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DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


viernes, 11 de diciembre de 2009

DESDE 1531... Y DESDE HACE 30 AÑOS

Fiesta grande en toda América. Y sería dolorosa ingratitud para con la Virgen de Guadalupe, pasar por alto que hace 30 años el Papa Juan Pablo II le confió a cada uno de nuestros pueblos latinoamericanos. Y sería además injusto no caer en la cuenta, de que cada uno de ellos tiene para con la Virgen una devoción de hijos que la quieren mucho, mucho, que es pura correspondencia al amor que Ella nos da.

Aquel 27 de enero de 1979, en México, junto con los representantes de los obispos de Latinoamérica, entre otras cosas preciosas el Papa, mirando a la imagen milagrosa, le dirigió a Nuestra Señora una catarata de ruegos:

"¡Oh, Madre! Ayúdanos a ser fieles dispensadores de los grandes misterios de Dios. Ayúdanos a enseñar la verdad que tu Hijo ha anunciado y a extender el amor, que es el primer mandamiento y el primer fruto del Espíritu Santo. Ayúdanos a confirmar a nuestros hermanoss en la fe, ayúdanos a despertar la esperanza en la vida eterna. Ayúdanos a guardar los grandes tesoros encerrados en las almas del Pueblo de Dios que nos ha sido encomendado".

Después, Juan Pablo II puso la Iglesia en sus manos: "Te ofrecemos la Iglesia de México y de todo el Continente. Te la ofrecemos como propiedad tuya. Tú, que has entrado tan adentro en los corazones de los fieles a través de la señal de tu presencia, que es tu imagen en el Santuario de Guadalupe, vive como en tu casa en estos corazones, también en el futuro. Sé una de casa en nuestras familias, en nuestras parroquias, misiones, diócesis y en todos los pueblos".

Han pasado tres décadas y en toda América estamos en tiempo de misión: con la Madre todo es todo más fácil.

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