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DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


lunes, 24 de junio de 2013

LUCHADORES PARA AMANECER

            El domingo 16 de junio, a las 7 y media de la mañana, iba serpenteando la ruta que va de Minas a Lascano, pasando por Aiguá. No conozco un paisaje más hermoso, pero a esas horas, a punto de empezar el invierno, la niebla vencía al sol.
            De pronto, cuando aún faltaban unos kilómetros para llegar a la cresta de un cerro, una maravilla. Paré el auto al costado del camino y saqué esta foto que publico "tal cual", sin ningún retoque.


            Lástima que tenía que seguir viaje: me hubiera gustado ver el triunfo del sol. Pero en la cumbre del cerro, al menos, paré de nuevo y saqué otra foto: ¿cómo no compartir tanta belleza?

            Ayer de noche, después de conocer el resultado de la votación, el amanecer en Aiguá le pudo a un primer arranque de desaliento. Y fue así porque, además de miles de uruguayos –estoy seguro- que no votaron por mil razones distintas, el dato firme está ahí: lo hicieron más de 200.000 personas, porque están convencidas de que, más tarde o más temprano, el sol ganará el partido contra la niebla.
          El amanecer de Aiguá es un símbolo, nada más; apenas un indicio de la Belleza divina que, en su forma sublime, se encuentra en el milagro de la vida humana. ¿Cómo no valorar con esperanza, a la minoría de mujeres y hombres que creen en ella y por ella están dispuestos a jugársela?
    La semana pasada, en la entrevista de Hablemos, el presidente Mujica se definió a sí mismo como un luchador social. Para que el sol amanezca, hoy hacen falta unos cuantos luchadores sociales convencidos. Solamente hay que reclutarlos, invitándolos a seguir trabajando, sin violencias, por la vida: ¿hay causa más noble que ésta? Hace años, una canción decía con toda verdad: se precisan niños para amanecer.
       Seguramente llevará un tiempo, pero la niebla se esfumará: no hay que olvidar que un poquito de levadura hace fermentar toda la masa (1 Corintios 5, 6). ¿Entonces?  

3 comentarios:

rs222 dijo...

Ayer a mi desaliento inicial tambien lo derroto, la esperanza y el compromiso.

Nacho dijo...

El domingo pasado el 23, me recuerda que los cristianos no pertenecemos a este mundo. Y que cada vez van a haber mas cosas legales, que ofenden a Dios.

Rosa Mari Pellerey dijo...

¡Mil gracias, Monseñor, por sus palabras!
Detrás de esos 220.000 votos hay, al menos 220.000 personas esperanzadas, "fermento en la masa" viviendo en el país del "bajón" y del "no se puede".