padres me dijo: - ¿Y por qué no? Yo hago con mi plata lo que quiero.

En fin, la casuística es inagotable: la falta de moderación está presente en todos los terrenos, incluso en uno, tan inocente, como el de los cumpleaños infantiles. Resulta que se dan verdaderas competencias entre los padres a ver cuál es más original: payasos, juegos inflables, regalos inverosímiles, tortas gigantes, sorpresas…

En este panorama, tan fomentado por todos los medios, hay que entender algo que explicaba Juan Pablo II al hablar de esta virtud: El hombre moderado es el que es dueño de sí. Aquel en que las pasiones no predominan sobre la razón, la voluntad e incluso el “corazón”. ¡El hombre que sabe dominarse! Si esto es así, nos damos cuenta fácilmente del valor tan fundamental y radical que tiene la virtud de la templanza. Esta resulta nada menos que indispensable para que el hombre “sea” plenamente hombre. Basta ver a alguien que ha llegado a ser “víctima” de las pasiones que lo arrastran, renunciando por sí mismo al uso de la razón (como por ejemplo un alcohólico, un drogado), y constatamos que “ser hombre” quiere decir respetar la propia dignidad y, por ello y además de otras cosas, dejarse guiar por la virtud de la templanza.

Como se ve el tema es importante. Pero falta conocer razones para entender bien la necesidad de practicar la virtud de la templanza. Seguiremos.


lunes, 25 de septiembre de 2017

LA TEMPLANZA (1)






En este lunes 25 de septiembre quisiera empezar a tratar algo sobre una de las cuatro virtudes cardinales, de la que tenemos especial necesidad: la templanza. Ustedes se preguntarán por qué.

Creo que se entenderá si les cuento esto que me contaron hace unos días. En el supermercado, una mamá está con su hijo de 6 o 7 años, está buscando algo en las góndolas. El hijo, un poco cansado de dar vueltas, le dice entonces a la madre: - Dale mamá, comprame algo. Y la madre: - Pero qué es lo que querés? – No sé, algo. La madre, en buen tono: - Si algo no te hace falta no se compra, porque cuesta trabajo ganar la plata, ¿entendiste?

La mamá, con su respuesta, estaba educando a su hijo en la virtud de la templanza o, si se quiere, en la sobriedad, virtud que hoy por hoy es especialmente necesaria.
En 1978 el Papa Juan Pablo I había empezado a tratar sobre las virtudes teologales, la fe, la esperanza y la caridad. Y se proponía seguir con las virtudes cardinales, cuando Dios se lo llevó al Cielo. Llegó Juan Pablo II y retomó las catequesis. Cuando habló de la virtud de la templanza empezó refiriéndose a las virtudes en general. Dijo: Cuando hablamos de las virtudes —no sólo de estas cardinales, sino de todas o de cualquiera de las virtudes— debemos tener siempre ante los ojos al hombre real, al hombre concreto. La virtud no es algo abstracto, distanciado de la vida, sino que, por el contrario, tiene “raíces” profundas en la vida misma, brota de ella y la configura. La virtud incide en la vida del hombre, en sus acciones y comportamiento. De lo que se deduce que, en todas estas reflexiones nuestras, no hablamos tanto de la virtud cuanto del hombre que vive y actúa “virtuosamente”; hablamos del hombre prudente, justo, valiente, y hoy precisamente, hablamos del hombre “moderado” (o también “sobrio”).
Enseguida hizo una aclaración importante: El mismo término “templanza” parece referirse en cierto modo a lo que está fuera del hombre. En efecto, decimos que es moderado el que no abusa de la comida, la bebida o el placer; el que no toma bebidas alcohólicas inmoderadamente, no enajena la propia conciencia por el uso de estupefacientes, etc. Pero esta referencia a elementos externos al hombre tiene la base dentro del hombre.
Lo que quería decir, en fin, es lo siguiente: Es como si en cada uno de nosotros existiera un “yo superior” y un “yo inferior”. En nuestro “yo inferior” viene expresado nuestro cuerpo y todo lo que le pertenece: necesidades, deseos y pasiones, sobre todo las de naturaleza sensual. La virtud de la templanza garantiza a cada hombre el dominio del “yo superior” sobre el “yo inferior”. ¿Supone acaso dicha virtud humillación de nuestro cuerpo? ¿O quizá va en menoscabo del mismo? Al contrario, este dominio da mayor valor al cuerpo. La virtud de la templanza hace que el cuerpo y los sentidos encuentren el puesto exacto que les corresponde en nuestro ser humano. Seguiremos.


viernes, 15 de septiembre de 2017

EL LUGAR JUSTO (MATRIMONIO-4)

Continuando con el tema de ayer, algo que escribe Costanza Miriano me da pie para mirar especialmente a la Santísima Virgen en la celebración de hoy: Nuestra Señora de los Dolores.

Escribe Costanza: Si una mujer consigue mantenerse al lado de un hombre en silencio, un silencio concentrado en Dios, que, como dice Santa Teresa de Ávila, es el más poderoso de los clamores, aprenderá lo que es la alegría de ver florecer a una persona junto a ella. Como la pérdida de identidad del hombre ha coincidido con las reivindicaciones feministas, una buena parte del trabajo que hay que hacer será retomar nuestro sitio.

¿Qué quiere decir con esto? Algo realmente importante, que la experiencia me lleva a compartir plenamente. Retomar su sitio quiere decir que la mujer tiene que aprender a no decidirlo todo, permitirle dar su opinión y no presionarlo, así él podrá emerger; y escucharlo, afirma, le hará asumir la responsabilidad de decir cosas sensatas. Es probable, advierte la escritora,  que las primeras veces que la mujer no cuestione su programa proponiéndole un plan B y otro B-2 e incluso, ya puestos, un plan C, él se temerá lo peor (¿tendrá algo que ocultarme?, ¿tendrá un amante?, o peor aún, ¿habrá invitado a su tía anciana la tarde del partido?). Concluye: es un trabajo hermoso y fecundo, porque si cada uno sostiene su parte del yugo, única y distinta, se produce mucho fruto, y con menos sufrimiento.



Dije que pensaba en la fiesta de hoy, la Virgen de los Dolores, y entendí que, una vez más, es Ella el modelo para imitar. Pensemos un poco en aquel sucedido, cuando Jesús, que ya había cumplido 12 años, se pierde en Jerusalén… José y María, después de haber hecho un día de camino, al no encontrarlo vuelven a la ciudad y empiezan a buscarlo, preguntando por todos los sitios si han visto a un chico que es así de alto, que… Las respuestas negativas deben de haberles provocado una desazón enorme, figúrense.

Cuenta san Lucas en su evangelio, que finalmente lo encontraron en el templo de Jerusalén, adonde seguramente José y María habrán ido a rezar. Ahí está Jesús, sentado entre los que explican la Ley, haciendo preguntas y respondiendo a los que le preguntan… Su madre, al verlo, no lo puede creer. Y dice textualmente el evangelio, presten atención porque es importante: - Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo, angustiados, te buscábamos (Lc 2, 48). 

La Virgen Madre de Dios es el modelo para cualquier mujer. ¿Se entiende qué quiere decir Costanza Miriano cuando, hablando de la crisis de las identidades masculina y femenina, dice a las mujeres que una buena parte del trabajo que hay que hacer será retomar nuestro sitio? María, esposa de José, con toda la angustia de haber perdido a su hijo, cuando lo encuentra pone delante a José, el cabeza de familia: tu padre y yo… ¿No les parece que es una lección práctica para tener muy en cuenta? Seguiremos.