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DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


miércoles, 30 de abril de 2014

RESPONSO EPISCOPAL


Por su interés, reproduzco la información que aparece en el sitio web de la Conferencia Episcopal Uruguaya y otro sitio que ofrece datos completos del acto.

Palabras y oración del Sr. Arzobispo en el acto de recordación de los que murieron en 1972 en los sucesos ocurridos en la seccional 20 del Partido Comunista:

Buenas noches a todos:

Mi presencia en este acto es respondiendo a la invitación que me hiciera llegar el Sr. Senador Lorier, en el marco de la declaración de esta casa como monumento histórico y recordando la presencia de Mons. Parteli, Arzobispo de Montevideo, y de su auxiliar Mons. Rubio, en el velatorio de los ocho integrantes del Partido Comunista, acompañando el dolor de sus familiares y amigos.
Acepté para rezar por los muertos de ese día y por la paz en nuestro país. No podría ni sabría hacer de otro modo. La oración no tiene bandera ni color.
Soy consciente que muchos de los aquí presentes no comparten la fe cristiana, y lo hago con el máximo respeto a la realidad plural de nuestra sociedad democrática.
Los invito a unirse con el silencio o acompañando desde el corazón esta oración:

Señor Dios.
En este día de recuerdo de tanto dolor,
te pedimos para que nunca más la violencia se adueñe  de nuestra sociedad, para que los orientales dirimamos nuestras diferencias en el respeto y el diálogo.
Por todos los caídos en ese día en este lugar: que puedan contemplar la luz de tu rostro.
Concédeles Señor el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua.
Que descansen en paz.
Amén

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