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DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


miércoles, 28 de diciembre de 2016

¡PAADRE!...¡GRACiAS, PADRE!

Antes que termine el año, quiero contar lo que me sucedió el Domingo 4 de este mes de Diciembre: siento que debo hacerlo por un deber de justicia con san Josemaría, a quien quiero y trato como auténtico Padre.Habitualmente le pido pequeños favores, materiales y espirituales; esta vez, el favor no fue pequeño. Y, como suele pasar, intervino con eficacia maestra.

 *  *  *  *  *  *

El Domingo 4 de Diciembre de 2016, a las 10 de la mañana, administré la Confirmación a un buen grupo de fieles en la parroquia San Nicolás de Bari, en Batlle y Ordóñez.

El plan del viaje era hacer por la tarde el trayecto Batlle y Ordóñez – Lascano, a 120 kilómetros de distancia,  para celebrar Misa a las 19 horas en la parroquia San Francisco, de este pueblo, que celebraba el 125 aniversario de su fundación.

Después de almorzar me despedí del P. Alfonso, párroco de San Nicolás, y puse en marcha el auto. Mejor dicho, intenté ponerlo en marcha, pero fue inútil, estaba muerto. El P. Alfonso, sin pensarlo más, me dijo enseguida: - Llévese mi camioneta, que mañana arreglamos el problema de su auto. Encontrar a un mecánico un  domingo de tarde…

A eso de las dos salí rumbo a Lascano. Hasta Zapicán, ningún problema. Desde Zapicán hasta la ruta 8, en cambio, hay que andar con cuidado: el camino, de balastro, es una serpiente de incontables curvas que pasan y repasan las vías del ferrocarril. Manejaba con prudencia, a baja velocidad, especialmente al tomar las curvas.

Habrá sido en la octava o la novena, antes de cruzar la vía, cuando   la camioneta empezó a dar vueltas de ballet, por completo a su aire, con total desobediencia del volante… Te dicen: “en estos casos no apriete el freno, ponga segunda, ponga primera”… Nada servía para nada, era inútil. Me sorprendí gritando fuerte, ¡Padre!… ¡¡PAADRE!!, aun con la certeza de que iba a volcar, era evidente.



No sé qué sucedió. El caso es que en un momento, como encaprichada, la camioneta se fue al otro lado de la ruta, en dirección contraria a la que venía, y con un fuerte golpe, ¡TUC!, se detuvo.

Respiré, dí gracias a Dios y a san Josemaría, solté el cinturón del asiento y bajé del coche. Increíble: las ruedas traseras estaban a pocos centímetros de un pozo de un metro de profundidad; adelante, una piedra grande cubierta  por el pasto. La camioneta había quedado como “estacionada” entre el pozo y la piedra, con exactitud.



Mientras buscaba en la camioneta la máquina de fotos pensaba: - ¿Y ahora qué hago? Domingo de tarde, no pasa nadie por aquí, no me crucé con ningún auto…

No habían transcurrido ni tres minutos, literalmente, cuando cruza la vía del tren un auto rojo, un Peugeot grande si no me equivoco, y bajan de él tres hombres, ¡sí! tres ¡hombres! Me ven y exclaman: - ¡Pahh!, ¡qué barata la sacó! ¿Qué pasó, cómo hizo?... – Fue gracias a un santo al que quiero mucho…



Estudiaron, sorprendidos, el pozo y la piedra. Bué, ponga primera y dele toda la dirección a la izquierda, que nosotros lo empujamos. ¡Vamos! - Bué, ahora al revés: marcha atrás y la dirección a la derecha. Y ahora, otra vez…

En unas cuantas maniobras, la camioneta estaba otra vez en la carretera. Les di las gracias-¡gracias, gracias!- y saqué una foto: la foto de los “Ángeles Custodios”.

 
         Seguí el viaje, agradeciendo, agradeciendo. Finalmente, una hora y pico más tarde, llegué a la ruta 8. ¿Y me creerán si les digo que durante todo el viaje no me crucé con NINGÚN auto? 

viernes, 23 de diciembre de 2016

MENSAJE DE NAVIDAD

Queridos hermanos de la Diócesis de Minas:    

Entre las alegrías con las que el Señor nos ha bendecido en este año, una muy grande es que en Febrero llegarán a trabajar en la Diócesis tres religiosas. Hace pocos días, una de ellas me pidió que ofreciera una Indulgencia por el alma de un chico que acababa de fallecer de forma inesperada. Y agregaba en su mail: ¡Qué bendición saber que en el Año Mariano está abierta una fuente de Misericordia en la Diócesis de Minas!

 Esa misma tarde fui a la Catedral y, delante de la imagen de María Inmaculada, que la preside, cumplí las condiciones para ganar la Indulgencia: recé por el alma del joven y por las intenciones del Papa; por la fidelidad de todos a su vocación cristiana; por las vocaciones sacerdotales y religiosas y por las familias. Concluí el rato de oración con el Padrenuestro y el Credo, e invocando a la Virgen con la jaculatoria que rodea su imagen: Ave María Purísima, sin pecado concebida. Ya me había confesado y todos los días recibo a Jesús en la Eucaristía (la Confesión y la Comunión en el término de unos quince días, son también condición para la Indulgencia).


Bartolomé E. Murillo, Adoración de los Magos. Toledo Museum of Arts. Reproducción en la Catedral de Minas.

En estos días de Navidad, con el Año Mariano recién inaugurado, es luminoso el pedido que hizo la Hermana. Como canta un villancico argentino: “Se ha dormido el Niño, el Niñito Jesús, como si supiera que va a morir en la Cruz”… Es verdad: Jesús es la Misericordia de Dios hecha Niño. Quiero invitar a todos a acercarse a la Fuente que él abrió con la llave de la Cruz y ganar la Indulgencia, para aplicarla a uno mismo o a  los difuntos. Sin duda, será el mejor regalo de Navidad… y durante todo el  año. La paz y la alegría en el alma son el primer paso, imprescindible, para llevar a cabo una intensa y extensa labor apostólica.

 Les deseo una muy Feliz Navidad y, durante el Año Mariano, que  la Madre de Misericordia bendiga en especial a todas las familias de la Diócesis.

                                    + Jaime


Navidad de 2016



martes, 13 de diciembre de 2016

INDULGENCIA DEL AÑO MARIANO

Durante el Año Mariano de la Diócesis de Minas, se puede obtener la Indulgencia Plenaria. En el Decreto de la Penitenciaría Apostólica, reproducido más abajo, se encuentran las condiciones.




Por mandato del Santísimo Padre Francisco, la Penitenciaría Apostólica concede  un Año Mariano diocesano con Indulgencia plenaria anexa, que se puede obtener visitando el Templo Catedralicio de Minas o el vecino Santuario Nacional de la Virgen del Verdún en forma de peregrinación y asistiendo allí piadosamente a sagrados ritos o iniciativas espirituales, o al menos, rezando humildemente a Dios por medio de María, frente a la imagen de Nuestra Señora Inmaculada, durante  un conveniente espacio de tiempo, pidiendo por la fidelidad a la vocación cristiana, por las vocaciones sacerdotales y religiosas, y por la defensa de la familia, concluyendo las oraciones con el Padrenuestro, el Credo y la invocación a Santa María Virgen.
Los fieles piadosos que estén impedidos por la vejez o una grave enfermedad, también pueden obtener la Indulgencia plenaria si, detestando todo pecado, y con la intención de cumplir en cuanto sea posible las tres condiciones acostumbradas (Confesión, Comunión y oración por el Santo Padre) delante de alguna pequeña imagen de la Virgen se unan espiritualmente a las celebraciones jubilares o peregrinaciones, ofreciendo a Dios misericordioso por medio de María sus oraciones y dolores.
Para facilitar el acceso al perdón divino por medio de las llaves de la Iglesia y por caridad pastoral, esta Penitenciaria ruega con todas sus fuerzas que el Penitenciario Diocesano y el clero de la Catedral y del Santuario del Verdún, se muestren con ánimo pronto y generoso, a celebrar la Penitencia y a administrar a menudo la Santa comunión a los enfermos.
Válido para el Año Mariano. Sin que obste nada en contrario.

5 de diciembre de 2016

Mauro Card. Piacenza
Penitenciario Mayor
Cristophorus Nikyei
Regens

domingo, 11 de diciembre de 2016

CUBA ERA UNA FIESTA





En 1998 fui testigo directo de la visita de Juan Pablo II a Cuba. Enviado por radio Nuevotiempo, cubrí la información de la que fue para los cubanos, después de esperarlo casi “contra toda esperanza”-el Papa ya tenía 78 años y había visitado el mundo entero- una fiesta inolvidable. En Marzo de 1999, en una separata especial, El Observador publicó la crónica de lo que viví.

Desde que murió Fidel, casi no alcanzan los medios para difundir las opiniones de todo tipo sobre este personaje. No obstante la cantidad de comentarios, hasta hoy no he visto referencias a las dos profecías que hizo el Papa Santo durante su visita a Cuba...,¿quizás porque las dijo en latín?

Me pareció que tendría interés volver a editar, gratis, Cuba era una fiesta. Ahí está para los lectores de este blog; también se encuentra, en distintos formatos, en este otro sitio

miércoles, 7 de diciembre de 2016

AÑO MARIANO EN MINAS

Mañana es la Fiesta Grande -Solemnidad- de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen. En Minas la celebraremos con especial acción de gracias y vamos a inaugurar un AÑO MARIANO diocesano. 

Esta mañana me llegó el Decreto de la Penitenciaría Apostólica, en proceso ahora de traducción, concediendo la Indulgencia Plenaria y la Bendición Papal.

Están todos invitados a venir a Minas mañana; será un placer recibirlos.


martes, 29 de noviembre de 2016

TODOS POR VALE- y 2




Hola!!! Soy Valentina Barrera
Ud. me pregunto qué le diría yo sobre cómo se vive hoy en día.
Le diría que estamos en un mundo en el cual hay mucho egoísmo, vemos que cada día suceden cosas malas.
Estamos abrumados por la sociedad, los jóvenes sienten perder el ánimo, han perdido la esperanza y el gusto de vivir.
Hace falta sentir que nos necesitamos unos a los otros, que juntos podamos salir adelante, muchos hablan de dejar a sus hijos, hermanos, etc, un mejor futuro, pero si no trasmitimos FE, si no somos HUMILDES de corazón, si no VIVIMOS y DEJAMOS VIVIR, si no dedicamos TIEMPO a nuestros seres queridos, si no COMPARTIMOS, si no AYUDAMOS, si no NOS RESPETAMOS..., no podremos tratar de mejorar el futuro.
Debemos aprovechar pequeños momentos que los hacen grandes, por ejemplo, la familia, amigos, compañerismo, etc. No debemos perder la esperanza en un mejor mañana, hay personas que se dedican a hacer el bien a quienes los rodean, debemos dar lo mejor de nosotros mismos.
Muchas veces el mundo nos enseña que existan clases sociales, pero debemos considerar que todos somos iguales antes los ojos de DIOS. Todos tenemos diferencias pero no debe de ser un motivo para la discordia, sino para comprender y reflexionar.
Hemos convertido el dinero para ser feliz, pero en realidad son medios para alcanzar algunas cosas, es por eso que el egoísmo y la avaricia nos están destruyendo, cada día queremos tener más, pero no nos damos cuenta que las cosas maravillosas de la vida son aquellas  que el dinero no puede comprar, AMISTAD y el AMOR.
El mañana está en nuestras manos por eso debemos tomar nuestras mejores decisiones y siempre ante todo reflexionar y tener mucha FE.

“LA VIDA ES UN TESORO PRECIOSO, PERO SOLO LO DESCUBRIMOS SI LO COMPARTIMOS CON LOS DEMAS” PAPA FRANCISCO.

jueves, 24 de noviembre de 2016

TODOS POR VALE- 1

            A Valentina Barrera le administré el sacramento de la Confirmación,  hace ahora un año, en la parroquia de Batlle y Ordóñez. Tan feliz y sonriente estaba que ni me di cuenta que en su cabeza tenía puesta una peluca. Este detalle es lo de menos, en realidad: esta mañana Valentina lucía un turbante verde… y la idéntica sonrisa abierta que refleja su alma.



          Podría estar seria, mirando las cosas a ras de tierra. Cuando terminó el liceo en Batlle, Valentina se fue a Montevideo a hacer la licenciatura en Registros Médicos. Todo venía bien. Extrañaba, claro, la vida del pueblo: estar con la familia, salir con sus amigas… Sobre todo, extrañaba a su hermana Belén, que tiene 13 años y ahora estudia en Minas. Valentina, mientras hace las cosas de la casa (la mamá es enfermera y ahora vive a caballo, entre Batlle y Minas), descuenta las horas que faltan para que vuelva Belén del liceo.

          El caso es que, desde hace más de un año, Valentina tiene instalado el Sarcoma de Ewing. En dos ocasiones ha viajado al hospital Sirio-Libanés, de San Pablo, para empezar un tratamiento con células madre. A fines del próximo enero le darán una alta dosis de quimio, para proceder después a un auto-trasplante. Mientras, recibe en Minas el tratamiento.

         Para resolver lo que cuesta el tratamiento en San Pablo, en Montevideo se hicieron dos beneficios; otro en Illescas; uno más en Zapicán; dos en Minas y, para el 10 de diciembre que viene, Batlle está movilizando a medio mundo. Hasta ahora se han conseguido 50.000 dólares; faltan 100.000 más.

  Esta mañana Valentina y yo hablamos un buen rato. Su vida está llena de esperanza. No le importa morir: desde que vio una vez que la Medalla Milagrosa la cuida con verdadero amor de Madre, confía por completo en Ella.



Me dijo que cuando estaba en Montevideo iba al hospital Teletón. Confesó: - ¡Es que me gusta mucho ayudar! Uno se queja por cosas bobas, la verdad… Me contó también que un matrimonio de su pueblo está feliz porque, después de 6 años de espera (¡¡!!), les han entregado un niño en adopción. – No entiendo el aborto. ¡Cuántas familias hay que quisieran tener un hijo y no pueden! ¿Cómo es que no lo dan en adopción?

         Cuando me iba, le pregunté: - Valentina, en tus circunstancias, ¿qué le dirías al mundo?... Era mucho lo que tenía para contestar, así que quedamos en que me lo va a mandar
por escrito.

         Mientras, todo el que pueda ayude por favor a una chica que vale un Perú.

            Abitab: 69105 Todosporvale

            Cuenta BROU en pesos, Valentina Barrera: 01918536

            Cuenta BROU en dólares: 01929670

          

viernes, 4 de noviembre de 2016

CONGRESO DE LA FAMILIA. LOS MILAGROS DEL CIELO (Fin).

Mientras, en Texas, Kevin y sus hijas acompañan a Ana desde lejos. Kevin sabe que la enfermedad sigue adelante, que Ana puede morir… Decide ir a verla a Boston con sus dos hijas. El problema es el dinero… hasta que se resuelve.



   En todo caso, no hay nada más que hacer: toda la familia vuelve a Texas. El médico ha dicho que la vida de familia es la mejor ayuda que pueden prestarle a Ana.  La hermana mayor quiere entretenerla… Este será el origen de un enorme dolor, de una gran conversión y de un gran milagro.


 Se imaginan... Bomberos, policías, ambulancias, caos. La familia reza intensamente por Ana.


Los bomberos rescatan a Ana, que todavía respira; la llevan en helicóptero al hospital, acompaña Christine… ¿Cómo quedará después de semejante caída y teniendo lo que tiene?... El médico que la atiende dirá que en 25 años de profesión nunca vio algo así: se despertó sonriendo… En un instante, una niña empieza una vida normal. ¿Cómo se explica? Se explica porque Dios existe, sencillamente; se explica porque la oración llega al cielo cuando se hace con fe. 


¡Cuánto nos enseñan los niños! Hablan con Dios, hablan de la vida y de la muerte con naturalidad: porque viven en la verdad. La mayor es la que explica Ana con toda sencillez. 
Se corre por todas partes la historia de esta niña. Ana. En el servicio del domingo se junta mucha gente… Christine explica lo que ha aprendido con la historia de la enfermedad de su hija. 


           Adelanto una, quizás, de las conclusiones de nuestro Congreso Nacional de Familias: descubrir la belleza de la familia pasa por vivir de fe. Y la fe se manifiesta en pequeños o grandes milagros, que suceden dentro y fuera de la familia. ¿No les parece que deberíamos pedir a Dios que sepamos reconocerlos en la propia familia y que sepamos hacerlos a muchas familias? Es así que se irá cumpliendo lo que nos dijo san Juan Pablo II cuando estuvo entre nosotros: “Son las familias cristianas las que harán que nuestro mundo vuelva a sonreír”.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

CONGRESO DE LA FAMILIA. LOS MILAGROS DEL CIELO-1

      El sábado pasado me tocó inaugurar el IV Congreso Nacional de la Familia. Después de superar algunas dudas (¿qué será mejor: un speech fuerte, una apertura tradicional, una denuncia?...) me decidí por transmitir una sola idea, con la ayuda de una historia real hecha película. Aquí reitero lo del sábado.

Es la historia de lo que le sucedió a la familia Beam, en Estados Unidos. Christine Beam, la madre, escribió la historia de su hija Ana y a mediados de este año fue estrenada la película, con gran éxito: Los milagros del Cielo.


La familia Beam es una familia cristiana, formada por Kevin, el padre; Christine, la mamá, y sus tres hijas: Abi, 13 años; Ana, 10 años y Evelyn, 6 años. Todas las noches Christine reza con cada una de sus hijas; los domingos asisten al servicio en la iglesia… Un domingo el Pastor dice algo realmente importante: habla del dolor y de la fe.



La fe se puede poner a prueba; es lo que sucedió en esta familia. La enfermedad inesperada llena de inquietud a la familia. Una noche, Ana  siente un fuerte dolor en el vientre, vomita, llama a gritos a su mamá, la mamá llama a gritos a Kevin y la llevan corriendo al hospital… Comienza el recorrido por una serie de médicos que dan diagnósticos diferentes. Finalmente, concluyen que Ana tiene una especie de obstrucción intestinal gravísima. Les recomiendan a un médico mexicano, en  Boston, que atiende a estos pacientes.
Christine trata por todos los medios de contactar al Doctor de Boston: es imposible, tiene cantidad de pacientes… ¿Y por qué Dios?...

Una madre no puede ver sufrir a su hija. Christine decide ir a Boston a ver al Doctor, sin consulta… Como era de esperar, el Doctor no puede recibirla... La recepcionista, finalmente, le dice que si hay una cancelación le avisará.        
El diagnóstico del médico es muy duro: Ana está muy grave… Yo estoy experimentando una nueva medicación para lo suyo, pero les obligará a venir a monitorearla cada seis semanas…        

Es una nueva prueba para la fe, ya que no tienen ese dinero.



Nosotros queremos descubrir la belleza de la familia. Hay un aspecto importante que forma parte de su belleza, y es cómo se manifiesta en los hijos la fe que les transmiten sus padres.- Ana, en el Hospital de Boston, tiene a otra niña como compañera de habitación…


CONTINUARÁ...









lunes, 31 de octubre de 2016

CONGRESO NACIONAL DE LA FAMILIA

              Diez apuntes ¿superficiales?sobre el Congreso de la Familia del sábado pasado.



1)      Participaron más de 800 personas, sin contar los niños (que eran un montón y estuvieron bien cuidados por un equipo fantástico de voluntarios).
2)      Una señora me dijo: - ¡Qué bien que estuvieron en participar todos los Obispos! Es un testimonio indudable de la importancia que le da la Iglesia a la familia. (Bien por la señora).
3)    Los expositores, 10 puntos todos: solventes, originales, auténticos. A Alejandro Debarbieri, 11 puntos. (Hasta el sábado, sólo en los conciertos había visto al público aplaudir de pie…).


4)      En la organización del Congreso colaboraron muchos, pero la palma le pertenece a Víctor Hugo Guerrero y su esposa, Gabriela. Gaby tiene fecha hoy para el parto de María Jesús, su sexto hijo, y trabajó y trabajó y trabajó… (Creo que la niña nacerá con estrés crónico).
5)      Saludé a unas señoras del barrio Casavalle, que trabajan en el CADI. Estaban felices. Me llegó al corazón el comentario de una de ellas: “¡Conocí la Catedral!”…
6)      ¡Funcionaron a la perfección los “cañones”! (Se rompió el maleficio siempre presente en estos eventos).

7)      Sólo vi caras sonrientes y no escuché ninguna queja.
8)      La presentadora, Maru Dupin, 10 sobre 10: sonriente, serena, elegante, de buen humor.
9)      El cuartel general de la organización estuvo en la habitación 702 del Hotel Embajador. Cuatro matrimonios y 4 niños armaron carpetas y bolsos, bolsos y carpetas en cantidad (durmieron dos horas la noche del Viernes).

10)  La jefa de cocina del Radisson es fuera de serie: preparó con su equipo 1.000 bandejas para el almuerzo: tarta de jamón y queso con ensalada rusa y crema con merengue. (Las bandejas que sobraron no sobraron: los que vinieron del interior se llevaron algunas para el viaje y otras ya están repartidas…).

Habrás más comentarios...


jueves, 20 de octubre de 2016

APLAUSOS PARA LOS ASADORES

         La verdad es que me alegro de estar un poco en off side (mis bronquios, ¡ay Vivaldi!, no aguantaron las cuatro estaciones en un solo día) y que no pueda participar esta tarde en la Misa de la Catedral. Me alegro porque, como bien me dijo alguien cuando volví a Uruguay en 1974, ordenado sacerdote un año antes: “usted llegó cuando el asado ya estaba pronto”.

                                 Recién llegados, con el P. Ricardo Fernández Vallespín, en la puerta de la casa. 

         Tenía razón. Los que tuvieron que conseguir la parrilla, comprar la leña,  encontrar la carne, hacer el fuego y continuar el rito,  fueron los que hoy cumplen 60 años desde que llegaron al Uruguay a prepararnos un asado formidable. En la Misa de esta tarde estaría de más otra mitra,  que la más digna del Cardenal Sturla.

         Conocí al P. Agustín Falceto y al P. Gonzalo Bueno cerca de la Navidad de 1960, gracias a mi hermano Carlos Manuel, que ese año había frecuentado un centro del Opus Dei en Barcelona. Fui con él a la Residencia de estudiantes Iará, en Bulevar Artigas y Canelones, para ayudarlo a hacer el Pesebre, tarea en la que estaba metido con entusiasmo.

         Me llamó la atención la juventud y el buen humor del Padre Gonzalo. Subido en una escalera, trataba de levantar una cortina que separaba el baño, del hall de entrada de la casa. Estaba sorprendido de que la cortina tocara el piso: - ¿Cómo es posible, si al colocarla hace muy poco tiempo quedó estupendamente? Debe de estar en período de crecimiento… ¡Ayúdame a levantarla un poco!

         Volví otras veces a la Residencia. El Director era también muy joven. Se llamaba Juan-Pablo Bueno y tenía 20 años. Había llegado de España dos años después que los sacerdotes y estaba empezando la carrera de Derecho en la Universidad de la República, como recordarán Luis A. Lacalle, “Toto” Da Silveira y otros muchos  que fueron condiscípulos y sé que lo recuerdan con especial afecto.

Juan-Pablo tenía gran facilidad para hacerse amigos, también de un chiquilín de 15 años como yo, bastante dominado por la pereza adolescente y con pocas esperanzas de ser buena leña. Me enseñó a estudiar en presencia de Dios y a hacer rendir los talentos: en definitiva, a poner toda la carne en el asador. Él fue también quien me animó a estudiar Periodismo en la Universidad de Navarra.

Este mediodía almorzamos unos cuantos en Ponce, la sede de la Prelatura del Opus Dei, para celebrar los 60 años. El P. Agustín –noble aragonés, fuerte como un roble- vive pensando en los demás y queriendo a todos desde su casi completa sordera: mira, sonríe, anima… Al P. Gonzalo (88 años, cinco by passes, dos marca pasos), lo encontré como siempre: hablador, bromista,  su realismo bueniano lo lleva a estar en lo que hay que estar en cada momento.



Le pregunté si en la Misa de esta tarde iba a decir algo… Sacó del bolsillo unas páginas en cuerpo 16 o 18: “¡cinco minutos contados!, me dijo mientras me las enseñaba. Porque si me voy por las ramas, ¡fíjate!”.

Apenas comience a leer sus folios –primicia informativa- el P. Gonzalo va a pedir “un aplauso para el Padre Agustín, pues sin él, estoy seguro que muchos de los que están hoy aquí agradeciendo a Dios, no estarían. Él es quien llevó el peso de hacer cabeza (por encargo de san Josemaría), con todo lo que esto significa siempre, pero quizás más, cuando se trata de implantar un mensaje que, en aquellos momentos, era en muchos aspectos algo nuevo”.

¡Bueno, el Padre Bueno estará pidiendo un aplauso para el asador!

Después de agradecer y agradecer a muchas personas que los ayudaron en los primeros años, el P. Gonzalo termina “descubriendo el “secreto” para hacer posible todo lo que vemos de la labor del Opus Dei en Uruguay. Este “secreto” nos lo comunicó San Josemaría con su ejemplo y sus enseñanzas: oración, oración, oración. Trabajo, trabajo, trabajo. Alegría, alegría, alegría. Y todo eso empapado de sentido de la filiación divina y la seguridad de saber que Dios quiere que esta porción de la Iglesia, que es la prelatura del Opus Dei, se realice en todas partes sirviendo a la Iglesia como la Iglesia quiere ser servida”.

Al final, el P. Gonzalo pide a la Santísima Virgen y a San Josemaría que continúen protegiéndonos y bendiciéndonos, siendo fieles, ¡¡¡que vale la pena!!! (así, con tres admiraciones).

Me huele que hoy se escucharán en la Catedral dos aplausos para los asadores: ¡bien largos, se los merecen!



miércoles, 7 de septiembre de 2016

AMARÁS AL PRÓJIMO MÁS QUE A TI MISMO

Mi amigo Rufo, que es el apodo del Licenciado  Rafael Winter, bien conocido en la comunidad judía, me envía este artículo que escribió sobre Madre Teresa de Calcuta, Santa desde el domingo pasado. Lo reproduzco con mucho gusto, es muy bueno. 

El domingo pasado tuvo lugar en la plaza de San Pedro, Roma, un acontecimiento relevante y no solamente para la cristiandad.
En un proceso que ya había comenzado bajo Juan Pablo II, la Madre Teresa de Calcuta fue finalmente canonizada por el Papa Francisco, en una ceremonia que contó con presencia multitudinaria de fieles y otros participantes.

Ella había fallecido 19 años atrás.
No hace falta ser católico para reconocer y valorar la enorme tarea que la Madre Teresa de Calcuta realizó en favor de los pobres de Calcuta, en realidad en favor de los más pobres entre los pobres.
Es por dicha tarea que en el año 1979 fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz.
Esta mujer extraordinaria, pequeña de estatura, grande de espíritu y alma, es un ejemplo para toda la humanidad.
Como toda personalidad reconocida, también la Madre Teresa, seguramente, ha sido y será objeto de cuestionamientos por sus posturas en determinados temas y por ciertos aspectos de su tarea. No hay ser humano sobre la tierra, por mejor que haya sido, que no haya recibido en algún momento algún tipo de crítica y cuestionamiento.
Consideramos que lo fundamental del ser humano está por sobre todo en sus hechos, en sus acciones. Y las acciones que durante varias décadas realizó la Madre Teresa permanecerán en la mejor historia.
Predicó con el ejemplo.
Los valores bíblicos de ayuda al necesitado, solidaridad, tender la mano al menesteroso ¡vaya si los llevó a la práctica!
El respeto por su personalidad va más allá de la religión que uno profesa.
La Madre Teresa, católica, es de alguna manera, patrimonio de toda la humanidad.
Los antiguos sabios judíos expresaban que “los justos de entre las naciones tienen su parte en el mundo por venir”
La parte que le corresponde a la Madre Teresa es muy grande.
Porque la vida que llevó fue una vida de santidad.
Su legado sigue vivo.
Es conocido el mandamiento bíblico-Levítico 19:18- de “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Un precepto moral elevado, notable, ejemplar, de enorme valor. Quien a lo largo de su vida es capaz de cumplir con este precepto, es merecedor del mayor reconocimiento.
La Madre Teresa fue un paso más allá: demostró ser capaz de amar al prójimo más que a sí mismo.



sábado, 6 de agosto de 2016

¡HASTA EL CIELO, ÑATO!

De manera que te fuiste, querido Eleuterio, así nomás, sin armar bulla, sin pensar ni decir “después de mí el diluvio”…

Gracias a Dios, ayer me encontraba en Montevideo cuando supe de tu partida. Enseguida recé por vos y más tarde lo hice en el Ministerio.

Saludé a Alejandra y a tu hija, y aproveché para contarles la visita que me hiciste el 23 de noviembre de hace cuatro años: se rieron, sobre todo tu hija. No era para menos... Me dijiste que el día de su primera Comunión  (¿o de su bautismo?, no recuerdo bien) quisiste regalarle algo valioso para vos: el rosario que tenías desde que eras chico… Y su reacción: - ¡Papá, si está hecho pedazos!


Sabés, querido Ñato, pensé mucho cuando me contaste eso en Minas. Y, al saber que estabas internado en el CTI, tuve el convencimiento de que ese rosario iba a ser para vos definitivamente importante. ¿Por qué? Porque si, aun destrozado, después de tantas vueltas y revueltas como tuvo tu vida lo conservabas, era porque querías especialmente a la Madre que tenemos en el cielo. Y esto es esencial, lo dice la experiencia.

Me pregunto: ¿cuántas veces, mientras pasabas las cuentas del rosario,  le habrás pedido a la Virgen “ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”?...  ¿Cómo ella te iba a fallar? Los hombres sí fallamos, pero la Madre, nunca.

Lo comprobé una vez más cuando llamé por teléfono al capellán del Militar, y me dijo que habías recibido la Unción de los enfermos. ¡Bien! Por si fuera poco, te llegó el momento de ir a la presencia de Dios el primer Viernes de mes (¿te acordás? No te digo “preguntale al Dr. Google”, ya no te hace falta) y en la fiesta de Santa María de las Nieves, ¿querés más?

No te estoy canonizando, Ñato (imposible intentarlo, coincidimos, ¿no?). Sólo quiero dejar constancia de  que, más allá de los amores y odios que cultivaste aquí abajo, en tu corazón había ese otro Amor materno invalorable.

Por lo demás, como seguramente tendrás que pasar por la “tintorería” y limpiar el traje antes de entrar al Banquete  -quien más quien menos, todos agradeceremos el Purgatorio-, contá con mi ayuda: en la Misa y en el Rosario estarás bien presente, palabra de amigo. ¡Hasta el Cielo, Ñato!

sábado, 30 de julio de 2016

EL CORDERO DE LA CATEDRAL

         El centro de atención de todas nuestras iglesias es el altar. El motivo es que en él  se renueva el sacrificio redentor de Jesucristo.
         En el centro del Altar Mayor de la Catedral, hemos colocado la imagen tallada en madera -Teresita Lapitz ha hecho un excelente trabajo- de un manso cordero que descansa sobre la Biblia y sobre una cruz. ¿Qué significa?
         El cordero es una imagen bíblica de primera importancia. Gracias a la sangre de un cordero, con la que rociaron las puertas de sus casas, los israelitas salvaron sus vidas (Éxodo 12, 1-14). Isaías anunciaba que el futuro Mesías, “traspasado por nuestras iniquidades, molido por nuestros pecados”, sería como “un cordero llevado al matadero” (53, 5.7).

         Juan el Bautista señaló a Jesús diciendo: “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1, 29), es decir, los pecados de todos los hombres de todos los tiempos.
 Al enseñar a los fieles el Pan Eucarístico, el sacerdote que celebra la Santa Misa repite esas mismas palabras y, a continuación, tres veces las repetimos todos, pidiéndole al Señor que tenga piedad de nosotros y nos dé la Paz.
         San Pablo, refiriéndose a Jesucristo, escribe: “Cristo, nuestro Cordero pascual, fue inmolado” (1 Corintios, 5, 7). Y San Pedro recuerda a los primeros cristianos, y a todos, que fuimos rescatados de nuestra mala conducta, “con la sangre preciosa de Cristo, como cordero sin defecto ni mancha” (1 Pedro 1, 18-19).
         En el libro del Apocalipsis, San Juan presenta una fantástica visión: el Cordero ha sido sacrificado, pero aparece erguido. Es Jesucristo, muerto y resucitado. Toda la creación lo aclama: “Al que está sentado en el trono y al Cordero, la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 5, 13). Y al final de este libro, que es la conclusión de toda la Sagrada Escritura, tiene lugar la mística boda del Cordero con la Iglesia: de aquí que se nos invite: “¡Alegrémonos, saltemos de júbilo, démosle gloria, pues llegaron las bodas del Cordero y se ha engalanado su esposa; le han regalado un vestido de lino deslumbrante y puro: el lino son las obras buenas de los santos” (Apocalipsis 19, 7-8), las de cada uno de nosotros, no lo olvidemos.

         En el Altar Mayor de nuestra Catedral se encuentra ahora, manso y humilde,  el Cordero de Dios: “¡Dichosos los invitados a la Cena del Señor!”.

sábado, 9 de julio de 2016

DIOS ES UN CABALLERO

            Figúrense. Ustedes asisten en Quito a un congreso de primer nivel, con estupendas exposiciones; intercambian experiencias, ideas y publicaciones con matrimonios, obispos y sacerdotes de toda América Latina… Concluyen que ha sido realmente interesante, que valíó la pena afrontar la altura quiteña y sienten un renovado deseo de trabajar en favor de la familia, de ayudar a los esposos en sus dificultades, de difundir la belleza del matrimonio…

             Bien, todo muy enriquecedor, pero no deja de ser teórico. Entonces, cuando menos uno lo espera, recibe una lección práctica al más alto nivel. Y enseguida te das cuenta que hay que compartirla, porque no ha sido casual que, al terminar el Encuentro de Pastoral Familiar organizado por el CELAM, se diera este encuentro de extraordinaria riqueza.



 Voy al aeropuerto de Quito en una camioneta grande, sentado al lado del conductor. En el asiento de atrás, cuatro pasajeros. Maneja una mujer -¿48-50 años?- de hablar muy suave, que tiene una rara sensibilidad para la belleza…y  para el dolor.

La señora Leticia (digamos que se llamaba Leticia, puesto que el congreso era sobre la Amoris laetitia), empieza a contarme su historia, que reconstruyo mientras vuelo a Montevideo.

¿Cuántos años lleva usted de sacerdote? (  ) Pues fíjese, nosotros, 30 años de casados, treinta. No son pocos, ¿verdad? Y él -él es el que conduce la camioneta que va ahí delante-, encuentra a otra mujer, veinte años más joven, y se va. ¿Usted lo entiende? Cuando lo miro a los ojos, no lo reconozco; a veces pienso que está endemoniado. ¿Cómo es posible dejar a su esposa y dos hijas y marcharse? Pues sí, es lo que ha hecho.

Hace un tiempo estuvo enfermo, en el hospital. Fui a cuidarlo, a estar con él. Lo traté con el mayor de los cariños… Volvió a casa, pero ella se lo llevó: lo acosa, lo llama…, y él no puede decir que no. Ella es bailarina, y también dicen que es bruja, no lo sé, pero no comprendo cómo puede alguien destruir una familia.

            Esto ocurrió hace cuatro años. ¿Usted cree que él es feliz? De ninguna manera. Lo raro es que siempre ha odiado y odia a su padre porque era un mujeriego, que lo hizo sufrir mucho… ¡Y él se porta del mismo modo!...

            Hemos conversado muchas veces, trabajamos en la misma empresa. Yo le he dicho: mira, tú tienes abierta la herida del odio a tu padre, y mientras no cures esa herida  no podrás querer, no podrás ser feliz. ¡Perdona a tu padre y ten compasión de ti mismo!

            (No podía pedirle permiso a Letcia para grabar lo que me contaba, pero lo hubiera hecho de buena gana. Casi sin levantar la voz y narrando lo sucedido como si se tratara de un caso de estudio, interrumpió el relato: - ¡Ahí está el Cotopaxi! Es un volcán celoso, no se muestra a cualquiera… Tiene una bufanda de nubes, mírelo).



            Yo le he dicho también que él puede superar esa herida en el alma, pero no con psiquiatras o psicólogos, sino con la oración, con la oración, pero ¡con oración de verdad!

            (Leticia habla desde el convencimiento más profundo, que sólo puede provenir de la propia experiencia de su relación con Dios. Sólo así se explica que añada esto, tan precioso como exacto: Dios es un caballero, no se impone;  Él espera y hay que ir a buscarlo y pedirle que nos cure el alma. (  ) Y confesarlo con humildad, naturalmente).

            Hemos hablado de nuestro compromiso, de lo que dijimos delante de Dios hace treinta años: “hasta que la muerte nos separe”. Hay gente que me dice que soy demasiado buena… Pero no es así. Solamente tenemos esta vida; después Dios nos preguntará qué hicimos con ella… Mis hijas dicen también que lo deje, que ya lo intenté… Pero pienso que en algún momento él se dará cuenta…

            (Antes de llegar al aeropuerto, Leticia entra en una estación de servicio a cargar nafta. Sin bajar de la camioneta, pide: - Por favor, señor, ¿tendría la bondad de echarme diez dólares?).

            Llegamos. Saco del bolsillo dos estampas de la Virgen del Verdún, justo cuando el esposo de Leticia se acerca. – Una para cada uno; recen la oración, que la Virgen nos atiende siempre.



       Virgen del Verdún, Madre de Misericordia, escucha la oración que ponemos en tu Corazón Inmaculado.
    Ayúdanos a cumplir la promesa que hicimos el día de nuestro matrimonio: queremos ser mutuamente fieles "en la salud y en la enfermedad, en la prosperidad y en la adversidad, amándonos y respetándonos durante toda nuestra vida".
      Ayuda a nuestra familia: que sepamos querernos cada día más; que sepamos perdonarnos cuantas veces sea necesario; que sepamos combatir el orgullo y vivir unidos en el amor.
       Ayúdanos a cumplir nuestros deberes de padres, recibiendo con amor los hijos que Dios nos dé y educándolos con amor y fortaleza: haz que sepamos formarlos en la fe de la Iglesia, a imagen de tu Hijo, Jesús, que siempre buscó cumplir en todo la voluntad de Dios.
      Ayúdanos a ser buenos hijos, especialmente cuando nuestros padres necesiten ayuda, compañía y cariño.
        Virgen Santa del Verdún, haz que tengamos siempre presente que, con la gracia del sacramento del matrimonio, podemos superar las dificultades que puedan presentarse en nuestro camino.
       Confiamos nuestros deseos y propósitos a tu Corazón Inmaculado para que, como buena Madre, los lleves a la presencia de Dios Padre, que con tu hijo Jesucristo y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.