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DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


lunes, 14 de julio de 2014

COMO LA FIFA (Cómo enfrentar un tsunami-4)




Queridos Rafa y Anamaría:
                                             ayer, después del partido, le mandé un mail a Carlos, un amigo argentino que vive en Roma. Después de acompañarlo en el sentimiento, como era de rigor, para consolarlo le conté el cuento del turco.

El turco fue a ver un partido de fútbol del equipo de su pueblo, y como entonces no había más comunicación que el telégrafo, que cobraba por palabras, al terminar envió uno, solamente con cuatro letras: BBBB. Cuando volvió al pueblo explicó, como cosa obvia, lo que había querido decir: ¡Bartido Berdido Baciencia Baisano!.

No sé, Anamaría, si a ti te afectó poco o mucho el Mundial. En cambio, por el tono de tu último mail, me quedó claro que sí te afectó de veras lo que leíste en los capítulos 2 y 3 del folleto ESTÁ BUENO CONVERSAR.

En realidad, más que “afectarte”, entiendo que te fastidió. Como esta correspondencia contigo y con Rafa quedamos en hacerla pública, para que se entienda tu molestia quisiera decirte que, en general y mi opinión, hay que entender las afirmaciones del folleto, en el contexto de la idea-madre que presenta acerca de la sexualidad: un sistema de placer, que hay que usar con el mínimo riesgo y el máximo disfrute.

De esta idea clave se desprende toda una doctrina, que es la que se pretende difundir, sí o sí. Por ejemplo: después de explicar que la masturbación forma parte del auto descubrimiento y conocimiento del cuerpo, y que algunos niños y niñas la realizan “durante un tiempo y poco a poco la van abandonando”, dice drásticamente: “al llegar a la adolescencia se retomará esta actividad autoerótica”. Esta seguridad inapelable y sin matices, como la FIFA y aunque se diga que está bueno “conversar”, domina el texto del que hablamos.


Desde otro punto de vista, el empeño por no calificar moralmente el acto en cuestión, lleva a contradicciones risibles. Por una parte, una y otra vez se repite que es “un acto privado e íntimo”. Por otra, se asegura que “existen muchos conceptos y prejuicios en torno a la masturbación. Cada familia tendrá una postura ante ella”. ¿En qué quedamos? ¿Es un acto personal –lo privado y lo íntimo es propiedad exclusiva de la persona- o es un acto de calificación familiar, igual a “en mi casa nos encanta la polenta”?

En definitiva, lo que se pretende subrayar es que la actividad de que hablamos “es parte de nuestra intimidad, un aspecto más de nuestra sexualidad, que permite conocernos y darnos placer”. Como conclusión, afirma que “frente a las varias preguntas y creencias vinculadas a la masturbación, es mejor conversar sobre el tema para que (los niños y adolescentes) tengan la información correcta”.

Estamos en un callejón sin salida: si es verdad que hay diferentes creencias acerca de la masturbación, ¿cuál es la “información correcta”? ¿Quizás, como se lee también, sea que “así como otros hechos cotidianos de nuestra vida, (la masturbación es) parte de esa intimidad que debe ser respetada”?  Pero ¿cuáles son esos hechos, de los que no se da ningún ejemplo?: ¿si me lavo o no los dientes después de comer?, ¿si uso calzoncillos largos?... ¿Se pueden equiparar estos hechos con la intimidad sexual? ¿Acaso es tan inocente el “vicio solitario” (así se le denominó siempre) como fumar un cigarrillo después de comer? (¡No, fumar es pecado!).

Anamaría, entiendo tu fastidio. Vos, Rafa, no escribiste nada esta semana… En el mail anterior habíamos quedado en hablar sobre el pudor y la intimidad, y mirá en qué terminamos…  Baciencia, Baisano…

Hasta la próxima, un abrazo,


Jaime

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