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DESPUÉS DE 110 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

A la vuelta de 110 años, hay un sentir popular, compartido plenamente por el Obispo de Minas, de que ya es hora de ofrecerle a la Virgen un templo
, como expresión de gratitud por sus desvelos de Madre.

jueves, 12 de enero de 2012

EL SEÑOR DE LA JUSTICIA

Habíamos quedado en volver a la imagen del SEÑOR DE LA JUSTICIA, que se venera en el convento de Santo Domingo, en Lima. Quien quiera saber detalles de su historia, pinche aquí. Pero quisiera invitarles, más bien, a hacer un rato de oración, mirándola y siguiendo los pasos tradicionales de la "Lectio divina": 1) Lectura: ¿qué dice la imagen? 2) Meditación: ¿qué me dice a mí? 3) Oración: ¿qué me hace decirle a Dios? 4) Contemplación: ¿a qué conversión me invita? Naturalmente, este rato de oración está abierto a lo que cada uno de ustedes quiera aportar: nos enriqueceremos mutuamente.

1. Jesús está sentado en un trono de plata. Vestido de blanco y oro, colores propios de la realeza: es Cristo Rey y "está sentado a la derecha del Padre". Es la suya una actitud majestuosa; en su muñeca izquierda, el cordón real. Pero... ¡su corona de Rey es de espinas! Por su frente corren leves hilos de sangre, recuerdo de lo que sufrió. (¿O de lo que sufre?)

2. Me impresiona el rostro de Cristo Rey. Me mira con ojos por completo abiertos, que atraviesan todos los pliegues del alma. "Yo soy la Verdad". Ante esa mirada suya no hay lugar para el engaño, ni para el disimulo, ni para la disculpa... Su boca está abierta: ¡Él tiene derecho a juzgarme! Me está diciendo la verdad sobre mí mismo: mis actos libres, mis omisiones, mis pensamientos...

3. Ahora, porque Él conoce mi verdadera verdad, sólo me siento capaz de apelar a su misericordia: ¡Señor, ten misericordia de mí!.

4. "Ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos". Tengo que recordarlo a todos: Él es el Señor de la Justicia. Tengo que recordarlo a quienes viven como si Dios no existiera; a quienes hacen las leyes; a quienes desconocen que en Él se conjugan, misteriosamente, la misericordia y la justicia. Tengo que ser el "primer contemplador de su rostro", como pedía el Beato Juan Pablo II. Tengo que dedicar tiempo a esta tarea de Amor. Tengo que... Quiero que...