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DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


domingo, 27 de julio de 2008

DE NIÑOS Y DE ÁNGELES

Hace un mes y poco llegaron, ¡por fin!, los tan deseados niños a la familia de Pancho y Patricia: los varones, quiero decir, porque ya habían tenido cinco niñas. Llegaron en plural y los bautizó el mismo Pancho en el sanatorio, porque se adelantaron al llegar: a uno le pusieron Francisco, como el padre, y al otro Nicolás.

Pasaron de la madre a la incubadora del centro de tratamiento intensivo, acompañados por las oraciones de sus hermanitas y de muchas personas (la bisabuela Sara, la primera). Las primeras semanas transcurrieron de susto en susto, como es de imaginar, superados con la evidente ayuda de Dios. Y fue Patricia, la madre, quien notó algo en Francisco -chiquitito, pesó poquito más de 900 gramos- que ni los médicos habían notado; algo en sus manitos -¡benditas madres!- que le hizo sospechar... -No, le dijeron los doctores, es imposible darse cuenta ahora. Patricia insistió en que le hicieran los exámenes -durante el embarazo no había querido saber nada de exámenes de esos-y lo consiguió, claro. No hay duda posible: Francisco es un niño con el síndrome de Down. Al mail que les envié cuando lo supe, Patricia me contestó esto:


Pasan los días y estamos más convencidos que Panchito es nuestra alegría y nuestro gran tesoro. Es nuestro lindo esquimal (los ojitos alargados por voluntad de Dios), morenito (igual a su papá, mamá y hermanas) y gorrito de lana (para que no pierda ni un gramo regulando la temperatura de su cuerpo). Se nota que es diferente y que es feliz.

Estos días pensamos mucho cómo decirle la noticia a las hermanas. Después de consultar y rezar ayer hablamos. Les dijimos que Panchito había elegido esta familia, con tantas hermanas que le darán cariño y un hermano mellizo que será su compañero de travesuras.

Pancho y yo sabemos que si nos hubieran dado la posibilidad de elegir, nos habría faltado valentía para optar por un hijo con capacidades limitadas. Por eso intervino la mano de Dios y nos mandó esta caricia. Nos sentimos queridos y privilegiados por Dios.


Ayer, cuando volvía de Paysandú, le conté todo esto a una médico pediatra con la que coincidí. A su vez, ella hizo el relato de un niño que nació con parálisis cerebral, aparentemente sin posibilidades de sobrevivir. El niño tiene ahora 4 años, y hace poco su madre le dijo a la doctora: Dios le da a cada uno un ángel para que lo cuide; a nosotros nos dio un ángel para que lo cuidemos. Uno, ¿qué más va a decir?... Que me parece que también hay otros ángeles: son las madres de estos niños.




9 comentarios:

Anónimo dijo...

Es conmovedor saber que Dios elige especialmente a niños como panchito para manifestar su Reino aquí, entre nosotros, y en el día a día. ¿Cómo transmitir esto a las madres que quieren abortar? De momento, seguiré rezando por eso.

Un saludo, y que estés muy bien.

Natalia P.

Minerva dijo...

Se me puso la piel de gallina. Creer en Dios es lo que hace la diferencia en estos casos. No todo el mundo lo siente y entiende de esa forma. Un beso grande para la familia de Patricia. Voy a rezar por ellos.

Emma dijo...

Patricia, su marido y toda su familia merecen la admiración del resto del mundo, al igual que las otras familias con esos angelitos para que los cuiden. El relato me conmovió mucho. Su familia tiene la suerte de sentirse especial y querida por Dios.

eresfea dijo...

Gracias.

Jav·E dijo...

felicidades

Jota Efe dijo...

Gracias a todos -a los que escriben comentarios y a quienes los hacen de palabra- vamos sembrando ejemplos -¡viva Patricia, viva Pancho!- de entereza, de fe, de coraje..., de todo eso que nuestro Zorrilla de San Martín quiso esculpir en su escudo familiar: "Velar se debe la vida/de tal suerte que viva quede en la muerte".

Jose Bonasso dijo...

Realmente me emocionò muchisimoooooo. Concozco a los padres y aunque recien ahora me entero (por estar a la distancia) les mando un beso enorme y desde ya que empiezo a rezar por toda esa familia tan linda que tuve el gustaso de tener a unas cuantas de las niñas de alumnas.
Jose

Anónimo dijo...

Bendiciones para esta familia tan especial. No los conozco ni me conocen, vivo muy, muy lejos pero los llevo en mis oraciones.
Gracias Padre por su blog!

alicia dijo...

Hace poco tiempo conocí a Patricia y a través de ellas a sus " cachorritos", hablaba de ellos con tanta dicha y ternura . En ese momento Panchito estaba cursando un cuadro respiratorio y la preocupación era notoria en cada una de sus palabras. Gracias a Dios, salió adelante una vez más.
Ayer tuve presente a Patricia muchas veces, porque conocí a una mamá que tiene 2 hijos con sindrome de Down. Lucía de 3 años y ahora Agustín de 2 meses. Me contó en una larga conversación que tuvimos , que cuando sospechó el embarazo , decidió esperar para consultar, no de inconciente, sino porque sabia que le iban a ofrecer hacerse una punción de vellosidades y no quería ni pensar en ello.
En ese momento sacó una foto de su niña, vestida con el delantal escolar , sonriente, en su primer día de clase....realmente preciosa . La escuché en silencio , atentamente y entonces me dijo: " Dios nos envió a este angelito, porque cuidamos muy bien de la primera. Si El lo dispuso ¿ como no íbamos a quererlo?". Sin duda , otro testimonio de amor a Dios que nos enriquece, emociona, reconforta.
Abracemos en un abrazo enorme , imaginario, sincero y cálido a estos niños y sus familas. Pidamos a Dios que en su inmenso amor, los proteja, los ayude a salir adelante.