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DESPUÉS DE 110 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

A la vuelta de 110 años, hay un sentir popular, compartido plenamente por el Obispo de Minas, de que ya es hora de ofrecerle a la Virgen un templo
, como expresión de gratitud por sus desvelos de Madre.

sábado, 27 de junio de 2015

DE MUSULMANES SIN REGISTRO CIVIL



El jueves pasado, el periodista Raúl Ronzoni publicó en el semanario Búsqueda una nota titulada La Cruz, el Islam y los disidentes, en la que comenta mi post del 15 de junio, Musulmanes sin Registro, ¿por qué? De aquí esta carta.

Estimado amigo Ronzoni:

le agradezco que se haya ocupado de mí en su columna en Búsqueda. En primer lugar, por advertirme que cometí un error al transcribir el art. 84 del Código Civil; es una prueba más de su reconocido prestigio como periodista judicial.

En segundo lugar porque, como usted señala con razón, el reconocimiento civil de los matrimonios religiosos es un tema que trasciende lo periodístico. Me pregunto si es razonable, en el siglo XXI, la vigencia de una norma emanada en tiempos del dictador Máximo Santos.
Pienso que su distinción entre "comuniones residentes y disidentes" es interesante y debería ser aclarada por los expertos. Pienso, no obstante, que esa distinción no da respuesta al motivo central de mi post: “¿Por qué yo, obispo católico, marcho preso si bendigo la boda de una pareja que no ha pasado por el Registro, y en el caso que nos ocupa se ha celebrado con bombos y platillos la comisión de un delito? ¿Por qué esta discriminación?". 
Si el ministro musulmán que casó a la pareja cometió o no un delito, a ver si lo aclara alguien con autoridad. (En todo caso, amigo Ronzoni, reconozca que se pasó al afirmar que yo pedí “la condena penal de un "colega" de otra fe religiosa”). 
Por último, quede claro cómo abrí mi post sobre la boda que comentamos: A la pareja de musulmanes que se casaron en Montevideo hace un par de semanas, así como a los otros ex-prisioneros de Guantánamo que están en lista de espera, les deseo muy de veras que sean felices y que Dios los bendiga con muchos hijos.
Un cordial saludo,
+ Jaime Fuentes

Presidente de la Comisión de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Conferencia Episcopal Uruguaya

miércoles, 17 de junio de 2015

APURO TUVO LA MUERTE

        Esta mañana falleció en Madrid el Padre Pancho, como todos lo llamaban. Nadie esperaba que la enfermedad sería tan ejecutiva. Nos había llegado que iban a operarlo, que después le harían quimioterapia…

           La noticia de la muerte de Pancho me ha llegado al alma. El año pasado, en Madrid, hablé con él por teléfono: una conversación breve, en que noté que esquivaba el tema de su salud.

 El año anterior, en cambio, tomando un café en un barcito de la calle Mayor, me contó con detalle los problemas de salud que tenía, aunque el relato importante estuvo centrado en sus ocupaciones sacerdotales.



          Estaba contento, muy contento, trabajando como capellán de un hospital. Los enfermos lo querían mucho, me dijo. Le aseguré que así correspondían al cariño que él les daba: porque Pancho era un sacerdote que sabía querer.

        Salimos del bar y enfilamos hacia la Puerta del Sol. Apenas habíamos caminado cien metros y estaba jadeando… - Sí, ya ves… Pero en cuanto llegue a casa tomo la medicación y se me pasa.

     Pancho quería volver a Uruguay: estoy seguro de que se daba cuenta, aunque lo disimulaba, que no le quedaba mucho tiempo.  

Cuando fue ordenado sacerdote, el Padre Pancho fue consagrado “sacerdote para siempre”. Y además de ser un enfermo que atendía a los enfermos, ejercitaba su sacerdocio escribiendo semanalmente una homilía que enviaba a sus amigos. Tuvo un gran corazón sacerdotal.

La noticia de su muerte me llegó al alma: vivo en la casa en la que él vivió durante cinco años, desde 2005 hasta 2009. Después pasaron cosas de las que nunca hablamos, para qué, ni de las que nunca oí críticas aquí. Los minuanos vivieron con él aquello que describe Camino: “Como los hijos buenos de Noé, cubre con la capa de la caridad las miserias que veas en tu padre, el sacerdote”. (Noé se había emborrachado. Sus hijos lo vieron durmiendo la mona vestido de Adán y, sin mirarlo siquiera, lo taparon con un manto).

Pancho ha ido al encuentro del Señor a los 71 años. Y entiendo el apuro que tenía la muerte en llevárselo esta madrugada, como antes de tiempo para nosotros y en el momento exacto, en realidad: porque un 17 de  junio de 1972, Monseñor Francisco Barbosa, Obispo emérito de Minas, fue ordenado sacerdote para siempre, para siempre. Descanse en paz.


            

lunes, 15 de junio de 2015

MUSULMANES SIN REGISTRO. ¿POR QUÉ?

      A la pareja de musulmanes que se casaron en Montevideo hace un par de semanas, así como a los otros ex-prisioneros de Guantánamo que están en lista de espera, les deseo muy de veras que sean felices y que Dios los bendiga con muchos hijos.

     PERO: quisiera que alguien explique cómo es la cosa.

  En nuestro Código Civil, el artículo 83 declara: El matrimonio civil es obligatorio en todo el territorio del Estado, no reconociéndose, a partir del 21 de julio de 1885, otro legítimo que el celebrado con arreglo a este capítulo, y con sujeción a las disposiciones establecidas en las leyes de Registro del Estado Civil  y su reglamentación”.

     Y el artículo siguiente:“Efectuado el matrimonio civil … los contrayentes podrán solicitar... la ceremonia religiosa de la Iglesia a que pertenezcan, pero ningún ministro de la Iglesia Católica o pastor de las diferentes comuniones residentes en el país, podrá proceder a las bendiciones nupciales sin que se le haya hecho constar la celebración del matrimonio civil, … y si lo efectuase sin dicha constancia incurrirá en la pena de seis meses de prisión y en caso de reincidencia un año de prisión".

     No consta en el Diario Oficial que los que se casaron hayan pasado por el Registro Civil. 

     Pregunto: ¿cómo es la cosa? ¿Por qué yo, obispo católico, marcho preso si bendigo la boda de una pareja que no ha pasado por el Registro, y en el caso que nos ocupa se ha celebrado con bombos y platillos la comisión de un delito? ¿Por qué esta discriminación?

   La ley es igual para todos, ¿o no? ¿Alguien puede explicarlo? Gracias.

    

martes, 2 de junio de 2015

EL VERDÚN EN 2 MINUTOS


            Esto es el Verdún: fe en la Santísima Virgen, amor a la Santísima Virgen, familias enteras que  suben su cerro para darle gracias y pedirle tantos favores... 

           Y Ella, Madre de todos y cada uno, atiende a sus hijos, los escucha, sonríe, les da paz.  





martes, 5 de mayo de 2015

ENTREVISTA CON JAIME CLARA


sábado, 2 de mayo de 2015

¡ESTA SÍ QUE ES RED SOCIAL!...

      Me llega desde España esta promoción de "la mejor red social del mundo". ¡Y es verdad! 


martes, 21 de abril de 2015

EL VERDÚN EN UNA CARTA

         Los que no vinieron el Domingo al Verdún quieren saber cómo fue eso de que 100.000 personas hayan llegado a honrar a la Virgen... La verdad es que han sido tantas las expresiones de fe de la gente, tal el clima de serena alegría que vivimos, y tan fuertes los testimonios de amor a la Madre de Dios, que hacer una crónica me llevaría un tiempo del que no dispongo.
       
   Pero un botón de muestra es la carta que reproduzco. Cuando terminaba la Misa celebrada por el Cardenal Sturla (fue una maravilla: acción de gracias en estado puro, teologal, tan divina y humana a la vez) una señora me la entregó en un sobre cerrado dirigido a la "Virgen del Verdún". Me dijo que otra señora, bastante mayor, le había pedido que me la diera.

       Anoche abrí el sobre. Dentro, una hoja de cuaderno chico, con renglones, contenía el texto que fui descifrando con verdadera emoción. Para facilitar la lectura transcribo, con signos de puntuación, su contenido. 

   Confieso que esta mañana, en mi rato de oración, estuve leyéndola varias veces. Le pedí y le pido a la Virgen que me enseñe a rezar con la sencillez de esta madre y abuela.

       ¿Cómo es el Verdún? Es la fe y el amor de esta carta, multiplicada por ¿cuántos miles?



        Querida Madre, Virgen del Verdún. Gracias por estar siempre cerca de mi esposo y de mis hijos. Lo primero que tengo que agradecerte es mi primer nietito, que está llegando a nuestras vidas: sea niña o varón, lo que Dios mande será bien recibido por todos; todos lo vamos a amar.
      Quiero pedirte con cariño, con amor, pero más que nada con fe, que hables con Dios para que un milagro sea posible: que mi hija mayor pueda quedar embarazada. Ya hace 15 años que están casados esperando un hijo, lo que Dios mande. Ellos desean con mucho amor ser padres. Yo, su madre, todas las noches rezo con fe para que ese milagro se haga.
    Virgencita, como todos los años, quiero pedirte que sigas iluminando a mi hijo, ayudándolo en los exámenes para que pueda recibirse pronto. Yo siempre te rezo, soy devota tuya y todos los años te llevo lo que puedo de dinero para colaborar con la pintada de tu hermosa imagen, que esté siempre iluminada.
     Gracias, Madre, por estar siempre iluminando y protegiéndolos, a mí, a mi esposo y a mis hijos. Si en algo, sin darme cuenta, te hemos ofendido, yo o mi familia, te pido perdón, madre, pero no te apartes nunca de nosotros.
  Madre, te pido algo muy importante: que me ayudes con mis rodillas para que pueda subir siempre a rezarte. Gracias, Madre, por tu bendición, gracias.
   Tu hija María, como vos, y familia, mi esposo y mis hijos.  

    Un detalle final: en el sobre, con la carta, venía un billete de quinientos pesos: puro Evangelio.