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DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


lunes, 24 de noviembre de 2008

EL GRAN DESAFIO

El veto del Presidente Vázquez constituye un triunfo y, al mismo tiempo, un gran desafío.

Más allá de eclesiásticos y políticos, ha sido un triunfo de la verdad, tal como la definió Antonio Machado: “la verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés”.

La carta del Presidente a la Asamblea General, en la que expuso los motivos por los cuales vetaba la ley, tiene ese sello desde el principio hasta el fin. Arranca de un principio que, por verdadero, es indiscutible: “el aborto es un mal social”. Lo es tanto y más que el robo; tanto y más que la violencia doméstica; tanto y más que el abuso sexual y la rapiña y el homicidio. Legalizar el aborto, como se pretendía, ¿es el camino para superar este mal?

El Presidente recurre a datos de la experiencia: en países como Estados Unidos y España, que lo legalizaron, lejos de disminuir el número de abortos, el mal social se ha convertido en costumbre. En otras palabras: el remedio ha sido peor que la enfermedad. ¿Entonces?

Entonces habrá que aceptar humildemente la verdad y buscar por caminos que estén “de acuerdo con la idiosincrasia de nuestro pueblo” - idiosincrasia que nos mueve a venerar y proteger a la mujer que va a ser madre- cómo erradicar, o al menos disminuir, el mal social que es el aborto.



El veto presidencial, más allá de éxitos o derrotas ideológicas, es también un formidable desafío para pensar, en términos de grandeza y de amor, cómo proteger la vida que está por nacer. Se trata de una apuesta que llevará al Uruguay a ocupar un sitio de honor en el mundo. El Presidente movió la pelota y hay que ganar este partido.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

LAS RAZONES DEL PRESIDENTE

Copio la carta en la que el Presidente Vázquez fundamenta su veto a la ley que despenalizaba el aborto.


Montevideo, 14 de noviembre de 2008
Señor Presidente de la Asamblea General:
El Poder Ejecutivo se dirige a ese Cuerpo en ejercicio de las facultades que le confiere el artículo 137 y siguientes de la Constitución de la República a los efectos de observar los Capítulos II, III y IV, artículos 7 a 20, del proyecto de ley por el que se establecen normas relacionadas con la salud sexual y reproductiva sancionado por el Poder Legislativo.
Se observan en forma total por razones de constitucionalidad y conveniencia las citadas disposiciones por los fundamentos que se exponen a continuación.
Hay consenso en que el aborto es un mal social que hay que evitar. Sin embargo, en los países en que se ha liberalizado el aborto, éstos han aumentado. En los Estados Unidos, en los primeros diez años, se triplicó, y la cifra se mantiene: la costumbre se instaló. Lo mismo sucedió en España.
La legislación no puede desconocer la realidad de la existencia de vida humana en su etapa de gestación, tal como de manera evidente lo revela la ciencia. La biología ha evolucionado mucho. Descubrimientos revolucionarios, como la fecundación in vitro y el ADN con la secuenciación del genoma humano, dejan en evidencia que desde el momento de la concepción hay allí una vida humana nueva, un nuevo ser. Tanto es así que en los modernos sistemas jurídicos -incluido el nuestro- el ADN se ha transformado en la "prueba reina" para determinar la identidad de las personas, independientemente de su edad, incluso en hipótesis de devastación, o sea cuando prácticamente ya no queda nada del ser humano, aun luego de mucho tiempo.
El verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados. Por eso se debe proteger más a los más débiles. Porque el criterio no es ya el valor del sujeto en función de los afectos que suscita en los demás, o de la utilidad que presta, sino el valor que resulta de su mera existencia.
Esta ley afecta el orden constitucional (artículos 7º, 8º, 36º, 40º, 41º, 42º, 44º, 72º y 332º) y compromisos asumidos por nuestro país en tratados internacionales, entre otros el Pacto de San José de Costa Rica, aprobado por la Ley Nº 15.737 del 8 de marzo de 1985 y la Convención Sobre los Derechos del Niño aprobada por la Ley Nº 16.137 del 28 de setiembre de 1990.
En efecto, disposiciones como el artículo 42 de nuestra Carta, que obliga expresamente a proteger a la maternidad, y el Pacto de San José de Costa Rica -convertido además en ley interna como manera de reafirmar su adhesión a la protección y vigencia de los derechos humanos- contiene disposiciones expresas, como su artículo 2º y su artículo 4º, que obligan a nuestro país a proteger la vida del ser humano desde su concepción. Además, le otorgan el estatus de persona.
Si bien una ley puede ser derogada por otra ley, no sucede lo mismo con los tratados internacionales, que no pueden ser derogados por una ley interna posterior. Si Uruguay quiere seguir una línea jurídico-política diferente a la que establece la Convención Americana de Derechos Humanos, debería denunciar la mencionada Convención (Art. 78 de la referida Convención).
Por otra parte, al regular la objeción de conciencia de manera deficiente, el proyecto aprobado genera una fuente de discriminación injusta hacia aquellos médicos que entienden que su conciencia les impide realizar abortos, y tampoco permite ejercer la libertad de conciencia de quien cambia de opinión y decide no realizarlos más.
Nuestra Constitución sólo reconoce desigualdades ante la ley cuando se fundan en los talentos y virtudes de las personas. Aquí, además, no se respeta la libertad de pensamiento de un ámbito por demás profundo e íntimo.
Este texto también afecta la libertad de empresa y de asociación, cuando impone a instituciones médicas con estatutos aprobados según nuestra legislación, y que vienen funcionando desde hace más de cien años en algún caso, a realizar abortos, contrariando expresamente sus principios fundacionales.
El proyecto, además, califica erróneamente y de manera forzada, contra el sentido común, el aborto como acto médico, desconociendo declaraciones internacionales como las de Helsinki y Tokyo, que han sido asumidas en el ámbito del Mercosur, que vienen siendo objeto de internalización expresa en nuestro país desde 1996 y que son reflejo de los principios de la medicina hipocrática que caracterizan al médico por actuar a favor de la vida y de la integridad física.
De acuerdo a la idiosincrasia de nuestro pueblo, es más adecuado buscar una solución basada en la solidaridad que permita promocionar a la mujer y a su criatura, otorgándole la libertad de poder optar por otras vías y, de esta forma, salvar a los dos.
Es menester atacar las verdaderas causas del aborto en nuestro país y que surgen de nuestra realidad socio-económica. Existe un gran número de mujeres, particularmente de los sectores más carenciados, que soportan la carga del hogar solas. Para ello, hay que rodear a la mujer desamparada de la indispensable protección solidaria, en vez de facilitarle el aborto.
El Poder Ejecutivo saluda a ese Cuerpo con su mayor consideración,
Dr. Tabaré Vázquez
Presidente de la República

lunes, 17 de noviembre de 2008

CARTA SOBRE EL ABORTO

El Presidente se portó como un hombre de palabra y el viernes 13 de noviembre vetó la ley que despenalizaba el aborto. Un día antes, el semanario Búsqueda publicó esta carta que le mandé.

El proyecto de ley de “Defensa de la salud sexual y reproductiva” es, en primer lugar, un engañapichangas que, usando expresiones como la de su título, esconde esta siniestra realidad: los médicos ginecólogos uruguayos, si no presentan una objeción de conciencia, se convertirán en verdugos de bebés.

Esta es la pura y estremecedora verdad. La ley que aprobaron los diputados por un voto, habilitará a los médicos a cometer el más grave de los infanticidios. ¿Lo van a permitir?

La ley que permitirá el aborto es, en segundo lugar, una manifestación exacta de la ideología anti vida que promueven desde hace décadas organizaciones como la Federación Internacional para la Planificación Familiar (IPPF), que está financiada, entre otras, por las Fundaciones Ford y Rockefeller. ¿Cómo se explica la cooperación de un gobierno progresista con el más odioso imperialismo yanqui, que pretende limitar los nacimientos a cualquier precio?
La ideología anti vida es un proyecto cultural mundial que, enarbolando la bandera de la libertad de la mujer, está pulverizando las bases mismas de la sociedad, al negarle al más indefenso de los seres humanos su sacrosanto derecho a vivir.


Desde los fundadores de nuestra patria hasta hoy, Uruguay ha ido atesorando un valioso patrimonio de cultura cívica, basada en la familia y en la defensa de los derechos humanos. El proyecto de ley que ahora se pretende aprobar constituye una violación flagrante de ese tesoro de humanidad y fraternidad que es orgullo de nuestro ser nacional. Con toda razón, hace años, Daniel Viglietti compuso aquel “Gurisito mío” que cantaban Marga y Betty: “Niño, mi niño, vendrás en primavera, te traeré; gurisito mío, lugar de madreselva te daré. Y aunque nazcas pobre te traigo también. Se precisan niños para amanecer”. ¿Qué ha pasado en Uruguay, para que ahora no queramos que nazcan los niños?

En repetidas ocasiones el Presidente Vázquez ha asegurado su veto a este desgraciado proyecto. Lo mueve a hacerlo la evidencia científica de que la vida humana comienza en la concepción y, en consecuencia, debe ser protegida con el mayor empeño. La decisión del Presidente es valiente y políticamente incorrecta. Pero es la que corresponde: porque se ajusta a la verdad.

En uno de sus poemas, Mario Benedetti escribió: “Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó”. Nuestros legisladores aún están a tiempo, si rectifican, de escribir en nuestra historia una página de sabiduría.

lunes, 3 de noviembre de 2008

UNA BOMBA EN EL CAMPUS

Ayer publiqué en EL OBSERVADOR esta nota. La reproduzco en la serie del viaje a Lourdes porque mi breve estadía en Pamplona fue de paso hacia ese destino.


Hace apenas dos meses estuve en Pamplona, en el campus de la Universidad de Navarra, donde el otro día la ETA explotó una bomba de locura. Estuve muy pocas horas, apenas las suficientes para charlar un rato, al caer la tarde, con dos matrimonios uruguayos que están allá haciendo sus doctorados: Miguel y Verónica (y Guadalupe, de meses), y con Martín y Lucía (con Martín Jr., chiquito también).
Después de más de veinte años que no iba a Pamplona, tenía unas ganas locas de pisar el campus de la universidad. La mañana siguiente empecé por donde debía y fui a saludar a la Virgen en su casa, que es una ermita. Era lo que hacía cuando era estudiante.
La Virgen del campus es un regalo de San Josemaría Escrivá de Balaguer a la Universidad de Navarra. Fue bendecida en Roma por el papa Pablo VI y llegó a la ermita el 8 de diciembre de 1966, hace más de cuarenta años, me parece mentira.
Desde entonces hasta hoy, por la ermita desfilan continuamente alumnos, profesores y empleados de la universidad. Pasan y rezan, es decir, le piden cosas a la Virgen, le agradecen favores, la invocan, le dicen un piropo. Creo que una cosa importante que se aprende en la Universidad de Navarra es a querer a la Madre del Amor Hermoso, que es la advocación de la imagen del campus. Así, al menos, me ocurrió a mí durante mi estadía en Pamplona.

Hace dos meses, decía, fui primero a saludarla. Después enfilé hacia el campus. Me pareció un sueño: verde, muy verde, cuajado de flores y con árboles enormes que había conocido recién plantados: sequoias, abedules, hayas…
Aunque faltaban unas semanas para empezar el curso, me crucé con no pocos estudiantes y profesores. Pasé por el Colegio Mayor Belagua, donde viví tres años, y seguí por detrás del Edificio Central hacia la Biblioteca, enorme construcción que alberga más de un millón de libros y donde estudian centenares de investigadores y alumnos. En el estacionamiento que hay entre los dos edificios había muchos autos.
Por un poco de nostalgia entré un momento en la Facultad de Comunicación, en la que me gradué. Me chocó, de entrada, que el bedel me pidiera identificación… Le expliqué que cuarenta años atrás yo había sido alumno… Pude pasar. Los tiempos han cambiado, pensé, y es lógico el control: cinco ataques ha sufrido la Universidad por parte de la ETA, hay que vigilar, qué lástima.
Hace unos días, como se sabe, llegó el sexto atentado. Razonablemente, debió terminar en la tragedia de un montón de estudiantes muertos. El coche bomba fue colocado allí, en ese estacionamiento por el que circulan miles de jóvenes todos los días, que en un instante se convirtió en un infierno. Pero, asombrosamente, no hubo ni siquiera un herido grave.
Al día siguiente del atentado, la ermita se llenó de flores, de oraciones y de cantos, en una expresión de inmensa gratitud a la Virgen. Escuché por la radio a un estudiante ecuatoriano que decía: - Fue la Virgen, que nos cuidó. ¡Si no fuera por ella!...
Pensé en Miguel y su esposa, y en Guadalupe; en Martín y su hijo tocayo, y en lo que Lucía, riéndose, había dicho aquella tarde. Hablando de su situación, que es también la de otros como ellos, resumió:
-Somos matrimonios jóvenes, con hijos y doctorandos… y no tenemos un mango!
Tienen a la Virgen en el campus: salen ganando.