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DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


domingo, 18 de octubre de 2015

SINODO: INTERMEZZO FAMILIAR

      Tarde gris la de este domingo romano,  que no invita a salir de casa. Ayer, en cambio, disfrutamos de un atardecer sereno y limpio, inolvidable de puro luminoso.

     Lo disfruté caminando por unas calles desconocidas del barrio en el que vivo estos días, mientras buscaba una farmacia abierta. Le pregunté a una señora de cierta edad dónde podría encontrarla y coincidió con que ella también estaba buscando una. Fuimos juntos.

     Mi acompañante estaba bastante afónica… - Esto del cambio de estación, ¿sabe?... Por la tarde llega a París una de mis hijas… ¡Desde Shanghai, imagínese, doce horas de vuelo! Y desde París viene a Roma; la están esperando sus hijos, 10 y 11 años, mis nietos. Ellos me han dicho: - Abuela, ¡no puedes ir a recibir a mamá con esa voz! Vamos a ver si en la farmacia encuentro algo que me alivie un poco. Pero, espere un momento…: ¡fíjese (se detiene y admira el entorno) qué maravilla, qué luz, cuánta belleza! Ah, Dio mio!... Uruguay... Yo conocí un matrimonio uruguayo, hace muchos años…, nos hicimos muy buenos amigos…

     Llegamos a la farmacia. Llevaba conmigo la receta del médico que había ido a verme a mi casa (si sacas un seguro médico para el viaje y lo puedes utilizar…). Tal y como me lo habían comunicado por teléfono (“dentro de una hora y media el médico estará en su dirección”), el doctor Andrea M. llegó puntualmente, escuchó mis cuitas, me auscultó, comprobó que el bronco espasmo “ancora é lí” y recetó.

      El doctor Andrea es joven y se ha casado hace tres años. Envuelta en una media sonrisa, su actitud profesional da seguridad. Él y su mujer quieren tener hijos, pero aún no llegan: - ¡Para nosotros la familia es lo más importante!, me dice en tono casi solemne y lleno de verdad. - ¿Usted es obispo y participa en el Sínodo? ¡Ah, no envidio su trabajo! Y además, ¡todo en latín! (No, eso ya no, gracias a Dios).

    Terminó la entrevista. No conocía la iglesia de Santa María de la Paz, donde están los cuerpos de san Josemaría Escrivá y del beato Álvaro, su sucesor. Fuimos. Rezamos un rato: - Les he dejado “un buon pacco” de intenciones, me dice el doctor Andrea al salir.

    Nos despedimos. Esta mañana, cuando abrí el e mail, encontré éste: Buongiorno Eccellenza, Come sta? Spero che si senta meglio. Le invio i miei recapiti per qualsiasi sua necesità (…). Le auguro una serena Domenica.

     Naturalmente que me siento mucho mejor: la abuela, los nietos, el doctor, la oración: un sabor de familia, en suma, que es una delicia.

   

     

2 comentarios:

Rosario dijo...

Gracias !!! Otra cara del Sinodo!!

Nicanor Villafañe Molina dijo...

Queridísimo don Jaime: Desde Bella Vista, Argentina, seguimos rezando mucho por el éxito de Sínodo , para que mammon no lo llene con su humo. Rezamos también muy especialmente en nuestra hora de adoración al Santísimo, por su persona, sus intenciones, y por el santo Padre, para que el Espíritu Santo haga defender sobre él, sus sagrados dones, iluminando sus desiciones.
Le mandamos un cariño grande, y esperamos verlo a su regreso.
Mercedes y Nicanor.