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DESPUÉS DE 115 AÑOS...

Juan Bautista Berdum fue un vasco francés a quien el gobierno de España, en 1801, donó unos terrenos cercanos al poblado de la Inmaculada Concepción de Minas. Los vecinos del lugar, pasado el tiempo, le llamaron al paraje Cerro del Verdún. En el año 1900, el párroco de la ciudad, Don José De Luca, le pidió permiso a don Pedro Dartayete y a su esposa, doña María Ariza, dueños entonces del cerro, para colocar en la cumbre una imagen de la Virgen. Desde el 19 de abril de 1901 hasta hoy, la Virgen del Verdún se ha convertido en el lugar de peregrinaciones más popular del Uruguay: cada 19 de abril, miles de personas de todo el país suben al Cerro para agradecerle a la Inmaculada sus indudables favores. En 2010, coincidiendo con el jubileo por los 50 años de creación de la Diócesis de Minas, los obispos uruguayos declararon el lugar Santuario Nacional.

En 19 de abril de 2014 se inauguró la renovación del entorno del templete de la Virgen. El 15 de septiembre de 2015, la capilla "Madre de Misericordia", en la cumbre del Cerro. Es la Virgen la que mueve los corazones, para que ayuden a hacer de su casa del Verdún un lugar privilegiado de encuentro con Jesús.


lunes, 7 de mayo de 2018

DECLARACIÓN SOBRE EL PROYECTO DE LEY PERSONAS TRANS



DECLARACIÓN SOBRE EL
PROYECTO DE LEY INTEGRAL DE LAS PERSONAS TRANS.

1.      En noviembre de 2014, la Conferencia Episcopal Uruguaya dio a conocer la Declaración NO A LA DISCRIMINACIÓN, SÍ AL RESPETO, en la que se afirmaba: “Desde hace algunos años se ha incrementado a escala mundial la justa condena de cualquier clase de discriminación. La viva conciencia del derecho al respeto debido a cada persona y a no ser discriminado por la raza, el sexo o la religión es aún más sensible en el caso de personas de diversa orientación sexual”.
2.      Estas palabras sirven de preámbulo a esta nueva Declaración, mientras el parlamento estudia el proyecto de LEY INTEGRAL DE LAS PERSONAS TRANS. Estas personas, en efecto, han sido por largo tiempo injustamente discriminadas en nuestra sociedad y es necesario buscar los remedios para superar una triste situación y aliviar el sufrimiento de quienes la padecen.
3.      Pero “ese justo empeño −continuaba la Declaración de 2014−, se ve desfigurado por quienes quieren imponer la “ideología de género” y no toleran otras concepciones de la sexualidad, del matrimonio y de la familia, en particular la visión judeo-cristiana de la que somos dichosos herederos”.
4.      Efectivamente, el proyecto de ley que nos ocupa sólo puede entenderse en total oposición a lo que sostienen tanto el cristianismo como otras religiones y filosofías, en conformidad con la ciencia”, de nuevo con palabras de la Declaración de 2014. En concreto, el punto de partida de la Ley Integral es que el sexo es algo convencionalmente asignado al momento del nacimiento: “Mujer/niña trans, se afirma, (es) aquella persona que habiendo sido convencionalmente asignada al sexo masculino al momento de su nacimiento, posee una identidad de género autopercibida femenina. Hombre/varón/niño trans (es) aquella persona que habiendo sido convencionalmente asignada al sexo femenino al momento de su nacimiento, posee una identidad de género autopercibida masculina”.
5.      Ante este proyecto de Ley, la Comisión de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Uruguaya quiere aclarar que la ciencia y la común experiencia, en oposición a las afirmaciones anteriores, enseñan que el sexo biológico es independiente de toda ley y de toda convención humana.
6.      Asimismo, que el proyecto de ley de las Personas Trans lleva hasta el extremo la intención de “deconstruir estereotipos”, que ya estaba presente en algunos textos de enseñanza, como denunciaban los Obispos en la Declaración de 2014. Concretamente, al definir a las Personas Trans el proyecto de ley afirma: “la identidad trans ampara múltiples formas de expresión de la identidad de género, en particular, se incluye a las personas identificadas como travestís, transgéneros y transexuales, variantes de género queer o personas de género diferenciado, así como a quienes definen su género como "otro", o sin género, o describan su identidad en sus propias palabras”.
7.      En consecuencia, estas afirmaciones nos alertan, porque el final del proceso “deconstructivo” no puede ser otro que una sociedad formada por individuos solitarios sin más ligamen que la propia idea que tengan de sí mismos. Aprovechando la discriminación que sufre un determinado grupo, se está pretendiendo alterar todo el tejido social fraterno creado por nuestra sociedad democrática y consagrado en nuestra Constitución.
8.      De este modo, el desarrollo “deconstructivo” de este proyecto de ley llega a proponer que los menores de 18 años puedan solicitar cambiar su registro de nombre y sexo, y que puedan acceder a tratamientos médicos que alteren su normal desarrollo. También, en caso de que los padres no apoyen esta decisión, que la ley autorice a representantes legales para lograr estos objetivos.
9.      Nos preguntamos: ¿es lógico considerar que un niño o un adolescente menor de edad tienen la suficiente madurez, para tomar una decisión de tal magnitud que podría afectar su vida irreversiblemente? A su vez: ¿puede una ley desautorizar y desvalorizar a las madres y padres de familia, pasando por encima de su patria potestad en una materia de tanta importancia? Por último: sustituir a los padres por un representante estatal en una decisión tan compleja, ¿no es una actitud propia de los estados totalitarios?
10. Subrayamos, por tanto, que las personas Trans merecen total consideración y ayuda, y que siempre la encontrarán en la Iglesia, no por relativismo cultural sino por su absoluto respeto a cada conciencia libre. Pero, al mismo tiempo, vemos con grave preocupación que en nuestro país se está cumpliendo lo que ha denunciado el Papa Francisco en diversas ocasiones: “Eso es la colonización ideológica: entrar en un pueblo con una idea que no tiene nada que ver con él; con grupos del pueblo sí, pero no con el pueblo, y así colonizar un pueblo con una idea que cambia o pretende cambiar su mentalidad o su estructura (1.II.2015).
11. En suma, queremos llamar la atención sobre la filosofía individualista que, a nuestro juicio, inspira el proyecto de ley; confiamos que quienes tienen la misión de legislar lo harán pensando en el bien común, actual y futuro, de nuestra sociedad. Pedimos que el don de la Sabiduría los ilumine.

Comisión Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Uruguaya.
7 de Mayo de 2018.

jueves, 26 de abril de 2018

ALFIE, EJEMPLO PARA EL MUNDO


El 19 de abril, antes de las 7 de la mañana, Federico y Lucía, dos jóvenes muy cercanos a la parroquia Catedral de Minas, subieron al Verdún. El amor que le tienen a la Virgen fue en este caso un amor valiente, porque la verdad es que subir al Cerro a esa hora, cuando el cielo estaba negro, requería bastante valentía.

Arriesgaron y ganaron: Lucía fue la que sacó la foto. Es una foto cargada de simbolismo. Pienso que refleja con exactitud el panorama de este tiempo nuestro y, simultáneamente, nuestra esperanza.



La negrura del cielo asusta a cualquiera, y su expresión más fuerte, en estos días, se encuentra en Inglaterra, más en concreto en la ciudad de Liverpool. En un hospital se encuentra internado el niño de 2 años, Alfie Evans. Alfie nació con una enfermedad muy rara, que no ha podido ser diagnosticada. Sus manifestaciones son que no habla, no se expresa, no nada: se encuentra en un estado semi vegetativo, con un respirador.

Sus padres son muy jóvenes: Tom tiene 21 años y su esposa, Kate, 20. Hace unos meses, la dirección del hospital recurrió a la Justicia, pidiendo desenchufar a Alfie, con la oposición completa de sus padres, aduciendo que sería no solo “inútil”, sino “cruel e inhumano” mantenerlo con vida. Los padres insistieron en que el niño no sufre… Todo fue inútil: el juez le dio la razón al hospital.



El papá de Alfie recurrió la sentencia y llegó hasta el tribunal supremo, que la confirmó con mucho palabrerío: de hecho, lo sentenciaba a muerte. Tom llegó al Tribunal de derechos humanos de Estrasburgo, y recibió la misma respuesta. Fue a ver al Papa Francisco, que lo animó y dio la orden de que hicieran lo posible y lo imposible en el hospital “Bambino Gesú, de la Santa Sede, para cuidar al niño. Incluso el gobierno italiano, en una medida sin precedentes, le dio al pequeño Alfie la ciudadanía italiana, para que pudieran trasladarlo a Roma sin ninguna dificultad, en un avión equipado. El juez denegó también esto y a Alfie le retiraron el oxígeno el lunes, con la seguridad de que en 15 minutos se iba a morir.

El caso es que Alfie estuvo respirando solo, durante 6 horas, con lo cual el hospital no tuvo otra opción que volver a darle agua y oxígeno.

Así están las cosas hasta ahora mismo. ¿Por qué me refería al horizonte negro y a nuestra esperanza? Porque estamos yendo por un camino disparatado, en el que los poderes del Estado son los que están decidiendo sobre la vida de las personas, llegando al extremo de quién puede vivir y quién debe morir.

¿Cómo superar esto, cuál es la esperanza? No hay otra más que defender el vivir en la verdad y en libertad: hablar, razonar, explicar que el ser humano es imagen y semejanza de Dios y nadie tiene derecho a usurpar su libertad y su autonomía. Explicar las veces que sean necesarias, que son los padres los primeros responsables de la educación de sus hijos, y no el Estado.

Los padres de Alfie están dando un ejemplo formidable al mundo entero. Son una luz en la oscuridad, como la Virgen del Verdún en una mañana que se hizo de noche.

viernes, 20 de abril de 2018

FIESTA GRANDE EN EL VERDÚN 2018


Estoy muy contento, porque ayer fue un día magnífico, en todos los sentidos. La Virgen nos ayudó, de manera que cayeron cuatro gotas, a primera hora de la mañana, las necesarias para apisonar un poco el camino hasta la cumbre del Verdún, y luego salió un sol radiante que de tarde, en la celebración de la Misa, a las 3, se lució hasta por demás.

Lo más importante es que no nos cansaremos nunca de comprobar cómo el amor a la Virgen se transmite de generación en generación. La fiesta de la Virgen del Verdún, caiga en el día de la semana que caiga, es el despertador de un amor a nuestra Madre que florece en el corazón de miles y miles de uruguayos. Y de todos los sitios del país, desde Rivera a Montevideo, de Rocha a Mercedes, de todas partes se ponen en marcha familias enteras que vienen a honrar a la Virgen, a agradecerle sus indudables favores y a pedirle otros, como es bien natural.

Una de estas fotos es bien significativa. Una mamá joven con una criaturita en brazos, que me llamó la atención por su tamaño, muy chiquita. Vinieron la mamá, su esposo y los padres de ella. Me dijo la mamá que la niña había nacido el día 2, es decir, hace 17 días con una afección pulmonar muy grave, que la llevó al CTI. Y la mamá le prometió a la Virgen que si la sacaba adelante iba a venir al Verdún con ella, y que iba a subir el cerro descalza… Bueno, aquí estaba, cumpliendo la promesa.

Otras fotos son de familias y de niños que sus padres llevan sobre los hombros o en brazos… Esta preciosa tradición familiar viene de lejos, de los abuelos o de los bisabuelos. Por lo demás, llegan también al Verdún muchas abuelas y abuelos que ya no pueden subir el cerro, pero igual vienen para ver a la Virgen y encomendarse a Ella.

Es una costumbre de aquí, de Minas, que siguen muchas chicas: el 19 de abril se ponen su traje de fiesta y llegan al Verdún para encomendarse a la Santísima Virgen. Otra quinceañera subía también ayer, descalza. Y me impresionó porque caminaba rápido, como si estuviera pisando una alfombra. Realmente admirable…

Fue un día estupendo. La Misa de las 10 de la mañana la celebró el Obispo de San José, Monseñor Arturo Fajardo. La del mediodía, en la capilla Madre de Misericordia, el párroco de Mariscala y Aiguá, padre Fernando Pereira; en la Misa solemne de la tarde me acompañaron los obispos de Canelones, Mons. Alberto Sanguinetti y el de Melo, Mons. Heriberto Bodeant.

La Virgen Santísima es el camino seguro; es nuestra Madre, de veras, con Ella todo es mucho más fácil.









jueves, 29 de marzo de 2018

EL JUEVES PARA SIEMPRE


Hoy es Jueves y, como todos los jueves, en las dos cuadras de mi casa, al lado de la Catedral de Minas, hay feria. Es un día en la semana que no miro con mucha simpatía, porque empieza bastante temprano el ruido de los cajones de verdura, el montaje de los toldos en los puestos, etcétera.

La verdad es que hoy, concretamente, me gustaría que no hubiera feria: porque hoy es el Jueves más importante de la historia, ¡nada menos! Hoy empieza el que ya san Agustín, hace muchos siglos, llamaba “el triduo del crucificado, sepultado y resucitado”, que también se llama Triduo pascual, porque con su celebración se hace presente y se realiza  el misterio de la Pascua, es decir, el misterio del PASO (eso quiere decir Pascua), de Jesucristo de este mundo al Padre.

A las siete de la tarde celebraremos en la Catedral, la Misa de la Cena del Señor. Todos los años celebraba Jesús con sus apóstoles la Pascua, que era la principal de las fiestas judías. Esta vez le encomendó a Pedro y Juan que prepararan todo lo necesario: llevaron el cordero al templo y lo inmolaron, lo trajeron para asarlo… Pienso que la Virgen estaba también en esta celebración de la Pascua: su corazón de Madre intuía perfectamente que era la última pascua, la última cena pascual. Estaría con otras mujeres en un lugar apartado, desde el que veía o escuchaba a Jesús.



Decía el Papa Pablo VI, hace ya muchos años, que el mismo Jesús “quiso dar a aquella reunión tal plenitud de significado, tal riqueza de recuerdo, tal conmoción de palabras y sentimientos, tal novedad de actos y de preceptos, que nunca terminaremos de meditarlos y explorarlos. Es una cena testamentaria; es una cena afectuosa e inmensamente triste, al tiempo que misteriosamente reveladora de promesas divinas, de visiones supremas. Se echa encima la muerte, con inauditos presagios de traición, de abandono, de inmolación; la conversación se apaga enseguida, mientras la palabra de Jesús fluye continua, nueva, extremadamente dulce, tensa en confidencia supremas, moviéndose así entre la vida y la muerte”.   

Cuánta razón tenía este Papa santo: falta tiempo en toda la vida para leer y meditar las palabras y los gestos de Jesús en aquella Última Cena. Hoy es el día para abrir el evangelio de san Juan y leer en el capítulo 13: “la víspera de la fiesta de Pascua, como Jesús sabía que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin”. Este es el resumen de todo lo que entonces sucedió: les dio a los apóstoles, para que lo enseñaran con su vida y su palabra, el “mandamiento nuevo”: Ámense, como yo los he amado. Tomó pan, lo partió y se lo dio mientras decía: “Esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes”. Después, el vino: “Esta es la sangre de la nueva y eterna alianza, que será derramada para el perdón de los pecados. Hagan esto en conmemoración mía”.

Así, de esta manera tan divinamente sencilla, instituyó la Eucaristía y el sacerdocio que la hace posible. ¡Qué quieren que les diga!... Es tan grande el Jueves Santo que las palabras resultan pobres, muy pobres…

miércoles, 28 de marzo de 2018

EL DÍA DE LA TRAICIÓN


Miércoles Santo. Es el día de la traición. ¿Qué es traicionar? Es fallarle a alguien. A Jesús le falló, le traicionó uno de los doce hombres que Él había elegido. Dice el Evangelio de hoy que “Judas fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: ¿cuánto me darán si se lo entrego? Y decidieron darle 30 monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo”.

Llegan entonces a la última cena. Me pregunto: ¿cuántas cenas, cuántos almuerzos, compartió Judas con Jesús? Mucho más que eso: durante tres años, compartió su vida con Él: vio sus milagros, escuchó sus enseñanzas en primera fila, las que Jesús dirigía a todos y en particular a ellos, a los apóstoles; conoció el Corazón inagotablemente bueno del Señor, que le dio toda su confianza.

¿Cómo puede llegar a lo que llegó? La explicación la da san Juan en su Evangelio, cuando explica que Judas era el que administraba el dinero de esa comunidad de Jesús y los doce, y era ladrón y robaba. La infidelidad empieza por pequeñeces, por cosas a las que uno les da al principio poca importancia, y el proceso de infidelidad sigue creciendo. Y cuando uno quiere acordar…

En la última cena Jesús siente un tremendo agobio en su alma. Y les dice: “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”. La reacción de los apóstoles es una enseñanza de muchísimo valor: “Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: ¿Seré yo, Señor?

Es muy grande el valor de esta pregunta: quiere decir que no se fían de sí mismos. Saben que Jesús sabe, acerca de ellos, más que lo que ellos mismos pueden saber… San Agustin decía: “Dios es Aquel que me es más íntimo que yo mismo”.

Judas, cuando le llegó el turno, en el colmo de la fallutería también le preguntó a Jesús: ¿Seré yo, Maestro? Tú lo has dicho, le respondió Jesús.

Les animo a leer despacio este pasaje del Evangelio de San Mateo, capítulo 26, siguiendo los pasos que señalábamos el otro día: leer, meditar, rezar, actuar.

Frente a la traición de Judas y en el marco de corrupción generalizada en que vivimos, es bueno cultivar una sana desconfianza en uno mismo, como lo hicieron los apóstoles: todos somos capaces de traición, en todos los campos, y tenemos que estar en guardia. Por el contrario, frente a la traición, ¡cómo valoramos la virtud de la lealtad! En el diccionario de la Real Academia hay dos definiciones de lealtad. La segunda dice así y es desanimante: Amor y fidelidad que muestran a su dueño algunos animales, como el perro y el caballo. La primera –menos mal- afirma que la lealtad es el cumplimiento de lo que exigen las leyes del honor y hombría de bien.

¿Será necesario explicar hoy los tres conceptos: fidelidad, honor y hombría de bien?…







domingo, 25 de marzo de 2018

¿QUÉ PASA EN SEMANA SANTA?



         Esto ocurrió en Minas, hace apenas dos semanas. En la parroquia Nuestra Señora de Fátima, a una cuadra de la ruta 8, reinaba un activo silencio. De rodillas algunos, sentados otros, quince chicas y chicos universitarios, durante una hora adoraban la Eucaristía, expuesta en el altar.
         Vestían con la universal uniformidad de los jóvenes; por su aspecto podían ser de Montevideo o de cualquier lugar: la mayoría provenían de la Universidad de Texas.
         ¿Por qué, trabajando para costear sus pasajes, viajaron más de 8.000 kilómetros y regresaron sin “hacer turismo”? En pocas y esenciales palabras: porque Jesucristo vive, porque lo quieren, porque creen en él y se lo toman en serio.
         En Uruguay también hay muchos jóvenes, motivados por el mismo amor. Como los “tejanos”, rezan, aprenden a vivir en cristiano, se preocupan por los demás, y en Semana Santa dedican más tiempo a la contemplación de Jesús.
          Algunos de los chicos USA que nos visitaron sabían español; otros, lo chapurreaban; pero todos se entendían con todos en el idioma de la sonrisa y el servicio desinteresado.
         La Semana Santa no es “sentimental”: es tiempo de revivir el orgullo de pertenecer a Jesucristo y a la Iglesia que él fundó. La “dictadura del relativismo” –el fenómeno es mundial- está provocando un efecto imprevisto también mundial: hombres y mujeres jóvenes encuentran el amor radical de Jesús por cada uno y le corresponden radicalmente.
Viven enamorados y, como bien lo entendió el poeta, “un hombre enamorado es un peligro: puede deshacer muros, cerrojos y abrir los ataúdes. Un hombre enamorado puede hablar de la vida, convencer a las gentes y unirlas a su causa (Carlos J. Morales, Certezas).
Por todo esto, ¿cómo no desearnos de corazón ¡Felices Pascuas!?

domingo, 18 de marzo de 2018

LOS HOMBRES ATRÁS - y 2


La figura penal del “femicidio”, la nueva ley de cuotas políticas y la ley sobre “violencia de género”, tienen en común que no apuntan al mejoramiento de la situación general de las mujeres. La figura del femicidio no evitará la muerte de mujeres, como no lo ha hecho en ninguno de los países  que la aprobaron, básicamente porque se aplica después de producida la muerte y, dada la clase de delito, tiene cero efecto disuasorio. La ley de cuotas, como es obvio, en nada cambia la situación de las mujeres pobres y carentes de poder político, pero beneficiará a las que actúan en el campo de la política partidaria, y, entre ellas, especialmente a las que ya ocupan cargos políticos, que difícilmente podrán ser excluidas de las listas partidarias si hay que llenar un cupo femenino obligatorio. Respecto a la ley sobre “violencia de género”, además de su filosofía represiva y censuradora, cuesta creer que no se apunte a lo que las verdaderas víctimas necesitan: protección y lugares seguros donde alojarse en tanto la Justicia investiga su situación.

Lo que brilla por su ausencia en la gestión de las organizaciones feministas es la preocupación por los cientos de miles de mujeres, de niños y de familias en general que sufren condiciones de vida inaceptables.



LA REALIDAD NO IMPORTA

Barrios en los que gobiernan bandas de delincuentes, chiquilines acribillados a balazos todos los días, deserción educativa de un 70%, aumento de los asentamientos con condiciones de vida inadmisibles, contaminación del agua potable y disminución creciente de los puestos de trabajo no calificado no son tema de las organizaciones feministas. Los principales males sociales, para esas organizaciones, son el patriarcado, la violencia doméstica, el “techo de cristal” y el número de parlamentarias mujeres.

Ese discurso feminista se basa además en falsedades estadísticas e históricas que es importante desmentir. No es cierto que las mujeres cobren menos en el Uruguay por igual tarea. La “brecha salarial” es un dato copiado de otras sociedades y no tiene en nuestro país respaldo fáctico. Tampoco es cierto que las políticas de equidad de derechos aprobadas en el Uruguay entre fines del Siglo XIX y la primera mitad del Siglo XX fueran obra de organizaciones feministas.

Ni la reforma escolar vareliana, que equiparó a niñas y niños en el plano escolar, ni el derecho de las mujeres a votar y a ser elegibles, ni el divorcio por sola voluntad de la mujer, ni la ley de derechos civiles de la mujer (que equiparó la situación jurídica de hombres y mujeres)  fueron obra de organizaciones feministas, que no existían. Fueron resultado de un admirable clima cultural en el que participaron hombres y mujeres, pero las voces que expresaron ese clima y los votos que lo materializaron en leyes fueron de hombres que sentían vivamente la vocación igualitaria. La gran mayoría de los derechos de que gozan las mujeres no fueron obtenidos contra los hombres sino con los hombres.

¿Por qué se falsea la historia y los datos estadísticos y se ignoran los problemas más graves de nuestra sociedad?

EL PARTIDO FEMINISTA

Mi hipótesis es que varias de las organizaciones feministas que organizan esta marcha de los 8 de marzo constituyen una entidad política con intereses propios, que no necesariamente coinciden con los de la mayoría de las mujeres.
Como suele pasar con muchas organizaciones políticas, no son plenamente autónomas. Están ligadas a organizaciones internacionales y algunas reciben financiación de esas organizaciones. ¿No llama la atención que el paro y las marchas de los 8 de marzo se hayan reproducido desde el año pasado en tantos países del mundo? ¿Quién lo decidió, quién dispuso de los medios para organizar y comunicar lo decidido a tantas agrupaciones feministas a lo largo y ancho del mundo?

El otro fenómeno que le confiere semejanzas con los partidos políticos es su imperioso avance sobre los cargos y posiciones de poder estatal. ¿Cuántas y cuántos militantes de las políticas “de género” revistan hoy en el Estado? ¿Cuántas/os reparten sus esfuerzos entre la militancia en sus organizaciones y la función pública? ¿Cuántos trasladan indistintamente su poder de uno a otro ámbito?

Lo dicho no se contrapone con que en la interna de la “coordinación” de feminismos haya conflictos, luchas de poder y diferencias de ideas. Pasa en las mejores familias y en los mejores partidos.

La gran pregunta es cuál es el objetivo último. Y yo apostaría a que ni siquiera todas las dirigentes de las organizaciones feministas lo saben con propiedad. Porque esta movida que hoy se manifiesta en casi todo el mundo no fue pensada por ellas.

Lo que podemos saber es lo que vemos: la lucha por acumular poder y cargos,  el estímulo de los rencores entre los sexos y la indiferencia ante los más graves problemas que aquejan a la sociedad como conjunto.En un mundo de por sí complejo y violento, parece casi una apuesta a profundizar la división y el caos. Al punto que cabe preguntarse a quién le sirve ese resultado.



Después de todo, tal vez no sea deshonroso quedar atrás en algo así.