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DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


miércoles, 12 de marzo de 2008

ORACIÓN POR EL EX-PRESIDENTE


"Recemos por los judíos. Que Dios Nuestro Señor ilumine sus corazones para que reconozcan a Jesucristo, Salvador de todos los hombres. Dios, Omnipotente y Eterno, tú que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, concede, propicio, que, entrando la plenitud de los pueblos en tu Iglesia, todo Israel sea salvado".

Esta es la oración, aprobada por el Papa, para que la recen el Viernes Santo los sacerdotes que celebren el Triduo Pascual según el Misal de 1962. Al ex-Presidente de la República, Julio M. Sanguinetti, le ha escandalizado semejante petición: en El País de Madrid escribió: "cuando la Iglesia católica, tan parsimoniosa siempre, sale a intentar la salvación de los judíos y de Israel todo, proponiéndose sacarlos del mundo del error en que viven, es obvio que está reinstalando en la picota a ese perseguido pueblo y de alguna manera volviendo a condenarlo. ¿Por qué no se hace lo mismo con los musulmanes o con nosotros los agnósticos liberales, que hoy podríamos debatir el tema al amparo de las garantías que nuestra filosofía logró arrancar a los absolutismos?".
Para mí, es obvio que los prejuicios anti-Iglesia ciegan al ex-presidente: lo que subrayé en negrita habla por sí solo: él, que es tan tolerante, en una oración quiere ver una cruzada.

Pero, en realidad, lo que más conmueve es que nos pida a los católicos que no lo olvidemos en la oración. Quisiera tranquilizarlo: el Viernes Santo, además de rezar "Por los que no creen en Cristo" (aquí están, entre otros, los musulmanes), pediremos también "Por los que no creen en Dios", agnósticos liberales todos, sin excepción ninguna.

4 comentarios:

eresfea dijo...

¿Qué futuro político tiene Sanguinetti? Comprendo que la oración por Sanguinetti es una oración fúnebre.

Anónimo dijo...

El Sangui no tuvo en cuenta que es una reformulación para la misa celebrada en forma extraordinaria, a la que asistirán un ínfimo número de católicos, por propia elección. No hay que sacar las cosas de contexto... Eso es retórica sofista.
Jorge

tierrapurpurea dijo...

Lo que menos me gusta es ese afán de decir cosas que queda bien decir y donde está bien decirlas. Es lo que hizo Sanguinetti en El País de Madrid. No me gusta.

Daniel Iglesias dijo...

Es inaceptable que alguien que se presenta como paladín de la libertad y la tolerancia pretende negar a los católicos el derecho a dirigirse a Dios, en sus propias celebraciones litúrgicas, de un modo conforme a la propia fe.

Por otra parte, algunas de las reacciones suscitadas por esta nueva oración por los judíos me llevan a pensar que para algunos la condición de posibilidad del diálogo interreligioso es la apostasía. Un obvio absurdo, porque en esas condiciones el "cristiano dialogante" ya no sería un cristiano.

En casos menos extremos, otros sedicentes tolerantes sólo toleran a los católicos si no se manifiestan como tales. Me parece una muy pobre forma de tolerancia.

¡Muy bien por el blog!

Un abrazo de
Daniel Iglesias