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DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


jueves, 17 de agosto de 2017

JUEVES DE FERIA


Hoy es 17 de agosto y es jueves. Subrayo el día: hoy es jueves, hoy es día de feria y la verdad es que no me entusiasma mucho que digamos, porque la feria se instala precisamente en la calle Rodó, en la puerta misma de mi casa. Lo cual significa que bien de madrugada los feriantes empiezan a instalar sus puestos, a descargar cajones…

Me levanté bastante temprano, hice la oración, desayuné y me asomé después por la ventana, porque me gusta ver la feria y también hablar con algunos feriantes. Y resulta que esta mañana pude ver algo que no conocía. Uno de los vendedores de fruta, encapuchado porque hace frío, con un cepillo suave estaba sacándole el polvo a las manzanas que tenía en un cajón: tomaba una, la miraba y, con mucho cariño, iba dándole vueltas con una mano mientras con la otra la cepillaba. Así, con cada una: las dejaba lustrosas. Y si encontraba alguna machucada, la apartaba. Lo miré unos minutos y le saqué una foto.


Me hizo pensar. Dicen que todo el lío empezó con una manzana, aunque el texto del Génesis no habla más que del “fruto” del árbol de la ciencia del bien y del mal, que tentó a Eva y vino después todo lo que vino. Pero no pensé en esto, sino en el cuidado con que el feriante lustraba cada manzana…

Les cuento también que el domingo pasado celebré la Misa de 10 en la parroquia San José, de Minas. En ella, Pepe y Ana, un matrimonio de esa comunidad, renovaron su compromiso matrimonial al celebrar sus Bodas de Oro. Fue una gran alegría, como se imaginan. Volví a bendecir sus anillos –anillos que tienen un nombre bien expresivo; se llaman “alianzas”- y me di cuenta de que tenían cincuenta años de desgaste…

Sus dueños no necesitan, como el feriante, lustrar sus alianzas para que las vean brillantes, porque en realidad, en ese desgaste está precisamente su mayor valor, ¿no les parece?

Yo tengo también un anillo, que me fue entregado el día de mi ordenación episcopal, y lo beso todos los días pidiéndole al Señor serle fiel. Y al hacerlo tengo bien presentes a todos los matrimonios que un día sí y el otro también, van desgastando su anillo de compromiso y, paradójicamente, sacándole brillo. Lo mismo ocurre a quien, a pesar de los pesares, trata de ser fiel al compromiso que asumió un día: para Dios, todos los días son Jueves de feria.

miércoles, 16 de agosto de 2017

EL METROPOLITA

No sé si ustedes saben qué quiere decir en el Derecho de la Iglesia el Metropolitano. Les cuento: el metropolitano es el obispo de la sede que preside una provincia eclesiástica. Y desde el siglo IX, al título de metropolitano se le ha unido el título honorífico de arzobispo.

En el caso de nuestro país, la sede que preside la Iglesia en el Uruguay es Montevideo y su arzobispo es el Cardenal Daniel Sturla. ¿Quiénes son los Cardenales? En el Derecho de la Iglesia, o Derecho Canónico, se explica que los Cardenales son los que ayudan al Papa en el gobierno de la Iglesia universal y a quienes compete elegir a un nuevo Papa.

Estas explicaciones vienen a cuento, porque ayer, en la Catedral de Minas, pudimos celebrar la Santa Misa en honor de la Asunción de la Santísima Virgen en cuerpo y alma al cielo, con el Cardenal Sturla. Por lo que acabo de señalar acerca del Metropolita, la fiesta de ayer tuvo un realce particular. Él ya había venido más de una vez a visitar nuestra Catedral, pero no a celebrar la Santa Misa. Fue una alegría grande para todas las personas que la llenaron y que escucharon con mucha atención lo que nos dijo.



En pocas palabras: que es necesario que anunciemos más a Jesucristo, Nuestro Señor; que no esperemos que vengan a la iglesia, por la sencilla razón de que no van a venir, sino que es necesario salir a buscarlos y hablarles de tú a tú de la alegría que sólo Jesús puede dar.

Destacó dos problemas grandes que tenemos: la bajísima natalidad y la muy alta cantidad de suicidios, en especial de gente joven, que se dan en nuestro país. ¿No habla esto de la ausencia de sentido de la vida que padecen tantas personas? Tenemos que reaccionar.

¿De qué manera? Confiando cada día más en el poder de la oración, como principio esencial de nuestro apostolado. En concreto, nos habló del amor a la Santísima Virgen, que siempre nos lleva a Jesús, y, de entre las muchas oraciones con las que a Ella nos dirigimos, subrayó en la Salve tres adjetivos que le llegan muy hondo, tanto que animó a todos a repetirlos en voz alta: resonaron entonces en la Catedral estas tres invocaciones: VIDA, DULZURA, ESPERANZA NUESTRA, que comentó con especial fervor.

En el marco del Año Mariano que celebra nuestra Diócesis (el  Cardenal animó a todos a ganar en la Catedral la indulgencia plenaria) la de ayer fue una preciosa fiesta. La Virgen Santísima estará contenta. El Cardenal Sturla es joven, tiene 58 años, y es un gran trabajador. El lema de su escudo episcopal está tomado del Salmo número 100: SERVIR AL SEÑOR CON ALEGRÍA. Esto fue lo que hizo ayer en Minas.


martes, 15 de agosto de 2017

ASUNCIÓN DE LA VIRGEN




María ha sido llevada por Dios, en cuerpo y alma, a los cielos. Hay alegría entre los ángeles y entre los hombres. ¿Por qué este gozo íntimo que advertimos hoy, con el corazón que parece querer saltar del pecho, con el alma inundada de paz? Porque celebramos la glorificación de nuestra Madre y es natural que sus hijos sintamos un especial júbilo, al ver cómo la honra la Trinidad Beatísima.

Así empieza una homilía de san Josemaría Escrivá dedicada a la Asunción de Nuestra Señora. Y continuaba: Misterio de amor es éste. La razón humana no alcanza a comprender. Sólo la fe acierta a ilustrar cómo una criatura haya sido elevada a dignidad tan grande, hasta ser el centro amoroso en el que convergen las complacencias de la Trinidad. Sabemos que es un divino secreto. Pero, tratándose de Nuestra Madre, nos sentimos inclinados a entender más —si es posible hablar así— que en otras verdades de fe.



¿Cómo nos habríamos comportado, si hubiésemos podido escoger la madre nuestra? Pienso que hubiésemos elegido a la que tenemos, llenándola de todas las gracias. Eso hizo Cristo: siendo Omnipotente, Sapientísimo y el mismo Amor, su poder realizó todo su querer.

Tenemos una Madre en el Cielo: esto es lo que hoy nos llena de alegría y de esperanza. San Juan Pablo II se preguntaba: ¿Es posible que María de Nazaret haya experimentado en su carne el drama de la muerte? Y respondía: Reflexionando en el destino de María y en su relación con su Hijo divino, parece legítimo responder afirmativamente: dado que Cristo murió, sería difícil sostener lo contrario por lo que se refiere a su Madre. ¿De qué habrá muerto María? El Papa respondía que eso no importaba demasiado. En cambio, sí puede decirse que el tránsito de esta vida a la otra fue para María una maduración de la gracia en la gloria, de modo que nunca mejor que en ese caso la muerte pudo concebirse como una «dormición».

Yo pienso que la Virgen se durmió de puro agotamiento. Y es que después de que Jesús ascendió al Cielo, Ella debió quedarse unos cuantos años en la tierra ejerciendo su papel de Madre de la Iglesia. Y no se le ahorró nada: el dolor de la muerte del apóstol Santiago, la angustia porque Pedro había sido encarcelado, las persecuciones… Y tenía que consolar y animar a todos… Juan se la llevó después a Éfeso…


Ahora, porque es Madre, su preocupación somos nosotros, sus hijos. Debemos rezar mucho el Santo Rosario, para conseguir paz: Ella es la Reina de la Paz. Ella nos ha asegurado que su Corazón Inmaculado triunfará. 

lunes, 14 de agosto de 2017

EL CABALLERO DE LA INMACULADA

Estoy seguro de que todos sentimos una gran alegría en la víspera de la gran fiesta de mañana, la Asunción de la Virgen en cuerpo y alma al cielo.

Benedicto XVI nos recordaba que un alimento esencial de la esperanza es el ejemplo de los santos. Hoy, 14 de agosto, celebramos en la Iglesia a uno de ellos, canonizado por el Papa san Juan Pablo II en 1982: san Maximiliano María Kolbe, “el Caballero de la Inmaculada”, que murió precisamente en este día, en 1941,  en el campo de concentración de Auschwitz, cuando tenía solamente 47 años. Su muerte fue la coronación de una entrega completa a Dios y al amor por la Santísima Virgen.



El P. Kolbe fue polaco, capuchino conventual, doctor en Filosofía y en Teología. Y fue, sobre todo, un gran amante de la Inmaculada Concepción. A ella se consagró y se dedicó a difundir en su patria y fuera de ella la devoción a su Inmaculado Corazón, sobre todo mediante la Milicia de la Inmaculada, que él fundó.

A su vez, por ella emprendió obras humanamente imposibles. La más conocida fue la Ciudad de la Inmaculada, un enorme convento, en el que llegaron a vivir más de 900 frailes, dedicados a redactar, imprimir y distribuir por toda Polonia la revista EL CABALLERO DE LA INMACULADA.

Kolbe siempre había deseado ir a un país de misión. Con el permiso de sus Superiores se trasladó a Japón con otros cuatro religiosos, y aquí se dedicó también a difundir la revista en japonés… Era como un milagro.

Tenía mala salud. Debió volver a Polonia y fue el rector de la Ciudad de la Inmaculada. Cuando estalla la segunda guerra mundial y los nazis invaden Polonia, la destruyen por completo. El P. Kolbe fue encarcelado y posteriormente enviado al campo de concentración de Auschwitz. Dio a todos un ejemplo extraordinario de entrega, de olvido de sí mismo…hasta que llegó la prueba final.

Un preso de su unidad se había evadido. El comandante del campo decide tomar represalias y condena a 10 presos al búnker de la muerte, donde morirán de hambre. Uno de los elegidos es padre de familia, llora por ellos… Entonces el P. Kolbe se ofrece a ocupar su lugar… Será el último en morir con una inyección, después de dos semanas de agónica oración.

"Efectivamente, como a través de María tuvo inicio la salvación, así también a través de Ella la salvación llegará a su consumación... Reflexionemos bien sobre todas estas cosas" 

"Ella es sólo Madre de Misericordia, por ende, se apresura a acudir, aunque no sea de ninguna manera invocada, allí donde se manifiesta de manera más grave la miseria de las almas" (San Maximiliano Ma. Kolbe)

sábado, 12 de agosto de 2017

¿POR QUÉ SUFRIR? (y 3)

Voy directamente al tema del dolor, del sufrimiento, de hacerlo mío aliviándolo mediante el consuelo. Nuestro autor se pregunta con razón: pero ¿el otro es tan importante como para que, por él, yo me convierta en una persona que  sufrimiento? Y se responde afirmativamente,  porque, dice, el hombre tiene un valor tan grande para Dios que se hizo hombre para poder com-padecer Él mismo con el hombre, de modo muy real, en carne y sangre, como nos manifiesta el relato de la Pasión de Jesús. Dios es nuestro consuelo, porque Él mismo ha compartido el sufrir y el padecer. Y de esta certeza es de donde se nutre el consuelo y se enciende la estrella de la esperanza.



¡Cuántas canciones de nuestro folklore hablan de la estrella! Yo busco una estrella que alumbre mi vida, recuerdo una; andaré la huella, siguiendo una estrella, dice otra; y muchas más. En definitiva, todos necesitamos consolación en las dificultades más o menos grandes y agradecemos a la persona que nos da consuelo, tantas veces sin decir nada: “gracias por estar”, nada más que “por estar”… Pero en las pruebas verdaderamente graves, en las cuales tengo que tomar mi decisión definitiva de anteponer la verdad al bienestar, a la carrera, a la posesión, el consuelo sólo puede provenir de la seguridad de una esperanza definitiva. Dice nuestro autor: Los santos pudieron recorrer el gran camino del ser hombre del mismo modo en que Cristo lo recorrió antes de nosotros, porque estaban repletos de la gran esperanza.

El autor es Benedicto XVI, en la encíclica sobre la esperanza cristiana, Spe salvi, que vale la pena leer y meditar serenamente. Algunos de los temas que trata en ella son: La vida eterna – ¿qué es? ¿Es individualista la esperanza cristiana? La verdadera fisonomía de la esperanza cristiana…. Hay algunas partes de la encíclica que son más académicas, quizás no fáciles de leer, pero quise hacerle un poco de propaganda, presentando algo de ella en estas tres sesiones, porque pienso que muchas personas viven en su hoy con amargura, o tratando de evitar el dolor a toda costa, escondiendo el miedo de plantearse preguntas definitivas… Pienso que más que nunca debemos ser hombres y mujeres que viven de esperanza y saben transmitir esperanza, ¿no creen?




viernes, 11 de agosto de 2017

¿POR QUÉ SUFRIR? (2)

En este 11 de agosto, fiesta de santa Clara, mis felicitaciones a quienes llevan este nombre de una mujer excepcional, que siguió las huellas de san Francisco de Asís, y que nos introduce en el tema que veníamos tratando.

El autor que citaba ayer escribió esto, que fue encarnado de una forma extraordinaria precisamente por santa Clara: La grandeza de la humanidad  (es decir, de ser hombres o mujeres)  está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre. Esto es válido tanto para el individuo como para la sociedad. El individuo no puede aceptar el sufrimiento del otro si no logra encontrar personalmente en el sufrimiento un sentido, un camino de purificación y maduración, un camino de esperanza.

Dice también: aceptar al otro que sufre significa asumir de alguna manera su sufrimiento, de modo que éste llegue a ser también mío. Y entonces explica que hacerlo mío significa practicar el consuelo. ¿Saben de dónde viene el verbo CONSOLAR? Quiere decir compartir la soledad de otro, que al estar compartida deja de ser soledad.



¿No les parece que debemos practicar más y mejor el consuelo? San Pablo entendió sobre esto, mucho más que santa Clara. Fíjense cómo empieza su segunda carta a los cristianos de  Corinto: Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de  las misericordias y Dios de toda consolación, que nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros seamos capaces de consolar a los que se encuentran en cualquier tribulación, mediante el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios. Porque, así como abundan en nosotros los padecimientos de Cristo, así abunda también nuestra consolación por medio de Cristo. Porque si somos atribulados, es para consuelo y salvación de ustedes; si somos consolados, es para consuelo de ustedes, que muestra su eficacia en la paciencia con que soportan los mismos sufrimientos que nosotros. Y es firme nuestra esperanza acerca de ustedes, porque sabemos que así como son solidarios en los padecimientos, también lo serán en la consolación." (2 Cor 1, 3-7).

Consolación, consuelo, consolado… Les propongo escuchar de nuevo este texto o ir a leerlo directamente en el Nuevo Testamento y contar cuántas veces las usa.

Vuelvo al principio. Nuestro autor decía: aceptar al otro que sufre  significa asumir de alguna manera su sufrimiento, de modo que éste llegue a ser también mío. Aceptar su sufrimiento y consolarlo haciéndolo mío.



¿POR QUÉ SUFRIR? (1)

Les cuento que desde hace unos diez días estoy releyendo algo que quiero compartir con ustedes. Hubo un tiempo en que trataba de “estar al día” en el capítulo de lecturas, atendiendo al menos a lo que se estaba publicando en los campos que tienen que ver con mi “quehacer profesional”, es decir, con la teología, con libros de vida espiritual, en primer lugar, y después, pero menos, relacionados con la literatura y el periodismo.

De un tiempo a esta parte –debe ser un síntoma no sé si de madurez o de vejez nomás- trato de volver a leer libros o capítulos de libros que en su momento me “llegaron” en especial. Y ayer mismo, sin ir más lejos, estuve repasando unos pensamientos que responden a un tema que a todos nos toca muy de cerca, como es el tema del dolor, del sufrimiento.



Todos los días tenemos conocimiento de sufrimientos ajenos que nos hacen sufrir, o sufrimos personalmente, ya sea físicamente o espiritualmente. Por supuesto que están incluidos aquí tantos actos de violencia como se dan en nuestra sociedad y en el mundo. Pero cuando percibimos la cercanía del dolor en personas muy queridas y en otras que no conocemos pero que, por sus duras historias personales, también nos afectan, queremos encontrar respuestas.

En este marco, las palabras que releí ayer dicen así: La grandeza de la humanidad  (es decir, de ser hombres o mujeres)  está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre. Esto es válido tanto para el individuo como para la sociedad. Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana. A su vez, la sociedad no puede aceptar a los que sufren y sostenerlos en su dolencia, si los individuos mismos no son capaces de hacerlo y, en fin, el individuo no puede aceptar el sufrimiento del otro si no logra encontrar personalmente en el sufrimiento un sentido, un camino de purificación y maduración, un camino de esperanza.

Todo esto me pareció realmente iluminador. Y tan profundo que lo dejo por aquí para seguirlo mañana. (No piensen que estoy tan gagá que me olvidé de decirles el autor que cité; lo que pasa es que seguiremos con él).



lunes, 7 de agosto de 2017

RUBÍES DE LA CORONA

Hoy, 7 de agosto, quiero recordar a san Cayetano, uno de los santos más populares, al que se le encomienda, sobre todo, el trabajo, tener trabajo. Y también quiero contarles algo que sucedió el 7 de agosto de 1931.

San Cayetano vivió desde finales del siglo XV hasta el 7 de agosto de 1547, cuando murió en Nápoles. Fue sacerdote a los 33 años. En una carta le escribía a un amigo: Me siento sano del cuerpo pero enfermo del alma, al ver cómo Cristo espera la conversión de todos, y son tan poquitos los que se mueven a convertirse". Y este fue el más grande anhelo de su vida: que la gente empezara a llevar una vida más cristiana.



En su tiempo estalla la rebeldía de Lutero, y san Cayetano, a los que pretendían reformar la Iglesia por caminos equivocados, les repetía: "Lo primero que hay que hacer para reformar a la Iglesia es reformarse uno a sí mismo".

Se preocupó muy especialmente de los pobres, de los indigentes, de los enfermos… Instituyó los Montes de Piedad, para ayudar a la gente de pocos recursos, prestándoles dinero a un interés bajísimo… Cuando después de muchos esfuerzos, le llegó la hora, a los 67 años, el médico aconsejó a los que lo cuidaban que lo acostaran sobre un colchón de lana y san Cayetano le pidió: "Mi Salvador murió sobre una tosca cruz. Por favor permítame a mí que soy un pobre pecador, morir sobre unas tablas".

En otro 7 de agosto, pero en el año 1931, san Josemaría Escrivá tuvo una experiencia extraordinaria que dejó por escrito en sus Apuntes íntimos y  que vale le pena conocer. Él se encontraba en Madrid, y escribió:

“Hoy celebra esta diócesis la fiesta de la Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo. Al encomendar mis intenciones en la Santa Misa, me di cuenta del cambio interior que ha hecho Dios en mí durante estos años… Y eso, a pesar de mí mismo, sin mi cooperación, puedo decir. Creo que renové el propósito de dirigir mi vida entera al cumplimiento de la Voluntad divina: la Obra de Dios. (Propósito que, en este instante, renuevo también con toda mi alma). Llegó la hora de la Consagración: en el momento de alzar la Sagrada Hostia, sin perder el debido recogimiento, sin distraerme, vino a mi pensamiento, con fuerza y claridad extraordinarias, aquello de la Escritura: “et si exaltatus fuero a terra, omnia traham ad me ipsum” (Jn 12, 32) (cuando sea levantado sobre la tierra, atraeré todo hacía Mí). Ordinariamente, ante lo sobrenatural, tengo miedo. Después viene el “¡no temas!, soy Yo”. Y comprendí que serán los hombres y mujeres de Dios, quienes levantarán la Cruz con las doctrinas de Cristo sobre el pináculo de toda actividad humana… Y vi triunfar al Señor, atrayendo a Sí todas las cosas. A pesar de sentirme vacío de virtud y de ciencia (la humildad es la verdad…, sin garabato), querría escribir unos libros de fuego, que corrieran por el mundo como llama viva, prendiendo su luz y su calor en los hombres, convirtiendo los pobres corazones en brasas, para ofrecerlos a Jesús como rubíes de su corona de Rey”.
  

sábado, 5 de agosto de 2017

SUB TUUM PRAESIDIUM...

Tenemos que ir hoy, 5 de agosto, a Roma, y ubicarnos en el siglo IV. Encontraremos allí a un patricio romano que se llamaba Juan, casado con una mujer de la que no nos ha llegado su nombre. No tenían hijos, los dos eran muy devotos de la Santísima Virgen y decidieron nombrar como heredera de sus bienes a Ella, aunque no sabían qué hacer.

Dice la tradición que en la noche del 4 de agosto de no sabemos bien qué año, Juan tuvo un sueño en el que la Virgen le decía que quería que construyera una iglesia en el lugar que aparecería con nieve, cosa imposible en este mes (hoy en Roma hay 37 grados). Al día siguiente, 5 de agosto, la cumbre del monte Esquilino, una de las siete colinas de Roma, apareció nevada y allí fue edificada la que hoy es Basílica de Santa María la Mayor, el primer santuario dedicado a la Virgen en Occidente

En ella se encuentra desde hace siglos la imagen de la Salus Populi Romani, María Salvadora del pueblo de Roma, a la que  tienen todos gran devoción. A ella va a rezar el Papa Francisco antes de emprender un viaje y al terminarlo, cuando vuelve a Roma. Le lleva siempre un ramo de flores…


 La primera visita que hizo a la Virgen el Papa san Juan Pablo II, fue en la Basílica de Santa María la Mayor. Dijo entonces: María está llamada a llevar a todos al redentor. A dar testimonio de Él aun sin palabras, sólo con el amor, en el que se manifiesta la índole de la madre. A acercar incluso a quienes oponen más resistencia, para los que es más difícil creer en el amor”…

Este sábado, entonces, celebrando a la Virgen de las Nieves, es un día para dirigirnos con mucha fe a la Madre de Dios y Madre nuestra. Ayer les envié un videito que viene de Colombia. Habrán visto que, antes que en nuestro país, la ideología de género ya está metida también ahí en la educación de los niños. Sé que no pocos padres de familia se están moviendo para frenar este disparate, lo bien que hacen. Y junto con el trabajo, no dejen de pedirle a la Madre de Dios y Madre nuestra que nos ayude en este trabajo.

La oración más antigua dirigida a la Virgen,  que se remonta al siglo III, es Sub tuum praesidium, Bajo tu protección nos acogemos, santa Madre de Dios; no desoigas las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades,antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡oh Virgen, gloriosa y bendita!


viernes, 4 de agosto de 2017

CUANDO SE PIENSA...

Hoy es un día muy especial, porque celebramos a San Juan María Vianney, conocido mundialmente como el Santo Cura de Ars. Nació el 8 de mayo de 1786 y durante 42 años fue párroco de un pueblito de 240 habitantes. Su obispo le había dicho: “Hay poco amor de Dios en ese pueblo, pero usted lo pondrá”. Lo hizo de tal manera, que pasados los años hombres y mujeres de muchos lugares de Francia iban a Ars para confesarse con el párroco. El Papa Pío XI canonizó y declaró a San Juan María Vianney Patrono universal de los sacerdotes.



Hoy es un día más que apropiado para felicitar cada uno a su párroco y para rezar especialmente por él. Y es un día en el que viene bien recordar algo de lo que escribió hace años Hugo Wast sobre estos hombres, los sacerdotes.
Cuando se piensa que ni la Santísima Virgen puede hacer lo que un sacerdote.
Cuando se piensa que ni los ángeles ni los arcángeles, ni Miguel ni Gabriel ni Rafael, ni príncipe alguno de aquellos que vencieron a Lucifer pueden hacer lo que un sacerdote.
Cuando se piensa que Nuestro Señor Jesucristo en la última Cena realizó un milagro más grande que la creación del Universo con todos sus esplendores, y fue el convertir el pan y el vino en su Cuerpo y su Sangre para alimentar al mundo, y que este portento, ante el cual se arrodillan los ángeles y los hombres, puede repetirlo cada día un sacerdote.
Cuando se piensa en el otro milagro que solamente un sacerdote puede realizar: perdonar los pecados y que lo que él ata en el fondo de su humilde confesionario, Dios obligado por su propia palabra, lo ata en el cielo, y lo que él desata, en el mismo instante lo desata Dios.
Cuando se piensa que la humanidad se ha redimido y que el mundo subsiste porque hay hombres y mujeres que se alimentan cada día de ese Cuerpo y de esa Sangre redentora que sólo un sacerdote puede realizar.
Cuando se piensa que el mundo moriría de la peor hambre si llegara a faltarle ese poquito de pan y ese poquito de vino.
Cuando se piensa que eso puede ocurrir, porque están faltando las vocaciones sacerdotales; y que cuando eso ocurra se conmoverán los cielos y estallará la Tierra, como si la mano de Dios hubiera dejado de sostenerla.
Cuando se piensa todo esto, uno comprende la inmensa necesidad de fomentar las vocaciones sacerdotales.


¿De qué manera? Si en cada familia se reza el Rosario, si cada una es una pequeña Iglesia doméstica, habrá vocaciones. Si tenemos fe y pedimos al Señor cargosamente, tendremos vocaciones. Si acudimos con frecuencia a purificar nuestra alma en el sacramento de la Confesión, habrá vocaciones. Si la Santa Misa del domingo se convierte en un imán que nos atrae porque valoramos de veras lo que ocurre en el altar, habrá vocaciones. Que la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre todas las familias y despierte en ellas vocaciones sacerdotales, hoy, mañana y siempre.

jueves, 3 de agosto de 2017

ANTE EL MISTERIO....

Hoy es 3 de agosto. Quería contarles que ayer de tarde, en la sede del Seminario Interdiocesano Cristo Rey, en Montevideo, terminamos la reunión extraordinaria de la Conferencia Episcopal Uruguaya. El motivo central de la reunión fue realmente extraordinario: nos dedicamos a preparar la Visita ad limina apostolorum, que realizaremos en la segunda quince de Noviembre.

Literalmente, la expresión en latín ad limina apostolorum significa al umbral de los apóstoles pero con ella hay que entender la visita que los Obispos hacemos cada cinco años a Roma para venerar las tumbas de los apóstoles san Pedro y san Pablo y para visitar y hablar con el sucesor de Pedro, el Papa, del estado de la Iglesia en nuestro país. En la visita se incluye la conversación con los principales  colaboradores del Papa en el gobierno de la Iglesia.

Este fue el motivo de nuestra reunión. Y quería contarles que comenzó, anteayer, con una noticia especialmente dolorosa por lo inesperada: cuando se preparaba para salir de viaje hacia la India, su patria natal, sufrió un infarto el sacerdote Michel Hutchings, (el Padre Miguel) de la diócesis de Melo y falleció. Tenía 53 años y solamente 9 de sacerdocio.



Al mismo tiempo, les cuento que el día 25 pasado, hace poco más de una semana, me llegó la noticia de que una niña de 11 años, Manon, en Young, se había caído de un caballo y estaba internada en Paysandú, y que la habían operado… Mucha gente ha rezado por ella… Esta mañana me reenviaron un mensaje de la mamá de Manon, que dice: anteanoche las enfermeras del CTI sintieron olor a rosas en su habitación. La visitó la Virgen y dejó su perfume. Hay un angelito más en el cielo y se llama Manon.



Tenía que compartir con ustedes estas cosas… ¡Qué frágil la vida humana! ¡Qué misterio! Vuelvo a los versos de santa Teresa, que nos ayudan no tanto a “entender” el misterio, sino a vislumbrar su enseñanza:

Nada te turbe
Nada te espante
Dios no se muda.
La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.
Eleva el pensamiento,
Al cielo sube,
Por nada te acongojes,
Nada te turbe.

A Jesucristo sigue
Con pecho grande,
Y, venga lo que venga,
Nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
Nada tiene de estable,
Todo se pasa.
Aspira a lo celeste,
Que siempre dura;
Fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.

Ámala cual merece
Bondad inmensa;
Pero no hay amor fino
Sin la paciencia.

Confianza y fe viva
Mantenga el alma,
Que quien cree y espera
Todo lo alcanza.

miércoles, 2 de agosto de 2017

VENEZUELA ESTÁ LLORANDO


ANTE LA SITUACIÒN EN VENEZUELA

Red Latinoamericana y Caribeña de Migración, Refugio y Trata de Personas “CLAMOR” 
Ante la grave situación del Pueblo Migrante Venezolano 
“Porque fui forastero y me recibiste” (Mt 25,35) 


1.Las organizaciones de la Iglesia Católica que trabajamos en la atención pastoral de migrantes, desplazados, refugiados y víctimas de trata de personas, unidas con el apoyo del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en la Red CLAMOR, queremos expresar nuestra solidaridad con el pueblo venezolano, nación que en los actuales momentos vive una crisis humanitaria, caracterizada por la escasez de medicinas y alimentos, el colapso de los servicios públicos, la inflación más alta del mundo, violencia desbordada y graves violaciones a los Derechos Humanos, que en los últimos días ha dejado un saldo de más de un centenar de muertos.. 
“Los clamores de mi pueblo se oyen por todo el país” (Jr. 8,13) 
2.La Conferencia Episcopal Venezolana ha señalado proféticamente: “En nuestro país se percibe de manera muy clara cómo la violencia ha adquirido un carácter estructural. Son variadas sus expresiones: desde la represión irracional, con su dolorosa cuota de muertos y heridos, los daños a viviendas y estructuras residenciales; y persecuciones, hasta la desatención frente a las necesidades básicas de la gente. La represión oficial genera, en ocasiones, respuestas violentas, lo cual contribuye a crear un clima de tensión y anarquía, con sus peligrosas consecuencias” (Mensaje urgente a los Católicos y hombres y Mujeres de buena Voluntad. CEV. 12/072017). 
3.Esta situación, que atenta contra la vida y la dignidad de los venezolanos y venezolanas, ha forzado a miles de personas a salir del país, en una diáspora sin precedentes en la historia democrática de ese país, cifras que han crecido exponencialmente en el último año:
En el primer trimestre de 2015 entraron como trabajadores temporales 9.456 venezolanos a Colombia, 5.236 más que en 2014. En Argentina en el primer semestre de 2015 ingresaron 2.772, lo que representa una variación porcentual de 61,26 con respecto a 2014. Chile destacó con 10.815 visas (estudiantiles, sujetas a contrato y temporarias) concedidas a venezolanos desde 2005 a 2014. 
 En Centroamérica, el Servicio Nacional de Migración de Panamá recibió 2.475 permisos de residencias hasta mayo de 2016, de las cuales fueron aprobados 1.708. En los últimos tres años Venezuela ha sido el país con más solicitudes presentadas ante el organismo panameño.
Al norte de Brasil, en Boa Vista (Roraima), este año, la policía federal ha recibido 7.907 solicitudes de refugio de venezolanos. El año pasado fueron 2.230. 
Según un informe de la Fundación Asylum Access, presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el número de población migrante venezolana asciende, en los últimos 3 años, a 2 millones 500 mil personas. Asimismo ha aumentado el número de solicitud de refugio de venezolanos en la región. De acuerdo al ACNUR en los últimos 5 años ha habido un incremento de 228% de solicitudes de asilo en todo el mundo por parte de venezolanos y venezolanas. De ser una tierra de acogida, Venezuela se ha convertido en tierra de despedidas. 
4.Cada vez es más frecuente ver en las calles de nuestros países a venezolanos, en su gran mayoría jóvenes, como vendedores informales, deambulando por las calles e incluso pidiendo limosna. La “arepa” se está convirtiendo en un símbolo de la lucha de los migrantes venezolanos por ganarse la vida. 
5.Con dolor nos hacemos eco del Clamor de los migrantes venezolanos para denunciar que en muchos países de tránsito y recepción están siendo víctimas de trata, esclavitud sexual y explotación laboral, en gran parte de los casos, por no tener documentación. 
6.Frente a tan grave situación apoyamos las medidas tomadas por los gobiernos de Brasil, Chile, Perú y más recientemente Colombia, que favorecen la integración laboral de los venezolanos migrantes. Sin embargo, nos preocupa la actitud de varios gobiernos que aún no han asumido una política pública de acogida, dada la magnitud de la crisis humanitaria por la que atraviesan nuestros hermanos y hermanas.
“No opriman a los extranjeros que habiten entre ustedes. Trátenlos como si fueran sus compatriotas, y ámenlos como a ustedes mismos” (Levítico 14,33-34) 
7.El Santo Padre alerta que las políticas de “secularización” que han asumido varios países se basan erróneamente en “...el miedo de que se produzcan convulsiones en la paz social, que se corra el riesgo de perder la identidad o cultura, que se alimente la competencia en el mercado laboral o, incluso, que se introduzcan nuevos factores de criminalidad” (Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado, 2014).
Nuestro llamamiento a los Gobiernos del continente es hacia la apertura, a no ser indiferentes ante el sufrimiento de quienes han dejado todo, a tender puentes, a construir una política migratoria como respuesta humana, justa y fraterna. 
8.Pedimos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad y, en especial, a los cristianos que reciban con solidaria hospitalidad a estos hermanos y hermanas nuestros. Escuchemos el clamor del pueblo sufriente de Venezuela, promoviendo la cultura del encuentro frente a la cultura del descarte, la misericordia frente a la indiferencia.
Ratificamos como Iglesia nuestro compromiso de seguir acompañando a los migrantes venezolanos en la conquista y defensa de sus derechos fundamentales, a hacer escuchar sus clamores y caminar con ellos hacia la conquista de una vida mejor.
Oramos para que la crisis humanitaria que azota a Venezuela y en especial a los más pobres sea superada y este hermano país logre transitar caminos de paz fruto de la justicia social, libertad y desarrollo humano integral.
Pedimos a Nuestra Señora de Guadalupe Patrona de América Latina que cubra con su manto protector a todo el Pueblo Venezolano y en especial a quienes se encuentran en situación de migración. 
Por la Red CLAMOR 
Mons Gustavo Rodríguez Vega Arzobispo de Yucatán 
Presidente del DEJUSOL CELAM 
Mons José Luis Azuaje Obispo de Barinas Presidente de CARITAS 
Hna Luz Marina Valencia Secretaria General de la CLAR 
Organizaciones de la Red CLAMOR 
-  Departamento de Justicia y Solidaridad del Consejo Episcopal Latinoamericano 
-  Secretariado Latinoamericano y Caribeño de CARITAS 
-  Conferencia Latinoamericana de Religiosos y Religiosas CLAR 
-  Red Un Grito por la Vida 
-  Instituto Chileno de Migración 
-  Instituto de Migraciones y Derechos Humanos de la CNBB 
-  Departamentos de Movilidad Humana de Conferencias Episcopales de América
Latina y El Caribe 
-  Servicio Jesuita para Refugiados 
-  Red Jesuitas con Migrantes 
-  Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica ALER 
-  Padres Scalabrinianos 
-  Hermanas Scalabrinianas 
-  Familia Franciscana 
-  Padres Salesianos 
-  Hermanas del Buen Pastor 
-  Hermanas Adoratrices 
-  Hermanas de San Juan Evangelista 

lunes, 31 de julio de 2017

¿POLÍTICAMENTE CORRECTO?

Hoy es la fiesta de San Ignacio de Loyola, que nació en 1491 y falleció el 31 de julio de 1556 y es el fundador de la Compañía de Jesús, los jesuitas. Uno de ellos es Jorge Bergoglio, el Papa Francisco. Es un día, el de hoy, para encomendarlo particularmente a san Ignacio de Loyola. El Papa pide constantemente que recemos por él.

Y es también un día muy adecuado para pensar en el lema que adoptó san Ignacio para él y su Compañía: Ad maiorem Dei gloriam, abreviado en el conocido AMDG: PARA LA MAYOR GLORIA DE DIOS. ¿Qué quiere decir? La respuesta, por contraste, la encontramos en el evangelio de san Juan, cuando se refiere a las reacciones que provocó Jesús: “creyeron en él incluso muchos de los judíos principales, pero no lo confesaban a causa de los fariseos, para no ser expulsados de la sinagoga, porque amaron más la gloria de los hombres que la gloria de Dios” (11, 42s).



Creo que no hace falta dar más explicaciones. Todos entendemos qué es la “gloria”: la aprobación, el aplauso, el prestigio, la fama… Y pienso también que todos vivimos expuestos a dejarnos llevar por esa búsqueda de la aprobación, el aplauso, etcétera,  de los demás, sin tener en cuenta qué es lo que a Dios le agrada: podemos llegar, de hecho, a la misma negación de la fe en Jesucristo, por el miedo al que dirán…

Hoy se habla con frecuencia de lo que es “políticamente correcto”. Le pregunté al Dr. Google qué significa exactamente eso y me respondió lo políticamente correcto es un concepto utilizado para describir lenguaje, ideas políticas o comportamientos con los que se procura minimizar la posibilidad de ofensa hacia grupos étnicos, culturales o religiosos. Pienso que es una definición que habría que matizar bastante. Piensen ustedes en esos matices…

En todo caso, nos importa mucho subrayar la obligación que tenemos, en conciencia, de buscar en primerísimo lugar y siempre y en todo, la gloria de Dios, la mayor gloria de Dios. La razón es muy sencilla: somos hijos de Dios, no nos pertenecemos. Le pregunto a san Pablo, que sabe mucho más que el Dr. Google, y él me dice: “Tanto si comen como si beben, háganlo todo para gloria de Dios” (1 Cor 10, 31).

Por eso, qué bueno es empezar cada día ofreciéndolo a Dios, y renovar ese ofrecimiento de amor al empezar un trabajo, al terminarlo…


sábado, 29 de julio de 2017

CON EL MISMO AMOR

En este 29 de julio quiero felicitar a cada una de las Martas o Marthas, porque hoy la fiesta de una mujer especialmente admirable y envidiada, porque junto con su hermana, María, y su hermano Lázaro, tuvo el privilegio de ser amiga de Jesús, de recibirlo en muchas ocasiones en su casa de Betania, muy cerca de Jerusalén, de servirlo…

Dice san Juan en su evangelio: “Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro” (11, 5). Esto me parece fantástico y nos llena de alegría. Fíjense que, así como del carácter de Lázaro no sabemos nada, de Marta y de su hermana, María, sí que sabemos. Marta era muy activa, estaba en las cosas de la casa, se preocupaba de atender enseguida a Jesús cuando llegaba sin avisar (entonces no había Whatsapp), y seguramente venía con sus 12 apóstoles, eran 13 hombres para comer… (Es verdad que entonces la vida era más sencilla, pero igual…).

Un día de esos, Marta recibió un cariñoso reproche de Jesús. Llega el Señor y ella ve que su hermana, María, se sienta embelesada a sus pies y se pone a escucharlo…  Marta pierde el control y dice textualmente el evangelio que se puso delante de Jesús y le dijo: “Señor, ¿no te importa nada que mi hermana me deje sola en el trabajo de la casa? ¡Dile que me ayude!” (Lc 10, 39s). Jesús se sonrió ante la intervención destemplada de Marta, y le respondió con gran cariño: “Marta, Marta, tú te preocupas y te inquietas por muchas cosas. En verdad, una sola cosa es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada”. En definitiva, María, que seguramente tendría que haber estado ayudando a su hermana, no había olvidado lo esencial: tener a Jesucristo como centro de su vida y de su atención. Me parece que Jesús no alaba toda su conducta, sino lo principal: su amor.

En otra oportunidad se ve también muy claramente qué distintas eran las dos hermanas. Lázaro, el hermano, se había enfermado. Y le mandaron un aviso a Jesús, que es toda una lección de fe y de oración: “Señor, el que amas está enfermo” (Jn 11, 20ss). No le piden nada, sólo expresan algo importante, que les preocupa. Me parce un modo de oración formidable. Cuando Jesús llega a Betania, Marta es la que le sale al encuentro. Dice san Juan que María, en cambio, se quedó en su casa, acompañada en su dolor por muchos amigos, porque Lázaro había muerto…

Bueno, cada uno puede agarrar el evangelio de san Juan, en el capítulo 11, e imaginar lo que pasó: qué dijo Jesús, cómo lo dijo, qué hizo después… Yo quería subrayar solamente ese “Jesús amaba a Marta, a María y a Lázaro”, a cada uno con su propio modo de ser… No pocas veces nos preocupamos pensando “yo debería ser de otra manera: más paciente, más  cordial, menos así, más asá”… Tratando cada uno de mejorar en su amor a Dios y a los demás, no puede olvidarse que en el evangelio no dice “Jesús amaba menos a Marta porque era demasiado activa”… Dios nos quiere a cada uno como somos. No me puedo olvidar algo que le escuché una vez a san Josemaría: “Dios llega a amar nuestros defectos, si luchamos por superarlos”.



viernes, 28 de julio de 2017

MIENTRAS LOS HOMBRES DORMÍAN

Hace tres días, después de dedicar tres audiciones a la Propuesta didáctica de educación sexual para los niños, dije que no iba a hablar más sobre esto. Pero resulta que me han llegado varios mensajes que se refieren al mismo tema y uno de ellos, especialmente, me ha hecho pensar.

Es de una señora que tiene mucha actividad en el campo de la familia y me contaba las reacciones de otras madres de familia, al enterarse del contenido de la tal Propuesta: “quieren salir corriendo a hablar con las maestras”. Y, refiriéndose a las mamás con las que había hablado, y por otras experiencias, comentaba: “la gente no está tan mal, sólo dormida”.

Me vino a la cabeza la parábola del trigo y la cizaña, del evangelio del domingo pasado. Jesús dijo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue (Mt 13, 24ss). Mientras dormían los hombres Quiero subrayar este sueño de los que, sabiendo que había enemigos, se durmieron. Después vino la extrañeza: ¡ché, qué cosa! ¿De dónde habrá salido la cizaña?”.

Se durmieron, esta es la causa de que haya tanta cizaña. No podemos dormirnos. ¿Se acuerdan de que hace unas semanas recordaba a Juan Pablo II, que hace años nos advertía acerca de la guerra que hay entre la cultura de la muerte y la cultura de la vida?... ¡No podemos dormirnos! Es necesario estar vigilantes.
Otra persona me preguntó también ayer, hablando sobre la Propuesta de educación sexual: ¿y yo qué puedo hacer?  Le dije que puede hacer DE TODO: enviar material a sus Contactos por medio del Whatsapp; recomendar sitios de Internet con buena información; mandar mails a los organismos públicos, manifestando su desacuerdo con los textos de los que venimos hablando; mandarlos también a los semanarios y a los diarios, a los informativos de radio y TV; reunir a otras madres para explicar los errores de la ideología de género, etcétera.
Esas son algunas ideas, nomás: en definitiva, ¡no podemos dedicarnos a criticar las cosas y a quedarnos con bronca pero sentados! No soy un agitador que esté promoviendo manifestaciones; sólo quiero recordar que tenemos una grave responsabilidad de intervenir en las cuestiones públicas, cuando se pretende imponer un modo de ver la vida, que va contra  principios que no son negociables.  
¿Y la marihuana legal?... La siembra de cizaña es muy abundante: ¡a despertarse, por favor!  




jueves, 27 de julio de 2017

EL SEXO EN LA ESCUELA

En el último número del semanario VOCES, HOENIR SARTHOU comenta la Propuesta Didáctica de educación sexual de la que hablé en los últimos posts. No tiene desperdicio (el comentario de Sarthou). 


“COSQUILLAS, BESOS Y ABRAZOS.
Desarrollo de la actividad: Apertura. Organizar al grupo en parejas. Proponer: Sacarse las medias y tocar con los pies trozos de alfombra, piedritas, los pies de su compañero/a, etc. Hacer cosquillas en los pies al otro/a. Hacer un masaje en los hombros, la espalda, los brazos y las manos, sintiendo las partes “blandas” y las “duras” del cuerpo del/la compañero/a. Acariciar el pelo de su compañero/a. Al finalizar cada una de las experiencias, promover que los/as  niños/as relaten qué sensaciones les gustaron más o menos, y por qué.”

“Desarrollo: En parejas, deberán ir cumpliendo las consignas que el/la docente les va comunicando: Un/a persigue al otro/a por el salón, imitando todos sus movimientos. Uno/a compañero/a le sopla muy suavemente las palmas de las manos al otro/a compañero/a que deberá estar con los ojos cerrados y con las palmas hacia arriba.”… “Ambos/as imitarán la forma de desplazamiento de una serpiente. Se darán un abrazo apretado. Jugarán a empujarse suavemente sin que el/la otro/a pierda la vertical.”

“Cierre:  Vuelta a la calma a través de consignas que reduzcan la necesidad de desplazarse y la agitación de cada uno/a. Se sientan frente a frente, y con los ojos cerrados, deben aplicarle un “masaje capilar” al/la compañero/a. Sentados cómodamente en el suelo, se colocan espalda con espalda e intentan acompasar las respiraciones, pero sin hablarse. Se relajan y se acuestan, uno al lado del otro/a.”


 Los textos que acabo de transcribir integran la “Propuesta didáctica para el abordaje de la educación sexual en Educación Inicial y Primaria”, un manual para docentes aprobado recientemente por el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), y que tiene por finalidad ser aplicado en todas las escuelas del país.

Alguno se sorprenderá por el potencial erótico que la actividad descripta podría tener para los niños/as y preadolescentes de edad escolar. Pero hay algo más delicado. Obsérvese que, desde la autoridad del docente, se impone a los niños y a las niñas mantener contactos físicos de gran intimidad (masajes, cosquillas, soplidos, abrazos, masajes capilares) con aquellos  compañeros o compañeras que el docente designe, contactos que no  responden a la espontánea voluntad y elección del niño o niña involucrado.

Todos tenemos en torno a nuestro cuerpo un espacio que consideramos propio, privado, en el que solo admitimos el ingreso de personas a las que queremos o por las que sentimos atracción. Cualquier transgresión indeseada de ese espacio es vivida como una agresión, como una violación de nuestra intimidad. ¿Con qué legitimidad podría un docente imponerles a los niños acercamientos y contactos físicos que los mismos niños no elijan espontáneamente?  ¿Cómo nos sentiríamos nosotros, adultos, si se nos impusiera ser cosquilleados, acariciados, abrazados y masajeados capilarmente por una persona a la que no elegimos, que nos fue impuesta por una tercera persona dotada de autoridad?

Decidí  transcribir las frases que inician este artículo porque resumen muy bien el espíritu del extensísimo documento sobre educación sexual que aprobó el CEIP: la imposición a los niños, por la vía de los hechos, de actividades que ratifiquen ciertas convicciones ideológicas relativas al sexo y al género.

En esencia, la idea que explícitamente inspira al documento es que toda diferencia de “roles” y de conducta entre los sexos es una construcción social, impuesta para perpetuar la sumisión femenina y la discriminación hacia la homosexualidad. Los redactores del manual asumen que la función escolar es “deconstruir” y “desnaturalizar”, ante los ojos de los niños, los “roles” de género predominantes en la sociedad.

En definitiva, es la ideología de género introduciéndose una vez más en el ámbito escolar. Esa ideología, que niega o minimiza el papel de la biología en la definición de las identidades sexuales, fue creada y promovida, desde diversos ámbitos internacionales, como un mecanismo indirecto de control de la natalidad. No por casualidad, este manual cuenta con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas.

Hay en el texto elementos para sostener que la aspiración de fondo, fiel a la ideología inspiradora, va más lejos, y pretende que la identidad de género e incluso la identidad sexual pueden ser también elecciones o imposiciones. Así, se indica a los docentes que no deben decirles a los niños que los varones tienen pene y las niñas tienen vulva, o vagina, o clítoris (determinar cuáles son los genitales femeninos parece ser un problema para los autores del manual). En lugar de eso, deben decirles que “algunos niños (varones) tienen pene y otros tienen vaginas (o vulvas o clítoris), y que algunas niñas tienen vaginas (o vulvas o clítoris) y otras tienen pene”. El fundamento de semejante tesis biológica, al parecer, es la ley que permite el cambio de sexo. Como dato gracioso, el manual, pretendiendo aplicar la corrección política del lenguaje, indica que no debe hablarse de “órganos reproductores”, sino de órganos “genitales”, ignorando al parecer que la palabra “genital”, por su raíz, refiere precisamente a la reproducción.

El extenso texto está dividido en dos partes. La primera pretende ser conceptual, es decir, expone en forma más bien teórica los temas objeto del manual. Esa primera parte está redactada en forma extraña, con fragmentos que aparentan cierta pluralidad (se exponen opiniones contrapuestas sobre ciertos temas) y otros en que explícitamente se expresa la ideología inspiradora del manual.
La segunda parte propone actividades concretas a cumplir en clase para el desarrollo de los fines del manual y es mucho más transparente respecto a la ideología y a los fines de éste. De esa segunda parte fueron extraídos los párrafos que transcribí al principio.

El texto contiene llamativas contradicciones. Por ejemplo, en la primera parte sostiene que los niños tienen consciencia de su identidad sexual desde el año y medio de edad y que a los cinco años esa identidad está ya consolidada. Sin embargo, la “deconstrucción” y “desnaturalización” de los roles y actitudes que el niño asocia con su sexo o con su género se promueve justo cuando el niño ha establecido esa certeza identitaria. Otro ejemplo: en alguna parte se sostiene que el niño/a debe saber que su cuerpo no debe ser tocado si él no lo desea, pero luego se recomienda la sesión de cosquilleo, masaje, abrazo, aliento y masaje capilar con el compañero/a que el o la docente designe.

Otra  recomendación reiterada en el manual es que el docente promueva los juegos de los niños y después intervenga cuestionándolos por haber elegido cierto juego y no otro (por ejemplo, el fútbol y no las muñecas) e instándolo a cambiar de juego. Se recomienda también que el docente cree un espacio para jugar con disfraces, con la explícita indicación de que no debe haber  “disfraces estereotipados” como “los de superhéroes y los de princesa o hada madrina”.

El juego es, por definición, un espacio de libertad, en que el niño experimenta y desarrolla sus fantasías y deseos. Si debe rendirle cuentas al docente sobre esas fantasías y deseos, si se siente enjuiciado por el docente, el juego y la libertad desaparecen. Es difícil concebir una forma más autoritaria e intrusiva de plantearse la función docente.

El papel que juega el sexo biológico en la identidad de la persona, y la forma en que la identidad sexual se manifiesta en lo social y en lo cultural, son temas polémicos, con fuertes cargas ideológicas, filosóficas, politicas y religiosas, temas en los que no existe una verdad objetiva conocida y dista de haber consenso social. ¿Es la escuela primaria el ámbito adecuado para aplicar prácticas que involucren temas tan discutibles y discutidos?La respuesta parece obvia, sobre todo si, como resulta de las citas transcriptas, se actúa invasivamente sobre la intimidad física y psíquica de los niños.

Hasta aquí mi comentario sobre el manual. El propósito de este artículo no es hacer la exégesis del documento sino promover su lectura y análisis, en particular por las madres y padres de los escolares que habrán de sufrir ese régimen, más parecido al de un correccional ideológico que a un ámbito educativo. E insisto: lean sobre todo la segunda parte, la que propone actividades concretas. Ahí  está el verdadero espíritu del manual.
Probablemente concluirán que el Consejo de Educación Inicial y Primaria, o en su defecto el CODICEN, deberían revisar la decisión de aprobarlo.