Páginas

DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


jueves, 24 de octubre de 2013

MARIHUANA: ¿LA CULTIVARÁN LOS ÁNGELES?


Me preguntan qué pienso sobre el proyecto de ley, por el cual el Estado se encargará de producir y comercializar la marihuana. Y digo que al tal proyecto, en mi opinión, hay que inscribirlo en un marco más amplio y sombrío: el de la disolución de la sociedad uruguaya.
Este proceso empezó con la ley del divorcio en 1907, un auténtico torpedo en la línea de flotación de la familia (base de nuestra sociedad, según reza la Constitución) y las recientes leyes del aborto, la del matrimonio igualitario y la mentada del cannabis contribuirán a deshacerla sin piedad. A los legisladores responsables de este escrache se les puede aplicar aquello de Chesterton: Quienes hablan contra la familia no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen.
La idea de que el Estado combatirá el narcotráfico produciendo y vendiendo la marihuana por su cuenta es, en el mejor de los casos, una ingenuidad digna de Pelagio que, como se sabe, negaba que los hombres naciéramos con el pecado original. Porque si en escalas muy menores, en las que se juegan cantidades irrisorias en comparación con lo que puede dar de sí el negocio de la droga, dos por tres saltan conductas delictivas, ¿en razón de qué se puede pensar que en toda la cadena de producción y comercialización de la marihuana no habrá nada de eso? Me pregunto: ¿la cultivarán y la venderán los ángeles?
Lo que me parece aún más grave es que el proyecto en cuestión, en cuanto se piensa un poco nomás, le dará la puntilla a la institución familiar (RAE, dar la puntilla: rematar, causar el fracaso definitivo de alguien o algo), ya tan malherida. ¿Cómo no ver que cualquier adolescente empezará con un porrito, por diversión de menor de 18 años, y que después de gustarlo va a querer más y se las arreglará, sin dejar rastro, para conseguir otro? ¿Y después?… Después, el papá y la mamá verán que el nene empieza a rendir poco en el estudio, que tiene los ojos rojos, que reacciona mal en cuanto lo contradicen, que está desganado para todo… Tendrán entonces un hijo-drogadicto-gracias-al-Estado que necesitará tratamiento de apuro. Este es apenas un ejemplito, entre muchos más que cualquiera puede imaginar, de cómo afectará a las familias la despenalización o legalización (la distinción es puramente nominal) de la marihuana.
Dijo el señor George Soros (especulador financiero, inversionista y filántropo, judío de origen húngaro y nacionalizado estadounidense. Se hizo famoso por provocar la quiebra del Banco de Inglaterra el 16 de septiembre de 1992, dice la Wikipedia) que él se encargará de financiar este “experimento social” que hará Uruguay legalizando la marihuana. ¿Experimento a qué precio, por qué motivo? Por amor a la familia, desde luego, no parece: a los 83 años, Soros se acaba de casar por tercera vez con Tamiko Bolton, de 42. ¿Entonces?...
Entonces prometo rezar más por los padres y madres de familia que, a pesar de todo (los felicito con toda el alma), seguirán luchando por formar a sus hijos como Dios manda. 
-----------------------------------------------------------------------
Para profundizar en el tema, recomiendo este artículo del prof. Carlo Bellieni

1 comentario:

Nacho dijo...

Es muy difícil creer que con esta ley se quiera evitar algo negativo (narcotráfico). Lo único que me explica la legalización de la marihuana es lo siguiente: si a cualquiera de nosotros nos preguntan ¿que es mas fácil, dirigir un grupo de gacelas o un grupo de gansos? Nadie duda en la respuesta. CUANTO MAS DETERIORADO TENGA EL CEREBRO LA SOCIEDAD MÁS FÁCIL DE MANEJARLA ES.