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DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


viernes, 26 de junio de 2009

HACERLE ECO

Yo conocí y traté y quise y quiero con toda el alma, a este sacerdote santo, san Josemaría Escrivá de Balaguer, cuya fiesta celebra hoy la Iglesia. Lo conocí en 1964 y estuve cerca suyo (durante dos años, muy cerca, viviendo con él en Roma) hasta 10 años después, cuando en Buenos Aires aseguraba que volvería a Argentina después de venir al Uruguay. El plan de Dios fue otro y, un año más tarde, se iba al Cielo el 26 de junio de 1975, su "dies natalis", su fiesta, fiesta hoy de la Iglesia entera.
De entre mil recuerdos, me golpea dulce y fuertemente su apasionada insistencia en la necesidad de frecuentar "el sacramento de la misericordia divina": ¡a grito pelado lo pregonaba en Argentina, en Brasil, en Chile, en Perú, en Ecuador..., en todos los sitios!: "¡a confesar, a confesar!", pedía a voces: "¡Si en estas tres semanas que he estado en Argentina, tres personas se han acercado a Cristo por medio de la Confesión, yo no he perdido el tiempo!"...

Escucho hoy a Benedicto XVI, "il dolce Cristo in terra", como le llamaba recogiendo el decir de santa Catalina de Siena, pidiéndonos a los sacerdotes que encontremos el tiempo para estar en el confesonario y dedicarnos a ese ministerio en el que nadie puede sustituirnos... Le pido a san Josemaría, sacerdote secular que amaba con amor de predilección a todos los sacerdotes seculares del mundo, que sepamos hacerle eco eficaz.

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