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DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


miércoles, 14 de noviembre de 2012

MATRIMONIO IGUALITARIO

Ayer me llamó una periodista, y otro hace un rato, para conocer la posición de la Iglesia acerca del "matrimonio igualitario". Respondí por escrito lo que sigue.


La Iglesia tiene varias cosas para decir acerca del mal llamado “matrimonio igualitario”: una, que el hombre y la mujer no se inventaron a sí mismos, sino que son una creación de Dios, tal como viene relatado en el libro del Génesis, el primero de la Biblia, que es común a judíos y cristianos. De los capítulos 1 y 2, se desprende claramente que Dios formó al varón y a la mujer como seres iguales en dignidad –los dos, hechos a imagen de Dios, es decir, con capacidad de amar, de libertad para elegir el bien y seguirlo voluntariamente- y sexualmente diferentes.

En segundo lugar, la diferenciación sexual tiene una finalidad natural obvia: es la expresión física del amor de los dos, encaminada no sólo al placer sino también a la procreación de otro ser.

El matrimonio es la unión contraída libremente entre un hombre y una mujer, y abierta a la procreación. Como su mismo nombre indica, el matrimonio es apertura a la maternidad (mater es madre, en latin, y munus es oficio, papel: papel de madre).

Entiendo que en distintas épocas la mujer ha sufrido abusos por parte del hombre y, en consecuencia, que hayan nacido corrientes feministas que reclaman, con razón, cambio de roles en el matrimonio: ya pasó la época del “macho” que no podía lavar pañales, por ejemplo. Pero de ahí a pretender cambiar la naturaleza misma del matrimonio y que sea lo mismo una unión homosexual que el matrimonio, hay un abismo.

Se puede preguntar, ¿qué pasa con dos personas del mismo sexo que se quieren y desean compartir su vida? Parecería lógico que tengan también un reconocimiento civil, pero no puede ser igual al que regula el matrimonio. Equiparar esta clase de uniones al matrimonio, entiendo que sería una grave discriminación hacia el hombre y la mujer casados, puesto que éste lleva consigo una serie de obligaciones y derechos mutuos que no se dan en otra clase de uniones. Asimismo, los niños tienen derecho a tener un padre y una madre, naturales o adoptivos, para crecer como personas. Está más que demostrado que no puede suplirse esta necesidad por los cuidados que puedan darle dos hombres o dos mujeres.

Pienso que la filosofía de género que alimenta estos planteos, es una auténtica ideología que, invocando la libertad sin límites y a cualquier precio, pretende, en la práctica, arrasar con los fundamentos mismos sobre los que está construida la sociedad. No es buen camino. Si la libertad no está ordenada según lo que dicta la razón, el sentido común, la persona no será más libre ni será mejor la sociedad. El artículo 40 de nuestra Constitución es muy claro: la familia es la base de la sociedad. Y el concepto de familia no se puede cambiar con votos. Si lo fuera, habrá que legislar también sobre los “matrimonios de a tres o de a cuatro”, seguir con la poligamia, con los andróginos…Un poco de sensatez, por favor. 

10 comentarios:

Kewois dijo...

Hola:

Usted dice: “Asimismo, los niños tienen derecho a tener un padre y una madre, naturales o adoptivos, para crecer como personas. Está más que demostrado que no puede suplirse esta necesidad por los cuidados que puedan darle dos hombres o dos mujeres.”

Consideremos los siguientes casos:
1) Una mujer o un hombre que siendo padres enviudan o sus pareja los abandonan, encargándose cada quien en soledad a criar al o los hijos.
2) Ambos padres de un niño mueren en un accidente y este es criado por la abuela y una tía que conviven todos en un mismo hogar.
3) Se demuestra fehacientemente que uno de ambos padres está prácticamente ausente debido a su profesión y en ese hogar no hay personas del otro sexo. Son todos parientes hombres o mujeres.

Dado lo que usted dice que todo niño tiene el derecho de ser criado por padre y madre y que esta necesidad no puede dársela dos hombres o dos mujeres, le pregunto que sugiere usted?

Se debería:
a) Obligar al padre o madre viudo a casarse a fin de proveer la contraparte ausente en la crianza del niño?
b) Obligar a la tía a casarse en el segundo caso?
c) En cualquiera de los tres casos si se negaran a casarse se debería sacar al niño de la custodia y darlo en adopción a otra pareja de hombre y mujer??

Que diferencia hay si un niño es hijo de una mujer y esta lo cría junto a su pareja homosexual? En qué se diferencia eso de un niño criado por una madre y una prima?

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Saludos Kewois

JAIME FUENTES dijo...

Estimado "Kewois": mi post se refiere a la pretensión de igualar jurídicamente las uniones homosexuales con el matrimonio. Los casos particulares a los que usted se refiere se pueden multiplicar hasta el infinito; por lo demás, todos conocemos casos como esos, que siempre se han resuelto de múltiples maneras, sin recurrir a las alternativas que usted plantea. Criar un niño entre una madre y una prima, por ejemplo, es una alternativa familiar normal. Criarlo, en cambio, una pareja homosexual, no lo es en absoluto. El concepto de familia no se puede cambiar "a piacere".

perro. dijo...

Estimado Jaime.

Creo muy pertinentes las preguntas de Kewois, diría que me ganó de mano; y sinceramente creo que ud. no las contesta cuando dice que "el concepto de familia no se puede cambiar "a piacere".
Quizás su concepto de familia sea el de "padre madre" o como dice "madre y prima" "abuela y tía", creo recordar más de una conversación (no con ud. por supuesto) donde esos ejemplos eran claramente adversos a lo que "debiera ser una familia como dios manda". Me alegro que para ud. no lo sea.

Ud. dice que:
"Asimismo, los niños tienen derecho a tener un padre y una madre, naturales o adoptivos, para crecer como personas. Está más que demostrado que no puede suplirse esta necesidad por los cuidados que puedan darle dos hombres o dos mujeres."

Y le responde a Kewois:
"Criar un niño entre una madre y una prima, por ejemplo, es una alternativa familiar normal."

Cuál es el problema entonces, no lo es que el niño crezca sin figura paterna, o materna? El problema es la homosexualidad.
Me gustaría saber que aspectos de la homosexualidad inhiben a una persona de ser un buen padre biológico o adoptivo o tutor.

Me parece también que comparar el matrimonio homosexual con la poligamia, por lo menos no lo comparó con la zoofília.

le mando un saludo y gracias por el espacio.

Kewois dijo...

Hola:

Hay muchas personas que están en desacuerdo con llamar matrimonio a la unión de parejas homosexuales. En algunos casos se dan derechos de herencia, de poder autorizar intervenciones médicas etc sin llamarlo matrimonio.
Estaría usted de acuerdo en cambiar la denominación y llamarlo "unión civil"??

Volviendo al tema de la crianza de los niños. No entiendo por que es normal que se críe un niño con la madre y la prima sin necesitar como usted dice la presencia masculina y no ser normal cuando sea entre la madre y su pareja estable del mismo sexo.

El principal problema es que esto ya ha venido sucediendo pues hay mujeres (y hombres) homosexuales que o bien fueron madres previamente o recurren a la inseminación artificial o a la adopción como madre sola.

De hecho se permite la adopción por padres o madres solteros. Usted pediría que esto también sea revocado???

No se que solución piensa proponer usted cuando esto ya es un hecho, es decir cuando ya hay un niño siendo criado por una pareja de homosexuales no casada.
Y del mismo modo como diferenciarlo cuando las dos personas del mismo sexo pero sin tener relaciones educan y crian a un niño.

Saludos
Kewois

JAIME FUENTES dijo...

Como se ve por los dos comentarios que publico, interesa el tema de la posible equiparación de las uniones homosexuales con el matrimonio. Como es natural, de un obispo se pretende que explique cuál es la posición de la Iglesia sobre el particular. Debo decir que hay documentos que vale la pena leer, para conocer cuáles son los fundamentos de su enseñanza. En concreto remito a éstos de la Congregación para la Doctrina de la Fe: Declaración Persona humana, 29 de diciembre de 1975; Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, 1 de octubre de 1986; Algunas consideraciones concernientes a la Respuesta a propuestas de ley sobre la no discriminación de las personas homosexuales, 24 de julio de 1992. Todos ellos se encuentran en la página web del Vaticano: www.vatican.va

http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/doc_dottrinali_index_sp.htm

JAIME FUENTES dijo...

El 3 de junio de 2003, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó otro documento, aprobado por Juan Pablo II: Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales. Se encuentra también en la página web del Vaticano. Ofrezco algunos pasajes que me parecen especialmente importantes para entender la postura de la Iglesia sobre el tema.
1. Se podría preguntar cómo puede contrariar al bien común una ley que no impone ningún comportamiento en particular, sino que se limita a hacer legal una realidad de hecho que no implica, aparentemente, una injusticia hacia nadie. En este sentido es necesario reflexionar ante todo sobre la diferencia entre comportamiento homosexual como fenómeno privado y el mismo como comportamiento público, legalmente previsto, aprobado y convertido en una de las instituciones del ordenamiento jurídico. El segundo fenómeno no sólo es más grave sino también de alcance más vasto y profundo, pues podría comportar modificaciones contrarias al bien común de toda la organización social. Las leyes civiles son principios estructurantes de la vida del hombre en sociedad, para bien o para mal. Ellas desempeñan un papel muy importante y a veces determinante en la promoción de una mentalidad y de unas costumbres. Las formas de vida y los modelos en ellas expresados no solamente configuran externamente la vida social, sino que tienden a modificar en las nuevas generaciones la comprensión y la valoración de los comportamientos. La legalización de las uniones homosexuales estaría destinada por lo tanto a causar el obscurecimiento de la percepción de algunos valores morales fundamentales y la desvalorización de la institución matrimonial.
2. Para sostener la legalización de las uniones homosexuales no puede invocarse el principio del respeto y la no discriminación de las personas. Distinguir entre personas o negarle a alguien un reconocimiento legal o un servicio social es efectivamente inaceptable sólo si se opone a la justicia. No atribuir el estatus social y jurídico de matrimonio a formas de vida que no son ni pueden ser matrimoniales no se opone a la justicia, sino que, por el contrario, es requerido por ésta.
3. Tampoco el principio de la justa autonomía personal puede ser razonablemente invocado. Una cosa es que cada ciudadano pueda desarrollar libremente actividades de su interés y que tales actividades entren genéricamente en los derechos civiles comunes de libertad, y otra muy diferente es que actividades que no representan una contribución significativa o positiva para el desarrollo de la persona y de la sociedad puedan recibir del estado un reconocimiento legal específico y cualificado. Las uniones homosexuales no cumplen ni siquiera en sentido analógico remoto las tareas por las cuales el matrimonio y la familia merecen un reconocimiento específico y cualificado. Por el contrario, hay suficientes razones para afirmar que tales uniones son nocivas para el recto desarrollo de la sociedad humana, sobre todo si aumentase su incidencia efectiva en el tejido social.

Kewois dijo...

Hola:

Por un lado yo respeto que la Iglesia Católica decida que la conducta homosexual no es algo aceptable para sus miembros.
Hay religiones que prohíben ciertos alimentos a sus fieles diciendo que en sus libros sagrados tales alimentos son “inmundos” o “abominables”. Dado que no hay un criterio unánime que califique ciertos animales que pueden ser consumidos como alimentos como “abominable” esa restricción solo vale para los seguidores de esa creencia.

Pero acá se intenta legislar para toda una sociedad por lo tanto si bien es válido decir que cierto grupo de personas no aceptan dicho comportamiento y que eso debe ser tenido en cuenta no se si es válido para prohibirlo.

Ya he dado ejemplo de cómo dos personas de un mismo sexo pueden criar a un niño sin que este se vea perjudicado. Por lo tanto una abuela y una tía pueden criar un niño. Una madre sola puede hacerlo. Un padre y un abuelo pueden hacerlo sin que la crianza del niño quede en riesgo, ya que la sociedad no obliga a que todo padre viudo o soltero se case o que dos parientes del mismo sexo se casen para darle al niño el la figura paterna del genero faltante.
Tampoco se dan a los niños en adopción.

Cabe destacar que en caso de abuso o maltrato por parte de los padres el estado SI puede quitarles la custodia y tenencia.

Queda visto que lo que molesta no es la ausencia en la crianza de un padre o una madre sino que dos personas del mismo sexo tengan relaciones sexuales.

Dado que esto es lo que usted contestó me atengo a responder algunos puntos.

>En este sentido es necesario reflexionar ante todo sobre la diferencia entre comportamiento >homosexual como fenómeno privado y el mismo como comportamiento público, legalmente >previsto, aprobado y convertido en una de las instituciones del ordenamiento jurídico.

En realidad la actividad sexual de una pareja pertenece al ámbito privado.
No se va preguntando a los matrimonios heterosexuales si tienen o no relaciones.

Dado que la homosexualidad no es un delito está tácitamente aprobada.

Dejo de lado lo de darle ordenamiento jurídico por ahora.


>El segundo fenómeno no sólo es más grave sino también de alcance más vasto y profundo, >pues podría comportar modificaciones contrarias al bien común de toda la organización >social.

La frase está dicha en condicional. Podría. O no podría. No se. Varias sociedades toleraron y aprobaron la homosexualidad no necesariamente terminaron destruidas todas. En todo caso correspondería entender que peligros traería a la sociedad y si están verificados.

La homosexualidad ya no se considera una enfermedad o patología sexual.

(sigue)

JAIME FUENTES dijo...

Estimado: va abajo la segunda parte de su extenso comentario, porque llegó a mi casilla por fuera del link para publicarlo como tal. Espero encontrar tiempo en estos días para continuar la correspondencia, gracias.


Kewois ha dejado un nuevo comentario en su entrada "MATRIMONIO IGUALITARIO":

(continua)

>La legalización de las uniones homosexuales estaría destinada por lo tanto a causar el >obscurecimiento de la percepción de algunos valores morales fundamentales y la >desvalorización de la institución matrimonial.

Esta legalización en realidad pretende solucionar problemas para situaciones que ocurren actualmente.
Hay parejas de homosexuales que han adoptado niños o los han tenido o los tuvieron de parejas previas. Si el padre adoptante o la madre muere la pareja no puede quedar cuidando al niño que ha estado y está cuidando en este mismo momento.
Se busca que las parejas de las personas homosexuales al casarse adquieran los derechos de herencia y de poder decidir sobre cuestiones o tratamientos médicos.

No todos los homosexuales deciden casarse.
Pero si dos personas han vivido juntas por 10 o 20 años tiene derecho a heredar los bienes o poder decidir su la pareja se somete o no a una intervención quirúrgica.

En algunos países no valen los testamentos sino que hay una prioridad de herencia por parte de la familia. Todo va primero al esposo o esposa luego a los familiares. Si no se casan los familiares directos pueden quitarle los bienes materiales.


>No atribuir el estatus social y jurídico de matrimonio a formas de vida que no son ni pueden >ser matrimoniales

Si la forma es o no matrimonial depende de la pareja. Puede haber parejas heterosexuales que no tengan hijos, que prácticamente no convivan, que sean infieles y no por eso se les anulará el matrimonio a menos que alguno de ellos lo pida.
Una pareja de homosexuales puede estar criando niños, convivir y ser fieles entre si.


>actividades que no representan una contribución significativa o positiva para el desarrollo de >la persona y de la sociedad

Eso me parece que es un atrevimiento de su parte sobre la vida de otras personas.
Como juzga usted que la persona X tiene una actividad que no representa una contribución significativa positiva para su propio desarrollo. La persona le puede decir que se siente que está siendo completamente desarrollada de forma positiva.

A su vez si solo las personas que llevan vidas conde contribuyen positivamente son autorizadas a casarse pues habria que revisar el estatus de una enorme cantidad de matrimonios heterosexuales.



>Las uniones homosexuales no cumplen ni siquiera en sentido analógico remoto las tareas >por las cuales el matrimonio y la familia merecen un reconocimiento específico y cualificado.

Por que?

Por que una pareja de homosexuales que decide adoptar niños y criarlos no cumple la tarea matrimonial y una pareja de heterosexuales casados decide no tener hijos y si cumple????



Ø Por el contrario, hay suficientes razones para afirmar que tales uniones son nocivas para el >recto desarrollo de la sociedad humana, sobre todo si aumentase su incidencia efectiva en el >tejido social.

Donde figuran esas razones?
Cuales son?

Saludos

JAIME FUENTES dijo...

Estimado amigo Kewois: la verdad es que contestar a cada una de sus preguntas, me llevaría un tiempo que no consigo encontrar. No obstante, adjunto una información de prensa que seguramente será de su interés.

François Hollande ha encontrado un hueso duro de roer en la sociedad civil francesa, que se resiste a la ingeniería social del matrimonio homosexual y lo demostró este sábado con multitudinarias manifestaciones en las principales ciudades del país.

La de París congregó a 200.000 personas -contadas por una empresa especializada- que marcharon desde Denfer-Rocherau hasta los Inválidos, a las que se sumaron 27.000 en Lyon, 11.000 en Nantes, cerca de 10.000 en Marsella, cantidades similares en Burdeos o Toulouse... Y entre los participantes, mezcla de edades, religiones e incluso tendencias políticas, con destacadas personalidades de izquierdas como Laurence Tcheng sumándose a la oposición de las familias a su equiparación a efectos legales y de adopción con las uniones del mismo sexo.

De hecho, entre las pancartas y camisetas más vistas en las calles de París se encontraban las que reivindican el derecho de todos los niños a tener un padre y una madre, y por tanto a que se excluya de la adopción a las parejas de gays o lesbianas.

Una de las presencias más notables en la manifestación de París fue la del líder gay Xavier Bongibault, cuya organización, Plus gays sans marriage [Más gays pero sin matrimonio] figuraba entre las convocantes. En las últimas semanas Bongibault ha multiplicado su presencia en los medios de comunicación, rompiendo la uniformidad del discurso del lobby gay. Entrevistado este sábado, afirmó: "Creemos que un niño necesita un padre y una madre para evolucionar correctamente".

Y en otras ocasiones ha expresado de forma más extensa las razones por las que buena parte de los homosexuales no comparten la agenda de quienes se atribuyen su representación.

"Estamos secuestrados por una minoría de activistas sectarios que obligan a callar a la gran mayoría de homosexuales", declaró a finales de septiembre a Le Figaro: "Eso hace imposible pronunciarse contra el matrimonio y la adopción sin temor a ser tratado de reaccionario o de homófobo por los militantes LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales). ¡Lo cual, en mi caso, es parajójico!".

Según Bongibault, es falso que los homosexuales formen un bloque: "No estoy solo al considerar que un niño tiene necesidad de un padre y de una madre, aunque muchos aún vacilan en decirlo en voz alta por temor a perder a muchos amigos", confesaba Xavier.

"Pero la peor humillación y la peor discriminación es privarnos del debate. ¿Puede alguien imaginar sólo por un segundo que otra gran cuestión social pusiese zanjarse así, sin debate?", agrega. En su opinión, la caída libre de Hollande en las encuestas sobre su gestión tiene mucho que ver con las prisas del presidente de la República en cumplir este punto de su programa electoral, mientras ha incumplido ya decenas de otros: "El matrimonio homosexual es una cortina de humo que enmascara su incapacidad para responder a las auténticas urgencias. No somos tontos".

Daniel Iglesias Grèzes dijo...

La doctrina católica sobre el reconocimiento legal de las uniones homosexuales está muy claramente expuesta y desarrollada en el documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) titulado "Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales". Ese documento de la Santa Sede está disponible en esta dirección:

http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20030731_homosexual-unions_sp.html

La tesis principal de ese documento es la siguiente: las uniones homosexuales, por ser un grave mal moral y social, no deben gozar de ningún tipo de reconocimiento legal ni se les debe conceder, en cuanto tales uniones, ninguna clase de derechos. Los derechos de los miembros de esas uniones están fundados en su dignidad de personas. En otras palabras, las personas homosexuales tienen derechos por ser personas, no por ser homosexuales ni por ser miembros de uniones homosexuales. Por ejemplo, sus problemas sucesorios se pueden resolver con base en instrumentos jurídicos genéricos como los testamentos u otros. Ni la homosexualidad puede ser fuente de derechos especiales ni las uniones homosexuales (en cuanto tales) pueden ser sujetos de derechos especiales.

El documento vaticano apoya su tesis en un amplio conjunto de argumentos de orden racional, de orden biológico y antropológico, de orden social y de orden jurídico, además de los argumentos de orden teológico. Vale la pena leer detenidamente el documento completo.