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DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


jueves, 24 de diciembre de 2009

¡FELIZ NAVIDAD!

Quiero desear a todos una Muy Feliz Navidad, y pienso que nada ilustra mejor mi augurio como esta foto, que tiene historia.
Gustavo y Lucía, y sus 10 hijos, son uruguayos y viven en California desde el año 2003. Los conocí cuando ya habían venido al mundo Gustavo José (el mayor, de barba, en el centro, 24 años, ya arquitecto), Lucía María (22, a la derecha de su hermano, remera a rayas, casi economista), Francisco José (20, primero de la izquierda en la foto, 2º de ingeniería) y Felipe José (19, camisa negra y corbata, en el otro extremo, primer año de facultad).
Gustavo padre, cuando era menos joven (hoy tiene 54), jugaba al fútbol como Forlán, por poner un ejemplo, y dudó seriamente entre dedicarse al deporte profesional o estudiar arquitectura. Eligió arquitectura, una lástima… Una lástima económicamente hablando, pero fue, por su origen y por lo que vino después, una excelente elección.
El motivo fue Lucía, que es arquitecta de raza y una madre fuera de serie. La primera vez que fui a la casa que alquilaban en Bulevar Artigas, Lucía estaba embarazada, claro, esperando a Mateo José (a la izquierda de Gustavo José, 18 años). ¿Se puede estudiar un plano, atender a un niño (Felipe) que llama a la mamá para no sé qué, sacar al perro que juega con Felipe, hablar por teléfono, y seguir la conversación con el amigo de su esposo al que acaba de conocer? Lucía podía hacerlo, doy fe, como lo más natural del mundo.
Dos años después de Mateo José llegó Inés María (está entre Mateo y Felipe) y un año más tarde Rosario María (en la otra punta, de lentes). Gustavo y Lucía seguían, como es de imaginar, trabajando duro, muy duro. Pero el trabajo empezaba a escasear.
En 1996 llegó Josefina María (abajo del barbudo, con lentes y con pinta de intelectual) y en el 98 José Pedro (alias Pepito), que a juzgar por su cara –a la derecha del padre- tendrá buen futuro en China.
A estas alturas del partido, la situación se hizo crítica. No recuerdo la fecha exacta, pero sí que debieron mudarse… ¿Adónde ir un matrimonio con 10 hijos (María del Pilar, a la izquierda de su madre, nació en el 99)? ¿Quién puede recibirlos? Sólo una madre, Susy, como la de Lucía podía hacerlo, y allá fueron.
Desde bastantes años atrás, Susy vivía en una casa confortable, cerca del Parque Batlle. Tres habitaciones, un escritorio en el que su marido, ya fallecido, pasaba ratos leyendo… Era confortable, sí, hasta que, de la noche a la mañana, fue invadida por 10 bocas de niños, por 10 gritos a la vez, por 10 fantásticas promesas de futuro…
Llegó el momento de tomar una decisión muy difícil: en octubre de 2001, Gustavo y Lucía partieron a los Estados Unidos… a ver si encontraban algún horizonte. Los chicos se quedaron en casa de Susy…
Durante tres semanas intentaron hacer contactos, hasta que Lucía se volvió a Montevideo. Gustavo se quedó allá, con su inglés a cuestas, tratando de que algún contacto hiciera chispa.
A quien confía en Él, Dios no lo deja nunca. Pasaron la Navidad… rezando, como es bien natural y sobrenatural, y pidiéndole a la Sagrada Familia que pudieran reunirse pronto.
En mayo del 2002, enterada Lucía de que la embajada norteamericana hacía el sorteo de codiciadas Green Cards que te permiten entrar y salir de USA y trabajar, intensificó sus rezos pidiéndole a san Josemaría, junto con los chicos, que les hiciera ese gran favor.
¿Se han fijado que los 10 hijos tienen a María y José como patronos? Bueno, el sorteo los favoreció a todos, aunque usted no lo crea... En febrero de 2003 levantaron vuelo, y recibieron la preciosa sorpresa de que en USA, por ser una familia numerosa, sólo reciben facilidades a granel para estudiar: becas, descuentos... ¡Cuánto por hacer en estos lares!
Recomiendo mirar despacio la foto… ¿Verdad que, empezando por los padres, todos están diciendo a gritos, con su mirada, ¡¡FELIZ NAVIDAD!!?...

4 comentarios:

Carlos Fuentes dijo...

Genial el texto y la foto.
FELICIDADES.
CM

Anonymous dijo...

Qué buena idea Don Jaime!

Iban a un cierto colegio de Montevideo dónde Lucía me dijo que era de los pocos sitios en que la felicitaban cada vez que quedaba embarazada.

Antiguos alumnos de Irefa, por otra parte. De los que promovieron con 12, por supuesto. Y sin copiar.

Felicidades a estos genios.

Helenita Urioste dijo...

Gustavo y Lucia,, que divina familia !!! Los felicito!!! Uds estan cada vez mas jovenes y los chicos divinos,,,
Espero verlos pronto
Les mando un beso enorme
Helenita

Amig@mi@ dijo...

Me enganché, le dije a Marga que no leería en este momento más, pero que volvería más despacio, y ahora no puedo irme... :(
Le/te recomiendo un blog amigo que creo te/le gustará MUCHO.
Este mundo es más pañuelo aún, que el mundo real.
Un saludo lo más afectuoso posible
MONTSE
Hoy quizás, no, pero mañana sí se podrá sacar un rato para hacer una visita al 5º B de los Roa
http://luisroa.blogspot.com/