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DESPUÉS DE 110 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

A la vuelta de 110 años, hay un sentir popular, compartido plenamente por el Obispo de Minas, de que ya es hora de ofrecerle a la Virgen un templo
, como expresión de gratitud por sus desvelos de Madre.

lunes, 31 de agosto de 2015

EN SEPTIEMBRE, FIESTA GRANDE EN EL VERDÚN


Al empezar el mes de septiembre, el pensamiento se va enseguida a las fiestas de la Virgen que celebraremos: el día 8 su Natividad, es decir, el cumpleaños de nuestra Madre del cielo; el 15, Nuestra Señora de los Dolores; el 24, la Virgen de las Mercedes, es decir, de todas las gracias que nos llegan por medio de su maternal intercesión. Pero aún hay algo más, en este septiembre 2015, que nos llena de alegría: el sábado 19 vamos a bendecir e inaugurar la capilla dedicada a la Madre de Misericordia, en la cumbre del cerro del Verdún.

Todo lo ha hecho la Virgen. Inicialmente, yo no había previsto esta capilla.  Fue la sugerencia de algunos amigos la que me llevó a pensar en ella. Le pedí ideas al arquitecto Francisco Collet y él hizo varios ensayos… que no nos convencieron ni a él ni a mí, porque todos competían con el templete de la Virgen.

Seguíamos dándole vueltas al asunto, cuando la empresa Movistar, terminado su contrato, retiró la antena y los equipos que tenía instalados en la cumbre del cerro. Julio Rodríguez Arrué, viendo entonces la plataforma de hormigón que habían dejado, sugirió construir sobre ella la capilla. Estudiamos esta posibilidad y quedó claro, en efecto, que era EL lugar: como me dijo con razón una señora, “la Virgen, desde arriba, ve todo mucho mejor”… 

Decidido el sitio, el siguiente paso fue comenzar una campaña de recursos económicos. Pensé en personas y empresas a las que recurrir, gestiones… De nuevo, ha sido la Virgen la que ha facilitado todo, esta vez por medio de una mujer generosa que la quiere mucho: la señora Nina von Maltzahn se ha encargado de darnos lo que necesitábamos para concretar nuestro proyecto.

Después de estas evidentes muestras del deseo de nuestra Madre de ser venerada en una capilla en la cumbre del Verdún (ya les conté cómo llegó a nuestras manos su imagen), tenemos que corresponder visitándola y llevando a muchos a conocerla: Ella les hará el gran favor de facilitarles el encuentro con su Hijo.




Están todos invitados, pues, a participar en la fiesta del 19 de septiembre: a las 3 de la tarde subiremos rezando el Rosario y, a continuación, tendrá lugar la primera Misa y la bendición de la capilla Madre de Misericordia.  Será un día de fiesta grande para todos, fiesta de agradecimiento a la Virgen y fiesta de esperanza: en su nueva casa, Ella conseguirá, a lo largo de muchos, muchos años, que miles de hijos suyos amen a Jesús.

sábado, 8 de agosto de 2015

PAPA FRANCISCO, EXCOMUNIÓN Y DIVORCIO

     
       Algunas personas, desconcertadas por ciertos titulares de prensa, me han preguntado sobre lo que dijo el Papa en la Audiencia del miércoles pasado, acerca de los divorciados y vueltos a casar. Reproduzco sus palabras textuales:

Queridos hermanos y hermanas:

Retomando las reflexiones sobre la familia, deseo referirme hoy a la situación de los que tras la ruptura de su vinculo matrimonial han establecido una nueva convivencia, y a la atención pastoral que merecen.

La Iglesia sabe bien que tal situación contradice el sacramento cristiano, pero con corazón de madre busca el bien y la salvación de todos, sin excluir a nadie. Animada por el Espíritu Santo y por amor a la verdad, siente el deber de «discernir bien las situaciones», diferenciando entre quienes han sufrido la separación y quienes la han provocado.

Si se mira la nueva unión desde los hijos pequeños vemos la urgencia de una acogida real hacia las personas que viven tal situación. ¿Cómo podemos pedirle a estos padres educar a los hijos en la vida cristiana si están alejados de la vida de la comunidad? Es necesario una fraterna y atenta acogida, en el amor y en la verdad, hacia estas personas que en efecto no están excomulgadas, como algunos piensan: ellas forman parte siempre de la Iglesia.

«No tenemos recetas sencillas», pero es preciso manifestar la disponibilidad de la comunidad y animarlos a vivir cada vez más su pertenencia a Cristo y a la Iglesia con la oración, la escucha de la Palabra de Dios, la participación en la liturgia, la educación cristiana de los hijos, la caridad, el servicio a los pobres y el compromiso por la justicia y la paz. La Iglesia no tiene las puertas cerradas a nadie.



La causa de la perplejidad de algunos, más allá de los titulares de prensa, se encuentra en el malentendido de que los divorciados que se vuelven a casar incurren en la pena de excomunión, que es distinto de “no poder comulgar”. 

La excomunión es la pena más severa que impone la Iglesia a pecados especialmente graves y lleva consigo la exclusión de la comunión con la Iglesia, la prohibición de recibir los sacramentos y el ejercicio de ciertos actos eclesiásticos. No es el caso, como explicaba Francisco, de las personas divorciadas y vueltas a casar, que siguen unidas a la Iglesia aunque no puedan comulgar la Eucaristía, tema sobre el cual el Papa no habló.

¿Qué dice la Iglesia sobre el divorcio? En el Catecismo de la Iglesia Católica se lee:

2382 El Señor Jesús insiste en la intención original del Creador que quería un matrimonio indisoluble (cf Mt 5, 31-32; 19, 3-9; Mc 10, 9; Lc 16, 18; 1 Co 7, 10-11), y deroga la tolerancia que se había introducido en la ley antigua (cf Mt 19, 7-9).

2384 El divorcio es una ofensa grave a la ley natural. Pretende romper el contrato, aceptado libremente por los esposos, de vivir juntos hasta la muerte. El divorcio atenta contra la Alianza de salvación de la cual el matrimonio sacramental es un signo. El hecho de contraer una nueva unión, aunque reconocida por la ley civil, aumenta la gravedad de la ruptura: el cónyuge casado de nuevo se halla entonces en situación de adulterio público y permanente.
        
2385 El divorcio adquiere también su carácter inmoral a causa del desorden que introduce en la célula familiar y en la sociedad. Este desorden entraña daños graves: para el cónyuge, que se ve abandonado; para los hijos, traumatizados por la separación de los padres, y a menudo viviendo en tensión a causa de sus padres; por su efecto contagioso, que hace de él una verdadera plaga social.

2386 Puede ocurrir que uno de los cónyuges sea la víctima inocente del divorcio dictado en conformidad con la ley civil; entonces no contradice el precepto moral. Existe una diferencia considerable entre el cónyuge que se ha esforzado con sinceridad por ser fiel al sacramento del Matrimonio y se ve injustamente abandonado y el que, por una falta grave de su parte, destruye un matrimonio canónicamente válido.



jueves, 23 de julio de 2015

DEJAR ENTRAR A LA VIRGEN

            No soy profeta de desgracias ni cazador de brujas, créanme. Pero cada día que pasa, más estoy convencido de que es necesario que la Virgen entre en escena. Es como el niño que, mientras todos duermen, se despierta de improviso y, de puro miedo, empieza a gritar: “¡Mamá, mamá!”…

         Si, confieso que tengo miedo. Tengo miedo de que la premeditada y provocada avalancha mundial de ataques legales contra la familia, acabe por enterrarla. Por el año ochenta y pocos, el profesor Pedro Juan Viladrich escribió un libro que a alguno le pareció alarmista. Su título: La agonía del matrimonio legal.  Con el dictamen de la Suprema Corte de Estados Unidos declarando un “derecho constitucional” las uniones homosexuales, ha llegado la sentencia de muerte para el matrimonio y la familia.



         En octubre, como saben, se celebrará en Roma el Sínodo de Obispos del que se habla mucho porque, dicen, el Papa Francisco va a “abrir la mano” a los divorciados y vueltos a casar. Lo que no se dice es el tema del Sínodo, inmensamente más amplio y apasionante: La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo.  

         Es ahí, en el Sínodo, donde a mi entender tenemos que dejar entrar a la Virgen, la única que puede darnos una esperanza segura: está comprobado históricamente que, en los momentos de crisis, es Ella, la Madre, la que nos saca adelante.

 He preparado un trabajo con una propuesta concreta y fundada. Lo ofrezco a todos ahora, deseando que puedan leerlo con calma (son veintipocas páginas). Agradeceré mucho la opinión de cada uno, en el blog o en Twitter (@obispojaime) o por mail: fuejaime@gmail.com  


sábado, 27 de junio de 2015

DE MUSULMANES SIN REGISTRO CIVIL



El jueves pasado, el periodista Raúl Ronzoni publicó en el semanario Búsqueda una nota titulada La Cruz, el Islam y los disidentes, en la que comenta mi post del 15 de junio, Musulmanes sin Registro, ¿por qué? De aquí esta carta.

Estimado amigo Ronzoni:

le agradezco que se haya ocupado de mí en su columna en Búsqueda. En primer lugar, por advertirme que cometí un error al transcribir el art. 84 del Código Civil; es una prueba más de su reconocido prestigio como periodista judicial.

En segundo lugar porque, como usted señala con razón, el reconocimiento civil de los matrimonios religiosos es un tema que trasciende lo periodístico. Me pregunto si es razonable, en el siglo XXI, la vigencia de una norma emanada en tiempos del dictador Máximo Santos.
Pienso que su distinción entre "comuniones residentes y disidentes" es interesante y debería ser aclarada por los expertos. Pienso, no obstante, que esa distinción no da respuesta al motivo central de mi post: “¿Por qué yo, obispo católico, marcho preso si bendigo la boda de una pareja que no ha pasado por el Registro, y en el caso que nos ocupa se ha celebrado con bombos y platillos la comisión de un delito? ¿Por qué esta discriminación?". 
Si el ministro musulmán que casó a la pareja cometió o no un delito, a ver si lo aclara alguien con autoridad. (En todo caso, amigo Ronzoni, reconozca que se pasó al afirmar que yo pedí “la condena penal de un "colega" de otra fe religiosa”). 
Por último, quede claro cómo abrí mi post sobre la boda que comentamos: A la pareja de musulmanes que se casaron en Montevideo hace un par de semanas, así como a los otros ex-prisioneros de Guantánamo que están en lista de espera, les deseo muy de veras que sean felices y que Dios los bendiga con muchos hijos.
Un cordial saludo,
+ Jaime Fuentes

Presidente de la Comisión de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Conferencia Episcopal Uruguaya

miércoles, 17 de junio de 2015

APURO TUVO LA MUERTE

        Esta mañana falleció en Madrid el Padre Pancho, como todos lo llamaban. Nadie esperaba que la enfermedad sería tan ejecutiva. Nos había llegado que iban a operarlo, que después le harían quimioterapia…

           La noticia de la muerte de Pancho me ha llegado al alma. El año pasado, en Madrid, hablé con él por teléfono: una conversación breve, en que noté que esquivaba el tema de su salud.

 El año anterior, en cambio, tomando un café en un barcito de la calle Mayor, me contó con detalle los problemas de salud que tenía, aunque el relato importante estuvo centrado en sus ocupaciones sacerdotales.



          Estaba contento, muy contento, trabajando como capellán de un hospital. Los enfermos lo querían mucho, me dijo. Le aseguré que así correspondían al cariño que él les daba: porque Pancho era un sacerdote que sabía querer.

        Salimos del bar y enfilamos hacia la Puerta del Sol. Apenas habíamos caminado cien metros y estaba jadeando… - Sí, ya ves… Pero en cuanto llegue a casa tomo la medicación y se me pasa.

     Pancho quería volver a Uruguay: estoy seguro de que se daba cuenta, aunque lo disimulaba, que no le quedaba mucho tiempo.  

Cuando fue ordenado sacerdote, el Padre Pancho fue consagrado “sacerdote para siempre”. Y además de ser un enfermo que atendía a los enfermos, ejercitaba su sacerdocio escribiendo semanalmente una homilía que enviaba a sus amigos. Tuvo un gran corazón sacerdotal.

La noticia de su muerte me llegó al alma: vivo en la casa en la que él vivió durante cinco años, desde 2005 hasta 2009. Después pasaron cosas de las que nunca hablamos, para qué, ni de las que nunca oí críticas aquí. Los minuanos vivieron con él aquello que describe Camino: “Como los hijos buenos de Noé, cubre con la capa de la caridad las miserias que veas en tu padre, el sacerdote”. (Noé se había emborrachado. Sus hijos lo vieron durmiendo la mona vestido de Adán y, sin mirarlo siquiera, lo taparon con un manto).

Pancho ha ido al encuentro del Señor a los 71 años. Y entiendo el apuro que tenía la muerte en llevárselo esta madrugada, como antes de tiempo para nosotros y en el momento exacto, en realidad: porque un 17 de  junio de 1972, Monseñor Francisco Barbosa, Obispo emérito de Minas, fue ordenado sacerdote para siempre, para siempre. Descanse en paz.


            

lunes, 15 de junio de 2015

MUSULMANES SIN REGISTRO. ¿POR QUÉ?

      A la pareja de musulmanes que se casaron en Montevideo hace un par de semanas, así como a los otros ex-prisioneros de Guantánamo que están en lista de espera, les deseo muy de veras que sean felices y que Dios los bendiga con muchos hijos.

     PERO: quisiera que alguien explique cómo es la cosa.

  En nuestro Código Civil, el artículo 83 declara: El matrimonio civil es obligatorio en todo el territorio del Estado, no reconociéndose, a partir del 21 de julio de 1885, otro legítimo que el celebrado con arreglo a este capítulo, y con sujeción a las disposiciones establecidas en las leyes de Registro del Estado Civil  y su reglamentación”.

     Y el artículo siguiente:“Efectuado el matrimonio civil … los contrayentes podrán solicitar... la ceremonia religiosa de la Iglesia a que pertenezcan, pero ningún ministro de la Iglesia Católica o pastor de las diferentes comuniones residentes en el país, podrá proceder a las bendiciones nupciales sin que se le haya hecho constar la celebración del matrimonio civil, … y si lo efectuase sin dicha constancia incurrirá en la pena de seis meses de prisión y en caso de reincidencia un año de prisión".

     No consta en el Diario Oficial que los que se casaron hayan pasado por el Registro Civil. 

     Pregunto: ¿cómo es la cosa? ¿Por qué yo, obispo católico, marcho preso si bendigo la boda de una pareja que no ha pasado por el Registro, y en el caso que nos ocupa se ha celebrado con bombos y platillos la comisión de un delito? ¿Por qué esta discriminación?

   La ley es igual para todos, ¿o no? ¿Alguien puede explicarlo? Gracias.

    

martes, 2 de junio de 2015

EL VERDÚN EN 2 MINUTOS


            Esto es el Verdún: fe en la Santísima Virgen, amor a la Santísima Virgen, familias enteras que  suben su cerro para darle gracias y pedirle tantos favores... 

           Y Ella, Madre de todos y cada uno, atiende a sus hijos, los escucha, sonríe, les da paz.